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22 LUNES 21 3 2005 ABC Internacional Escándalo en la Iglesia greco- ortodoxa por la venta de inmuebles de Jerusalén Este a grupos judíos Los palestinos musulmanes acusan a los cristianos de la Ciudad Vieja de colaboracionistas estrategia de judaizar Jerusalén, inversores extranjeros judíos compran edificios en la Ciudad Santa para que se instalen allí ultranacionalistas israelíes JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Los palestinos ortodoxos, mayoritarios en Tierra Santa entre la comunidad cristiana, están en pie de guerra contra sus autoridades religiosas a sólo unas fechas de la celebración de su particular Semana Santa, posterior a la católica. La culpa, la reciente venta a grupos de inversores judíos en el extranjero, tapados detrás de terceras empresas y de hombres de paja o testaferros, de dos importantes inmuebles en el corazón de la Ciudad Vieja de Jerusalén por la nada despreciable cifra de 155 millones de dólares (unos 120 millones de euros) Las heridas abiertas entre los fieles greco- ortodoxos y el patriarca Irineos I, a quien le exigen la dimisión y una investigación minuciosa que, si fuera menester, le lleve a la cárcel, amenazan también con infectar las relaciones entre palestinos musulmanes y cristianos, relaciones siempre delicadas aunque aparcadas en doble fila por el endémico conflicto con Israel. b En su Un grupo de turistas contempla la Ciudad Vieja de Jerusalén, con la cúpula dorada del Templo de la Montaña en primer término AP en el religioso Nicholas Papademis, quien llegó a un acuerdo para vender a dichos postores los hoteles Petra e Imperial, sitos en la emblemática plaza de Omar y muy próximos a la no menos simbólica puerta de Jaffa. El Patriarca greco- ortodoxo se escuda ahora en Papademis, quien ha huido para no ser detenido y contra quien Atenas ha dictado una orden internacional de busca y captura, mientras que los musulmanes han aprovechado la ocasión para acusar a los cristianos de vender la tierra palestina a los judíos La situación ha llegado a tal punto que las manifestaciones de protesta se suceden en los últimos días a las mismas puertas de la Iglesia del Santo Sepulcro, mientras que una escolta policial debe acompañar en sus frecuentes desplazamientos por la Ciudad Vieja a Irineos I y a sus más estrechos colaboradores. Desde 1967, se han creado 11 barrios judíos en Jerusalén Este, en parte a través de este sistema de compras encubiertas que protagonizan distintas sociedades judías, con Ateret Cohanim a la cabeza. Unos 200.000 judíos viven en dicho territorio ocupado, número que se incrementa año tras año, lo que hace mucho más difícil cualquier negociación política sobre el estatuto de Jerusalén Este y la posibilidad en que se convierta en la capital del Estado palestino. Escándalo económico La noticia, desvelada por el diario israelí Maariv, ha provocado un escándalo con tintes económicos, religiosos y políticos. Desde que Israel se anexionara tras la guerra de 1967 la parte oriental de Jerusalén, hasta entonces controlada por el Reino de Jordania, la política de sus sucesivos Gobiernos ha sido la de judaizar sin disimulo y por la fuerza del dinero y de los hechos consumados la Ciudad Santa. Israel considera Jerusalén, en su conjunto, unida, la capital eterna e indivisible del Estado. No así la comunidad internacional, que no reconoce como judía su parte oriental. De hecho, todas las embajadas extranjeras, a excepción de la de Costa Rica y El Salvador, se encuentran establecidas en Tel Aviv. Los palestinos, por su parte, ansían convertirla en su propia capital una vez se cree su Estado, ambición que siempre ha chocado con el muro infranqueable de los Ejecutivos israelíes. Con el propósito de proseguir con la judaización de Jerusalén, dos grupos de inversores judíos, a través de sus bien escogidos tapados entraron en contacto con el Patriarcado greco- ortodoxo para hacer negocios. Irineos I delegó entonces la cuestión No es la primera vez Y en dicha expansión y ocupación progresivas se ha visto involucrado en más de una vez el Patriarcado greco- ortodoxo de Jerusalén. Así, por ejemplo, sucedió a comienzos de los años 90, cuando dicha institución cristiana vendió más de 70 kilómetros cuadrados de sus propiedades en la colina de Abu Ghneim, entre la Ciudad Santa y Belén, a inversores judíos. En dichos terrenos se construyó a la postre el asentamiento monstruo de Har Homa, que crece y no para desde entonces, y que provocó una notable crisis entre el Gobierno del entonces primer ministro, Benjamín Netanyahu, y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de Yaser Arafat. Paradójicamente, hace sólo unos meses estalló un serio conflicto entre Israel y el Patriarcado greco- ortodoxo de Jerusalén, al negarse el Gobierno de Ariel Sharón durante casi dos años a dar su visto nuevo al nombramiento del nuevo patriarca, Irineos I, por considerarle demasiado próximo a la ANP. Israel frena la entrega de la segunda ciudad cisjordana a los palestinos J. C. JERUSALÉN. Se sabe cuándo entran pero nunca cuándo se van Así de contundente se manifestaba ayer Saeb Erekat, encargado palestino de coordinar las negociaciones con Israel, sobre la retirada israelí de Tulkarem, prevista para hoy pero en cuarentena tras fracasar ayer la última reunión entre responsables de seguridad de ambas partes. El 8 de febrero, en Sharm el Sheij, Ariel Sharón y Mahmud Abbas acordaron la entrega de cinco ciudades cisjordanas ocupadas a la ANP. Tras un retraso de semanas, el Ejército de Israel comenzó a replegarse esta semana de Jericó, salida que será definitiva en tres semanas. La siguiente ficha en moverse tenía que ser Tulkarem, ciudad del norte de Cisjordania de 50.000 habitantes, rodeada por el muro que Israel levanta en territorio ajeno y que ha sido declarado por ello ilegal por la Corte de Justicia de La Haya.