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26 DOMINGO 20 3 2005 ABC Internacional El prosirio Lahoud llama a la desesperada al diálogo tras el atentado en Beirut El presidente libanés anula su viaje a la cumbre de la Liga Árabe que se celebrará en Argelia del nuevo atentado con coche bomba en Beirut, con 11 heridos, y exige la dimisión del jefe del Estado y de los responsables de la Inteligencia JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. El pasado cada vez está más presente en el futuro del Líbano. Así lo ha entendido el jefe del Estado prosirio, Emile Lahoud, después del penúltimo coche bomba que estalló en un barrio cristiano de Beirut en la medianoche del viernes, provocando 11 heridos de carácter leve, importantes daños materiales y, sobre todo, la sensación de que cada vez se está un poco más cerca del precipicio. El presente del Líbano hizo ayer un llamamiento a la desesperada a la oposición para que acepte negociar una salida inminente y urgente que permita llegar con cierta tranquilidad a las elecciones legislativas de esta primavera. Dicha solución pasaría, en opinión de Lahoud, por formar un Gobierno de unidad nacional que asegurara dicho periodo antes de los comicios. Emile Lahoud reconoció que la situación que vive el país es excepcional y, por lo tanto, se necesitan medidas excepcionales para atajar los problemas. Tanto es así que el presidente libanés convocó a todos los implicados, (ofreció su propio palacio, si es preciso, como sede de la hipotética reunión) para hallar dicha solución. b Yumblat acusa a Damasco El líder de la oposición acusó asimismo a Damasco de estar detrás del nuevo atentado, como ya hiciera después del que causó la muerte del ex primer ministro libanés, Rafik Hariri, y otras 17 personas. Según Yumblat, a cuyas denuncias se sumaron otros miembros de la oposición y del Parlamento, los servicios de Inteligencia sirios, que ya han comenzado su repliegue hacia su país en compañía de varios miles de soldados, estarían interesados en sembrar el caos en el País del Cedro para demostrar que sin su presencia la estabilidad libanesa sería una quimera. También el Ejército libanés y la organización chií proiraní de Hizbolá (Partido de Dios) se han subido a un tren de declaraciones, advertencias y amenazas con incierto destino. Los militares saltaron ayer a la palestra para plantarse ante cualquier intento, venga de donde venga, de desestabilizar el país y llevarlo al callejón sin salida de un conflicto civil armado como el que de 1975- 1990. Los fundamentalistas chiíes, por su parte, recogieron el guante lanzado por Lahoud y se dijeron dispuestos a incorporarse a un diálogo nacional, en el que participarían todos los grupos políticos y religiosos, por el bien del Líbano. Su líder, el jeque Hasán Nasralah, negó que el país estuviera al borde de la guerra civil, pero sí reconoció que los últimos acontecimientos han Un libanés abandona su casa destruida por un coche bomba en las afueras de Beirut comenzado a abonar el terreno. Nasralah también rechazó la posibilidad, exigida por la comunidad internacional en la resolución 1.559 de la ONU, de desarmar a su organización, considerada terrorista por Estados Unidos, pero no por la UE. La oposición, en cualquier caso, prefiere concentrar sus esfuerzos en la dimisión de Lahoud, la dimisión del Gobierno prosirio y de los responsables de los servicios de Inteligencia y en la celebración de las próximas elecciones. Sus miembros están incluso dispuestos a convocar una huelga general indefinida, que sin duda echaría más leña al fuego de la inestabilidad, para forzar no sólo la caída del recuperado Omar Karami (el primer ministro próximo a Damasco dimitió el 28 de febrero, pero fue restituido por el Parlamento la pasada semana) sino de todos los componentes del Ejecutivo. Y de fondo, como no podía ser de otro modo, las manifestaciones casi diarias contra la presencia siria en el País del Cedro. No hay prácticamente día en Beirut en el que de una u otra manera la población favorable a la salida de los soldados y los agentes secre- Cumbre de la Liga Árabe No recibió, sin embargo, respuestas demasiado alentadoras el jefe del Estado, quien, debido a la situación interna, ha suspendido su previsto viaje a Argel para participar esta semana en la cumbre de la Liga Árabe. Así se lo hizo saber ayer en conversación telefónica al presidente argelino, Abdelaziz Buteflika. Varios responsables de la oposición, con el dirigente druso, Walid Yumblat en cabeza, rechazaron el llamamiento de Lahoud, por considerarlo demasiado interesado y tardío, y exigieron en cambio su dimisión así como la destitución de todos los jefes de los servicios de Inteligencia libaneses. Mientras esto no suceda declaró Yumblat desde su castillo de Muhtara, los atentados y los asesinatos seguirán a la orden del día en Beirut BOND USARÁ TURBANTE FRANCISCO DE ANDRÉS dos años del comienzo de la guerra de Irak, y casi cuatro de los atentados del Once de Septiembre en Estados Unidos, resulta aún aventurado endosar la teoría de la lucha de civilizaciones de Hungtinton. No así la tesis de la ignorancia de las civilizaciones. Los ataques terroristas contra Nueva York y Washington revelaron groseras lagunas de desconocimiento y falta de rigor sobre la cultura islámica por parte de la CIA y del FBI. Idénticos A despropósitos se repitieron antes y después de la invasión de Irak, a cuenta de las armas de destrucción masiva y de las consecuencias de la guerra. Los platos rotos los están pagando los servicios de Inteligencia norteamericanos y británicos, sometidos hoy a una operación de cirugía mayor. Descoordinación entre los distintos departamentos de espionaje, ignorancia del árabe y de las coordenadas culturales de Oriente, incapacidad para penetrar en el entorno de Bin Laden y en las redes de Sadam Husein- -pese a la multitud de enemigos que se labró- son algunas de las fallas que los nuevos zares de la Inteligencia nombrados por Bush y Blair intentan solventar para ente- rrar del todo los viejos usos de la Guerra Fría. El problema no se soluciona empleando más agentes del FBI en controlar a los ciudadanos árabes interesados en tomar lecciones de pilotaje de aviones pero perezosos a la hora de aprender a aterrizar. El desafío tampoco es tecnológico. Los nuevos agentes tendrán que aprender a meterse en el corazón de las masas musulmanas que acuden a la Meca, y en el complicado cerebro del islamista radical dispuesto a inmolarse. El desafío cultural que plantea el Islam, y que dos años de guerra en Irak sólo ha acentuado, es el de la perplejidad ante un esquema de valores determinado por la ignorancia occidental del suyo propio.