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46 Cultura PRITZKER A UN ESPÍRITU REBELDE DE LOS TURBULENTOS AÑOS SESENTA LUNES 21 3 2005 ABC OTRO PRITZKER EN MADRID JUAN MIGUEL HERNÁNDEZ LEÓN Thom Mayne diseñó en Los Ángeles las oficinas municipales del distrito 7 (Caltrans) (Viene de la página anterior) Centro escolar de ciencia Dr. Theodore T. Alexander, también en Los Ángeles Padre de Morphosis dar ideas, preocupaciones, valores, quizá lo más importante, y concretizarlos, hacerlos permanentes, porque tratamos con el mundo mineral, con el mundo real, y hacemos de alguna forma que esos materiales hablen acerca de esos intereses. -Ha construido hospitales, restaurantes, instalaciones para ciencias como la astrofísica, proyectos sociales y federales, teatros y casas particulares. ¿Cómo se prepara usted para cada nueva obra? -Creo que una tendencia omnipresente en el mundo de hoy es la hiperespecialización, mientras que la arquitectura es una de las pocas profesiones que siguen permitiendo la generalización; sigue siendo algo renacentista. Mi interés en la arquitectura no es definir un lenguaje común, sino investigar la especificidad de cada proyecto, su idiosicrasia, su carácter único, todo lo que lo hace específico a un problema, lugar, tiempo, condiciones. Mi interés es hacer una pieza de trabajo que no sea transferible, que sea única para ese emplazamiento, que me parece uno de los rasgos definitorios de la arquitectura. Es difícil sustraerse a los preconcepciones, pero trato de evitarlas. Al principio no tengo ni idea de lo que voy a hacer, y empiezo con una serie de preguntas, no tanto de naturaleza formal, sino acerca de la naturaleza del proyecto, qué pretendo hacer y cómo definirlo. Primero visualizo el qué y después el cómo. -Bill Lasy dijo que usted es un producto de los turbulentos años sesenta ¿Cuál es la naturaleza de su rebelión, contra qué escuela de arquitectura? -El deseo de cambio es la clave. Ciertamente, no sólo el deseo de cambio, el sentido de que podemos acometer ese cambio, y en el plano de la arquitectura, algunos piensan que puedes cambiar la sociedad cambiando el entorno de la sociedad, y no en los términos en que fue planteado por los primeros modernistas a comienzos del siglo XX, sino que tiene que ser algo más híbrido, más complicado, más limitado en sentido de escala, pero conectado con esa creencia de cambio. No es sólo cambio, es la implicación de la arquitectura con cuestiones sociales y políticas. Eso es parte de mi trabajo en acometer proyectos públicos, que son más capaces de encauzar esos deseos a un nivel simbólico. Con 61 años eres más consciente del tiempo que te queda, pero el Pritzker viene en un momento en el Thom Mayne nació en Waterbury, Connecticut, en 1944, pero creció entre Gary (Indiana) y Whittier (California) Se considera californiano de adopción. Hijo de padres divorciados, su madre, una consumada pianista que llegó a tocar en el Carnegie Hall, le ayudó a cultivar un hambre por todas las formas de la cultura. Sobrevivió al Instituto en Whittier un lugar en medio de ninguna parte y acabó estudiando Arquitectura en la Universidad del Sur de California. Fundador del influyente Instituto de Arquitectura del Sur de California, es el padre de Morphosis, desde 1972 más una idea que un estudio de arquitectura Desconocido a mediados de los 80, es hoy una figura cada vez más renombrada y multipremiada, que el Pritzker viene a coronar. En abril comenzará un proyecto de viviendas sociales en Carabanchel que integrarán luz, aire y espacios abiertos que en cierto sentido estoy al comienzo de mi carrera, es un camino laberíntico, y nunca sabes exactamente adónde vas. Ésa es la naturaleza de un arquitecto, y eso es lo que puede hacer de la vida algo adorable. ¿Su proyecto para la villa olímpica va a reflejar Nueva York desde Queens y la orilla este del río Este? -Es un proyecto inmenso, pero nuestra estrategia es dejar mucho espacio verde, sin construir, e hibridar Central Park y el agua en un solo lugar, lo que produce un lugar de recreo único en la ciudad frente a las Naciones Unidas. La plaza será uno de los espacios abiertos más grandes de Nueva York. Hemos tratado de recrear la poesía del movimiento para que la gente esté junto al agua, algo no muy presente en Manhattan. Y no construir sólo grandes torres, sólo tres, sino muchas casas bajas. La idea es que edificios y paisaje formen parte de un mismo concepto y se apoyen mutuamente. Pero todos los edificios están pensados para mantener los espacios abiertos y evitar grandes sombras. Es una de esas inusuales oportunidades para un arquitecto de intervenir a gran escala con grandes efectos sobre la ciudad. Si Nueva York no es sede olímpica será construida de todos modos, aunque con una configuración diferente. ¿Cómo va su proyecto de viviendas sociales en Carabanchel y qué representa para usted construir casas para vivir en ellas? -Comenzará en abril. Son viviendas sociales, una manzana entera. En vez de construir una manzana típica buscamos algo más poroso, con luz, aire, vista, abrir los espacios con patios y viviendas, también con una idea de paisaje conectando viviendas y verde. ¿Considera que la arquitectura es todavía un humanismo? -Es lo que en realidad es la arquitectura, y todo lo que hemos hablado tiene que ver con mejorar el mundo, nos permite mejorar la vida y la actividad diaria tanto en el plano personal como en el social. ¿Quién es Thom Mayne? -Es un proyecto en marcha. Y espero no saber nunca lo que soy, porque eso significaría que estoy muerto. La espectacular Sun Tower en Seúl (Corea) realizada en 1997 Residencia privada de Bill y Dorothy Lawrence en Hermosa Beach (California) hom Mayne es uno de esos arquitectos contemporáneos cuyo nombre queda diluido en la pregnancia de la firma que lidera. Morphosis es en este caso la manera que intenta definir los parámetros conceptuales de unas propuestas arquitectónicas que nos llegan envueltas en el aroma californiano. Morphosis que hoy reúne el trabajo de unos cuarenta arquitectos y colaboradores, fue creada en Los Ángeles en los ya lejanos años setenta. En realidad, como el mismo Mayne reconoce, el grupo representa más bien la posibilidad de trabajar, de manera interdisciplinar, en torno a una idea, la de la forma como proceso. En aquellos años Frank Gehry había construido su casa, aquel entramado de plancha ondulada, tela metálica y contrachapados que envolvía la construcción original, demostrando la capacidad de apertura y de renovación del medio cultural de Los Ángeles. Una ciudad que parecía asumir el paisaje descrito por Phillip K. Dick en su ya clásica novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y posteriormente escenificado en la rizomática iconografía del film Blade Runner Eneste caldodecultivodelasnuevas vanguardias, Morphosis no resultaajeno, comogrupo, aunacultura crítica que tiene sus raíces en los movimientos contraculturales de aquella primavera del 68. Y Thom Mayne, su socio principal, asume una arquitectura renovadora desde los presupuestos metodológicos Morphosis como significado de algo que está en fase de formación) y como reflexión transformadora de sus contenidos sociológicos. El cambio de escala en sus proyectos de los últimos años le ha permitido abordar temas de amplio espectro: la crisis educativa, en proyectos como la Internacional Elementary School de Los Ángeles (1999) el nuevo espacio público en el Diamon Ranch High School (2000) o en el Hypo Alpe- Adria Bank Carinthia (2002) en Klagenfurt (Austria) Y, cómo no, la vivienda social, en su proyecto de 166 viviendas en Carabanchel (Madrid) Un encargo de la Empresa Municipal de la Vivienda, al que ha respondido con una nueva propuesta de híbrido de construcción en altura, conjuntando con la reproducción de un paisaje artificial de resonancias rurales. Mayne, el nuevo premio Pritzker deArquitectura, se incorpora así al censo de los Pritzker que ya colaboranen elcambio de fisonomía urbana de la capital del Estado. T