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ABC MARTES 22 3 2005 Nacional 19 Buscan a un preso muy peligroso que no volvió a la cárcel después de un permiso Manuel Estévez secuestró y mató a un joven de Hospitalet en 1989 b Aprovechando un permiso de Una apuesta arriesgada El sistema catalán es abierto, dice José Fermín S. delegado de Prisiones de CC. OO. quien asegura que es una apuesta dejar salir a los presos antes de que obtengan la libertad total, para que vayan reintegrándose Como en las apuestas, a veces uno pierde dice. El pasado verano, tres presos se fugaron aprovechando una visita al Fórum Universal de las Culturas. A los pocos días, otro recluso seguía sus pasos. En diciembre, un interno de Can Brians aprovechaba una salida cultural a Barcelona para huir. La Generalitat asegura que sólo hay un 3,83 por ciento de no- retornos es el término que emplea el departamento de Josep Maria Vallès. veinticuatro horas, un preso de Can Brians decidió no regresar a la cárcel. Cumplía una condena de 34 años por asesinato y robos DOLORS MASSOT BARCELONA. Hoy se cumple una semana desde que Manuel Estévez, de 53 años, recibió un permiso de 24 horas para salir de la cárcel de Can Brians, en Barcelona. El recluso, sin embargo, no regresó a su celda el día 16 a las cinco de la tarde y desde entonces los cuerpos policiales de toda España van en su búsqueda. Se trata de un preso extremadamente peligroso, líder dentro del centro y condenado a 34 años por los delitos de asesinato y robo. A esta primera condena y aprovechando la libertad condicional poco antes de cumplir diez años de reclusión, sumó otros dos delitos de robo, por lo que fue encarcelado de nuevo en marzo de 2001. El peor de sus crímenes fue causar la muerte a José Estadella, de 23 años, al que conocía por ser hijo de los propietarios de un restaurante en Hospitalet de Llobregat. Planeó secuestrarle y matarle, aunque eso no le impidió ponerse en contacto con la familia y exigirles 150 millones de pesetas si querían la liberación del hijo. Los padres de la víctima siguieron las instrucciones para hacer efectivo el pago, aunque ellos ya estaban informados previamente de que el cadáver de José había aparecido en un estercolero. La Policía, gracias a la cooperación familiar, detuvo al asesino en Valencia el 16 de febrero de 1989. Lo acusaron también de robo porque no tuvo ningún escrúpulo en quedarse, entre otros objetos, con el reloj de la víctima. Manuel Estévez lo tenía todo planeado. Después de quedarse en el paro, había viajado a Motril, pero pensó en un plan más rápido para remontar su vida económica. Fue en busca de José en las inmediaciones del Club de Polo de Barcelona y le dijo que se le había estropeado el coche. El chico le ofreció el suyo para llevarlo a casa. cios Penitenciarios de la Generalitat decididó otorgarle uno de veinticuatro horas el pasado día 15. Asegura el mismo portavoz y delegado de Prisiones de CC. OO. que se ha cumplido la vía legal, porque el preso había cumplido ya más de un cuarto del tiempo de condena y seguía el programa para delitos violentos (Devi) extremo confirmado también por el de- partamento de Justicia, que asegura que el preso salió para unas gestiones personales, contaba con apoyo familiar y disponía del visto bueno del equipo de sicólogos de la cárcel de Can Brians Además, según el mismo departamento, Estévez tenía un seguimiento individualizado por parte de uno de los sicólogos del centro Pero eso fue hasta el pasado martes. Crea alarma social A los pocos segundos, el copiloto le encañonaba con un arma. Le dijo que se dirigiera a las afueras de Sant Quirze del Vallès, donde había un estercolero en el que ya había excavado un gran agujero. Al llegar, ambos salieron del coche, Estévez preguntó al chico cuánto pagarían sus padres por él y acto seguido le disparó. Lo enterró allí mismo. Según un portavoz de Comisiones Obreras, José Fermín S. este caso crea alarma social porque durante años el preso declaró que no se arrepentía de lo que había hecho El juez de vigilancia penitenciaria había denegado el permiso de salida cinco veces a este preso, pero la Secretaría de Servi-