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42 Sociedad LUNES 21 3 2005 ABC El Papa dirige un saludo silencioso y doliente a los jóvenes desde su ventana Delega en seis cardenales todas las ceremonias de la Semana Santa b Juan Pablo II se asomó al final de la plegaria para saludar y dar la bendición. Resultaba claro que continuaba ayer muy mal, tras el bajón de salud del miércoles JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. La Semana de Pasión de Juan Pablo II comenzó ayer con el dolor moral de no poder acompañar a los jóvenes que había citado para celebrar el XX aniversario de las Jornadas Mundiales de la Juventud, y el dolor físico causado por el esfuerzo para saludarles con un ramo de olivo durante algo más de un minuto desde la ventana de su apartamento. Aunque la Televisión Vaticana evitó deliberadamente los primeros planos e incluso malgastó la mayor parte del tiempo con imágenes de los fieles en lugar del Papa, resultaba claro que Juan Pablo II continuaba ayer muy mal, después del bajón de salud sufrido el pasado miércoles. En una espléndida mañana, la Plaza de San Pedro estaba llena a rebosar durante la misa del Domingo de Ramos celebrada por el cardenal Camillo Ruini, pero nadie puede suplir la ausencia física del Papa. Como símbolo de su participación espiritual en la ceremonia, la ventana abierta de su estudio lucía una hermosa palma delante de los visillos, mientras el gran tapiz carmesí colgado del balcón atestiguaba su intención de asomarse. Estaba previsto que lo hiciese al mediodía para acompañar la lectura de su mensaje y el rezo del Ángelus a cargo de monseñor Leonardo Sandri, pero no fue posible. Se asomó tan sólo al final de la plegaria para saludar y dar la bendición agitando un ramo de olivo. Seguía igual de pálido que el pasado jueves y llevaba en la mano derecha una venda como las de enfermos con alimentación intravenosa, mientras la mano izquierda continuaba todavía hinchada. A pesar de su esfuerzo por mantenerse vertical apoyándose en los brazos del sillón, el Papa se caía hacia su lado derecho. Al minuto y medio se llevó la mano a la cara para taparse los ojos y dio un golpe seco en el atril. Unos segundos después, alguien empezó a tirar hacia atrás del sillón de ruedas y los visillos volvieron a cerrarse. Jornada Mundial de la Juventud Las lágrimas rodaban por muchas mejillas. Por la alegría de ver al Papa y por la pena de descubrir que ayer era incapaz de hablar. Aun así, los cincuenta mil fieles, en su mayoría jóvenes, aplaudieron vigorosamente para recompensar su esfuerzo. Habían rezado por el Papa en la misa y se conmovieron al escuchar la lectura de un punto de su breve mensaje: La alegría unida a la Cruz resume todo el misterio cristiano El Santo Padre les recordó la El Papa agita una rama de olivo, ayer, en la ventana de su estudio en el Vaticano AP Al minuto y medio de asomarse, se llevó la mano a la cara y dio un golpe seco en el atril. Y alguien tiró hacia atrás del sillón de ruedas Jornada Mundial de la Juventud del próximo agosto, pero sin decir que les esperaba en Colonia. Quizá renuncia a ir como ha tenido que renunciar por primera vez a las ceremonias de Semana Santa, delegadas en seis cardenales. Se ha reservado sólo la bendición urbi et orbi el Domingo de Pascua.