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16 Nacional LUNES 21 3 2005 ABC Pasqual Maragall convocó en Miravet (Tarragona) a los principales líderes políticos catalanes para impulsar el nuevo Estatuto YOLANDA CARDO CiU vuelve a implicarse en el Estatuto para evitar un adelanto electoral que no le interesa El PP teme un giro radical y que el futuro texto se convierta en una nueva Loapa, pero al revés b La federación nacionalista lidera- da por Artur Mas sabe que Pasqual Maragall no obtendría ahora unos excelentes resultados electorales, pero ella tampoco MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. A los socialistas no les interesa un adelanto electoral, pero a nosotros tampoco asegura un alto dirigente de CiU. Con el souflé político en fase de descenso, la posibilidad de un anticipo en las elecciones autonómicas se circunscribe a un virtual fracaso en la negociación del nuevo Estatuto de Autonomía. Eso ha forzado un cambio de estrategia en las filas nacionalistas. En los últimos tres años, la actitud de CiU ha oscilado desde una postura combativa en favor de un texto que elevara el techo competencial- -Artur Mas fue pionero en proponer esa reforma en octubre de 2002- -hasta un aparente bloqueo. Detrás de ese radical giro está el relevo en la Generalitat. CiU confiaba en que el Estatuto se aprobaría bajo su mandato, a modo de guinda de su programa nacionalista. Pero con Pasqual Maragall al frente del ejecutivo catalán y José Luis Rodríguez Zapatero en el Gobierno, el éxito de ese proyecto será capitalizado por los socialistas, pero también por ERC. La estrategia del bloqueo de CiU es políticamente lógica, aunque no lo es tanto desde el punto devista patriótico. El 24 de febrero estalla la crisis del llamado 3 originada después de que Maragall lanza- ra acusaciones de corrupción contra el anterior gobierno de CiU. Eso tiene efectos colaterales. El cruce de reproches entre el president y el jefe de la oposición ha perjudicado a ambos dirigentes políticos, lo que ha avivado los rumores sobre un posible adelanto electoral. Hasta los propios socialistas saben que Maragall no atraviesa por un buen momento, lo cual, aparentemente, beneficia a CiU. Pero no es así. La duda sobre supuestos casos de corrupción durante la era Pujol permanece y el inmediato anuncio de querella de Mas, azuzado por su equipo de colaboradores, no gustó en determinados sectores nacionalistas, especialmente cuando el presidente del PP, Josep Piqué, aprovechó la crisis para presentar una moción de censura, lo que le otorgó un especial protagonismo en detrimento de Mas, a quien el propio Jordi Pujol echó en cara su participación en debates políticos estériles. La PSC y ERC pactan reducir el déficit de forma progresiva Batallas dialécticas aparte, apenas hay discrepancias entre las propuestas de los partidos catalanes sobre el nuevo modelo de financiación. La principal divergencia parte, una vez más, de CiU, que insiste en la necesidad de que ese sistema esté incluido en el Estatuto, mientras que el resto de las formaciones dan más importancia a la resolución del déficit fiscal. Superada la resistencia del PP y del PSOE a reconocer el desequilibrio fiscal catalán, estos días se ha dado un paso a través del ministro de Economía, Pedro Solbes, quien está dispuesto a publicar las balanzas fiscales. Aunque los socialistas catalanes no han hecho pública su propuesta sobre financiación- -al contrario que PP y CiU- las negociaciones entre PSC y ERC apuntan a un modelo progresivo de reducción del déficit en un plazo de entre cinco y diez años. Hoy se reunirán el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, y el consejero de Relaciones Institucionales, Joan Saura, para aproximar posturas sobre el Estatuto y la financiación. Ante su débil situación, el péndulo nacionalista comienza a regresar a su punto de partida: la defensa del Estatuto El PP cree que CiU y el tripartito desviarán la atención de la crisis con propuestas que superan el marco constitucional federación, aficionada a las encuestas internas, sabe que si se celebraran elecciones anticipadas Maragall no alcanzaría excelentes resultados, pero CiU tampoco. A la única formación a la que parece convenir ese avance es ERC, que ya ha anunciado que dejará caer el gobierno tripartito si el Estatuto no se aprueba este año. Consciente de su débil situación, el péndulo nacionalista comienza a moverse hacia su punto de partida, es decir, al de la defensa del Estatuto. CiU busca nuevas estrategias, y entre ellas está implicarse en los trabajos de la ponencia y ganar tiempo, aunque, eso sí, desviando la atención hacia determinados dirigentes socialistas, poco sensibles a las reformas institucionales. No es la primera vez que los nacionalistas utilizan el argumento del enemigo exterior, porque en el interior, y en lo que afecta a la cuestión estatutaria, el adversario ha dejado de ser el PP. Los populares apenas han modificado su escepticismo inicial respecto a la necesidad de modificar el Estatuto de 1979, pero su actitud conciliadora en los trabajos de la ponencia ha sorprendido tanto a CiU como a ERC. De lo visto hasta ahora, los problemas que han surgido durante los trabajos son comunes a PP y PSC, y se resumen en la cuestión de la bilateralidad en las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno. Una cosa tiene clara el PP: No queremos aparecer como el malo de la película asegura un dirigente popular. Josep Piqué cuenta con la bendición de Mariano Rajoy para contribuir en la consecución de un nuevo Estatuto por-