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ABC LUNES 21 3 2005 Madrid 33 DIMES Y DIRETES RAFAEL PUYOL FUNDACIÓN INSTITUTO DE EMPRESA MORIR EN MADRID El autor parte de la premisa de que la vida de los muertos debe permanecer en la memoria de los vivos D ecía Jorge Luis Borges que la muerte es una vida vivida y la vida una muerte que viene. No nos consuela que lo único que nos separa de la muerte es el tiempo, que nacer no es sino comenzar a morir o que todos somos mortales, nosotros y las cosas que hacemos. Podemos morir de 1.000 cosas distintas porque un millar son las causas que provocan nuestros fallecimientos. Cada vez nos morimos menos de jóvenes y más de viejos. Vivimos más años y pretendemos vivirlos mejor. Por eso nos rebelamos contra la muerte de los más jóvenes y cuando la causan accidentes, catástrofes o atentados que siempre tendemos a pensar que podrían ser evitables. No siempre es así, pero estas muertes extraordinarias, en sociedades que están acostumbradas a ver morir a menos personas cada vez más viejas, acentúan el sentimiento de separación. Es lo que nos ocurre a los madrileños con los sucesos que han cumplido su primer (triste) aniversario. Somos un pueblo que ha ganado batallas esenciales contra la muerte. Nuestras cifras de mortalidad infantil y de esperanza de vida son excelentes en el contexto de una sociedad (la española) que figura en el cuadro de honor de las victorias alcanzadas contra la parca Hemos obtenido resultados brillantes en la lucha por la vida. Retrasamos la acción (inexorable) de la naturaleza, pero, a veces, no logramos eludir la mano asesina del hombre. Hace muchos siglos que admitió Séneca que cualquiera puede quitarle la vida a un hombre libre. En nuestro caso a casi 200 hombres y mujeres, a ninguno de los cuales le habría gustado morir así. Eran personas diferentes de todas las edades, de ambos sexos, de distintas nacionalidades que la muerte (absurda e inútil) ha hecho semejan- tes. Reflejaban lo que es esta comunidad madrileña: un mosaico de gentes dispares, una sociedad multivariada en orígenes, formas de ser y pensar a las que acoge una ciudad en la que es posible vivir. Y, sin embargo, tuvieron que morir. A muchos les pasó lo que no desea Woody Allen para sí: No tengo miedo a morir. Es tan solo que no quiero estar allí cuando suceda. No deseo yo alimentar con esta reflexión recuerdos dolorosos de personas que han pedido, con sensatez que se silencien las voces oficiales en los actos de remembranza. Pero yo no soy voz oficial y sí convencido con G. Marañón que nadie más muerto que el olvidado. Por ello la vida de los muertos debe permanecer en la memoria de los vivos. Es lo que podemos hacer por ellos. Ofrecerles el honor de un pueblo que no habría querido verlos morir. Concederles ese honor y quizás algo más. lo que Voltaire exigía contundente: A los vivos se les debe respeto, a los muertos nada más que la verdad Una verdad que está lejos todavía de la Verdad No hay más muertos que los llevados dentro por los vivos decía Miguel de Cervantes. Llevémoslos muchos años. Materialicemos sus recuerdos en memoriales que dejen vivir a los desaparecidos en el corazón de quienes les sucedan. Pero intentemos darles la explicación que se merecen. Tres nuevos aparcamientos para residentes en Retiro y Moncloa ABC MADRID. La capital tendrá tres nuevos aparcamientos subterráneos para residentes, situados en los distritos de Retiro y en Moncloa- Aravaca, que dispondrán de una capacidad de entre 1.605 y 2.358 plazas, en unas obras que tendrán un coste de unos 21 millones. El aparcamiento Cándido Mateos, que estará situado en la calle de Camino de Peña Grande, en el distrito de Moncloa- Aravaca, tendrá una capacidad de entre 472 y 622 plazas y el coste del proyecto será de casi cuatro millones. El distrito de Retiro albergará los otros dos estacionamientos proyectados; uno de ellos, el aparcamiento Menorca se construirá en la calle de Narváez, entre las calles de Ibiza y O Donnell, con una capacidad comprendida entre las 653 y las 956 plazas y supondrá una inversión de cerca de doce millones. El segundo proyectado en esta zona, denominado Doce de Octubre, estará situado también en la calle de Narváez, entre las calles de Doce de Octubre e Ibiza, y tendrá entre 480 y 780 plazas, en una actuación presupuestada en cinco millones.