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62 Cultura DOMINGO 20 3 2005 ABC El Teatro Real acaba de presentar la programación de la próxima temporada, en la que aparecen nombres como los de Arroyo y Barceló. Esto indica el creciente interés de los pintores por verter su arte en las escenografías, aportando una mirada fresca ¿Qué pintan los artistas en la ópera? TEXTO: SUSANA GAVIÑA MADRID. Muchos artistas plásticos no han podido resistirse, a lo largo de la historia, a la tentación de dialogar con otras manifestaciones del arte, como el teatro o la ópera. Rápidamente saltan a la memoria los bocetos realizados por Pablo Picasso para los Ballets Rusos de Diaghilev y para partituras de Manuel de Falla como El sombrero de tres picos Pero no fue el único. También Juan Gris, Fernand Léger, Chagall, Henry Moore o David Hockney. Ahora parece que el romance entre ambas disciplinas ha renacido con más pasión. Así lo avalan las programaciones de algunos teatros líricos como la Ópera de París, donde el próximo mes de abril se estrenará una nueva producción de Tristán e Isolda en la que participa el videoartista Bill Viola; o el Teatro Real de Madrid, que cuenta entre sus colaboradores con el escultor Jaume Plensa y los pintores Eduardo Arroyo, Miquel Barceló y Frederic Amat. de Fausto (ya tienen en cartera, por encargo de Mortier, Macbeth y El castillo de Barbazul Espacio efímero Lo bueno del teatro es que en él se da lo efímero. Es el lugar para hablar de ello. Es un espacio híbrido en el que se vive el contraste de otras formas de arte: canto, música, danza... Para el escultor, que confiesa su pasión por la ópera y que se ha sumado a este tipo de montajes por diversión su principal objetivo cuando se sumerge en una producción lírica es el de crear un esqueleto sobre el que se crea un cuerpo. No son necesariamente imágenes- -matiza- sino que se trata de dar la idea sobre la que el grupo estructura el proyecto y en el que conviven objetos con proyecciones. Para Plensa, la aportación de un escultor a este tipo de espectáculos es más directa que la que puede ofrecer un pintor, que ilustra A pesar de que existen muchos estereotipos alrededor de la ópera, el artista lo tiene claro. Surgió con la vocación de aglutinar facetas distintas- -teatro, música... La ópera es algo vivo, en ebullición La experiencia de Eduardo Arroyo en este terreno es mucho más dilatada. Su debut se remonta a 1971, cuando realizó Wozzeck de Berg, para la Ópera de Bremen. A este género llegó de la mano de uno de los grandes directores de escena del mundo, Klaus Michael Grüber, con el que ha colaborado en títulos como La walkiria y Tristán e Isolda de Wagner; La cenerentola de Rossini; Otello de Verdi, o Desde la casa de los muertos de Janácek, título que se estrenó en 1992 en el Festival de Salzburgo y que se podrá ver en el Teatro Real la próxima temporada. Arroyo recuerda que su relación con el director de escena alemán nació por casualidad cuando vivía en Milán. Fue a una exposición mía en una galería y pensó que sería interesante mi colaboración Juntos volverán a enfrentarse ahora a Janácek. Se trata de una reposición, no vamos a inventar nada Jaume Plensa y La Fura dels Baus presentarán en el Real La flauta mágica U. K Frederic Amat Pintor y escenógrafo Algunos compositores buscan la poética visual de los pintores- -que rescatan a la ópera de la neutralidad- -para traducir su poética musical -puntualiza- Pero también es cierto que cuando acabas una escenografía siempre te queda una especie de frustración por no haber hecho las cosas de otra manera, de ir más lejos. Ahora tendré una segunda oportunidad para mejorar lo de entonces Eduardo Arroyo Pintor, cartelista, escenógrafo La principal función del artista no es hacer del decorado una galería pictórica, sino inventar algo que les brinde al texto y a la música una casa de convertir en una galería pictórica Según el polifacético artista, su función es la de inventar algo para que el texto se pueda decir y brindar una casa para el texto y la música En su opinión, es muy positivo que se invite a los artistas a participar en la ópera, porque no tienen una mirada profesional, y sí muy fresca Con una larga lista de óperas a sus espaldas, Arroyo reconoce que esta labor supone un gran esfuerzo. Es un empeño terrible, angustioso. Si fuera inteligente no lo haría, me quedaría en casa bromea. La próxima temporada, otro gran pintor, Miquel Barceló, se sumará a la nómina de artistas que prestan su talento a la escena. Un campo que no es del todo nuevo para el mallorquín, que ya realizó en 1990, para la Ópera Cómica de París, los figurines de las marionetas para El retablo de Maese Pedro de Falla (partitura que ha despertado la imaginación de muchos creadores) El último acercamiento de Barceló a la ópera fue hace muy poco, para una nueva producción de El rapto en el serrallo de Mozart, estrenada en 2003 en el Festival de Aixen- Provence, y que el año próximo llegará al Real, teatro con el que parece haber Falla y los pintores Pero ya desde su reinauguración el Teatro Real prestó especial atención a los artistas plásticos. En octubre de 1997 subía el telón, después de largos años de obras, con un doble programa de Falla- La vida breve y El sombrero de tres picos que contó con la colaboración en la escenografía del pintor José Hernández, quien repitió, en este mismo escenario y unos años después, con el estreno mundial de La señorita Cristina obra de Luis de Pablo. Sin embargo, es ahora cuando la presencia de estos artistas parece ser más notable. La cita más cercana en el tiempo tendrá lugar el próximo mes de julio con la representación en el teatro madrileño de La flauta mágica en la que La Fura dels Baus y el escultor Jaume Plensa han realizado su personal relectura de la partitura de Mozart, en una producción que viene precedida de la polémica suscitada en la Ópera de París, en la que el público se mostró dividido. Era el primer día, cuando van los abonados. El mundo de la ópera es muy conservador y creen que es de su propiedad afirma Jaume Plensa. A pesar del escándalo inicial, lo cierto es que se vendieron 28.000 entradas. El escultor, del que actualmente se puede ver una exposición sobre sus escenografías en la Fundación ICO de Madrid, ha colaborado con anterioridad en otras producciones del grupo catalán como La Atlántida El martirio de San Sebastián o La condenación Una mirada fresca Arroyo asegura que la ópera le ha permitido la posibilidad de salir de la pintura en numerosas ocasiones. Aunque hago muchas cosas al margen de ella- -libros, esculturas, carteles, grabados- -siempre termino volviendo al cuadro Estas tres décadas junto a Grüber le han permitido comprender que la pintura no tiene ninguna relación con un decorado, al que no se pue-