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ABC DOMINGO 20 3 2005 Los domingos 55 NUEVAS ESTRATEGIAS PEDRO NÚÑEZ MORGADES Defensor del menor E l aumento de los delitos contra la libertad sexual (un 7,36 por ciento de incremento frente al 2,58 por ciento de descenso en el resto de delitos) y la reincidencia en los mismos, así como la proliferación de redes de pornografía infantil, hacen que la sociedad deba plantear el debate de qué hacer para abordar esta situación, cuando estamos hablando de uno de los trastornos más refractarios que hay a cualquier tipo de tratamiento. Las posturas más moderadas hablan de la necesidad de compatibilizar el principio constitucional que defiende el artículo 25.2, de reinserción y recuperación del delincuente para la sociedad, con la seguridad de los ciudadanos, especialmente mujeres y niños- -víctimas prioritarias de los delitos sexuales- Es una realidad la dificultad que representa para este tipo de delincuente reinsertarse para la sociedad con los métodos hasta ahora probados. La cárcel por sí sola no cura y la realidad demuestra de forma tozuda que un alto porcentaje de ellos reincide cuando sale a la calle, bien durante los permisos o cuando ya ha cumplido la condena. Una sola medida, por tanto, no soluciona el problema, sino que ha de ser la coordinación de varias, algunas de las cuales, como la vigilancia fuera de los centros penitenciarios durante los permisos o una vez cumplida la condena, podrían requerir una modificación legal. Habría que hacer planes de prevención individualizados, extremando la cautela en la concesión de permisos, elevando la restricción en caso de duda, aplicando las nuevas estrategias de prevención de la recaída... Entre otras cosas, fomentar la autoestima, aclarar las distorsiones cognitivas, provocar la empatía de que el delincuente se ponga en el papel de la víctima, tratar de modular su intimidad y su conducta sexual. También hay que hacer seguimientos científicos para cada uno de ellos, aspecto que ya contempla la Ley General Penitenciaria. Centrándonos en la castración química, que debería empezar por llamarse de forma diferente, dada su reversibilidad, (por ejemplo, tratamiento de inhibición química del impulso sexual) a muchos les recordará, sin duda, recientes escenas de la amputación de miembros o ahorcamientos públicos de violadores, por lo que rechazarán siquiera entrar en el análisis de la propuesta. Sin embargo, huyendo de sentimientos de venganza, hay que analizar el tema en profundidad, equiparando los posibles tratamientos farmacológicos que pudieran aplicarse con los que reciben, por ejemplo, los drogadictos, en los que se busca su curación y rehabilitación Sin duda, las intervenciones eficaces serán, inevitablemente, tan complejas como la propia conducta que las provoca. Pero, no podemos obviar que la posibilidad de la castración química es un tema de hondo calado, que se está debatiendo en muchos países. Seguramente hace unos años la posibilidad de debatirlo no hubiera sido posible; en la actualidad, creo que la sociedad española está preparada para ello. S. P. B. pidió al tribunal que le condenó hace 17 años que me hagan algo Pasó trece años en prisión, luego salió y atacó a otras catorce niñas. Quiere la castración tos delitos, según datos de Instituciones Penitenciarias, hoy deambulan ajenas al peligro que les acechan mil víctimas potenciales de estos depredadores, niñas y mujeres que serán sacrificadas en un plazo de 3 ó 5 años después de que abusadores y violadores vuelvan a la calle. Y todos los días queda libre alguno. Guadalupe, psicoterapeuta especializada en agresores sexuales y que lleva desde 1998 trabajando en nuestras cárceles, afirma que la castración química no es la cuestión a debatir. ¿Por qué un toxicómano sigue recibiendo tratamiento una vez que ha abandonado la cárcel y el agresor sexual deja de recibir cualquier tera- pia el mismo día en que abandona la prisión? ¿Por qué ninguna institución, ninguna ONG hace el seguimiento de estas personas? En España hay 2.500 agresores en prisión y 5.000 víctimas de sus actos. ¿Qué hacemos con ellos una vez que han cumplido la pena? Le aseguro que no es cuestión de inyectarles hormonas. Yo, que de forma voluntaria hago el seguimiento de algunos de ellos una vez que han abandonado la cárcel, considero que es imprescindible la continuidad del tratamiento para que no lo vuelvan a hacer. No es que no se haga nada o no sirva el tratamiento durante la reclusión, lo que sucede es que sólo es una primera fase. Pero España está a años luz de la respuesta que han dado otros países a este problema tan grave Alemania- -dice la psicóloga- por ejemplo, establece diez años de seguimiento del condenado una vez que ha traspasado la puerta del penal mientras que en España no hay nada. Por eso insisto en que la castración química no es la solución, a la que sólo optan el 2 por ciento de los agresores, sino ese 98 por ciento para el que sólo sirven medidas de seguridad y de seguimiento terapéutico, amén de la obligatoriedad, y no voluntariedad, para todos de someterse al tratamiento. Y si para ello es necesario modificar la ley, debería hecerse. Además, no hay nada que inventar, sólo fijarnos en lo que hacen Canadá, Alemania o EE. UU. Pero nuestros políticos, salvo CiU- -que esta misma semana interpelaba al Gobierno sobre el problema- y muy especialmente los responsables del Gobierno socialista, no saben no contestan a las preguntas de ABC sobre la posibilidad de aplicación de tratamientos farmacológicos a los criminales sexuales: desde la directora del Instituto de la Mujer, que dio la callada por respuesta, hasta los mandamases de Justicia o Interior, que pasaron la patata caliente de la rehabilitación al reducto de Instituciones Penitenciarias, donde la convivencia con el problema provoca la concienciación, nadie parece tener ni opinión ni decisión, que es todavía peor. En la Fiscalía General del Estado nos dijeron que no existe ninguna postura sobre la castración química porque es un asunto que se ha planteado en muy pocas ocasiones y derivaron el caso al fiscal jefe de Palma de Mallorca, quien declaró seguir estudiando el caso. Es la primera vez que se suscita una cosa así y no hemos resuelto el tema; pero hay tiempo Exactamente, once días. La implicación del Gobierno Por eso, porque hay que darse prisa, porque es inaplazable cortar el chorreo de víctimas, Mercè Pigem, diputada de CiU, quiso el pasado mes de enero abrir un debate en la Cámara Baja con una interpelación sobre las medidas de reforma penal que puedan adoptarse para atajar el elevado grado de reincidencia en estos delitos sexuales. Se refirió al seguimiento por satélite de los penados ya en libertad, en el que se trabaja en EE. UU. a la publicación de sus identidades y fotografías, que (Pasa a página siguiente)