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16 Nacional DOMINGO 20 3 2005 ABC JOAN COLOM Síndico Mayor de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña La opacidad en los concursos de obras menores es el pan nuestro de cada día BARCELONA. El Gobierno tripartito de Pasqual Maragall nombró hace un año a Joan Colom, un veterano militante socialista de 59 años, como Síndico Mayor de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña. Colom ha vivido la crisis del 3 por ciento desde su atalaya de máximo responsable de las auditorías de las instituciones y empresas públicas, que, a su juicio, deberían mejorar la transparencia en los procesos de adjudicación para no alimentar la sospecha de corrupción generalizada en la contratación de la obra pública. ¿La corrupción es un secreto a voces, tal y como afirman algunos consejeros de la Generalitat? -He leído algo en la prensa y una vez escuché a Carod- Rovira denunciar la corrupción en la obra pública en una campaña electoral, pero yo no conozco ningún caso. ¿Hay transparencia en las cuentas de la Generalitat y sus organismos autónomos? -En general sí, pero se podría mejorar. Más que un déficit de transparencia, lo que hay es un problema de calendario que reduce mucho el interés del análisis contable. En España, los plazos de presentación de las cuentas liquidadas son mucho más largos que en Alemania, Francia o Inglaterra. No hay ningún país que conceda seis meses al Gobierno para presentar sus balances al Tribunal de Cuentas. ¿Y en la adjudicación de obras? -Aquí sí que hay una verdadera necesidad de transparencia en la Generalitat y en todas las corporaciones locales, porque siempre van al límite de lo que permite la ley. La mayoría de los contratos de menos de 30.000 euros no se han llevado a concurso público. La opacidad en la adjudicación de obras menores es el pan nuestro de cada día en Cataluña. No implica forzosamente una ilegalidad, pero todo lo que no sea transparencia en los concursos públicos se presta a la sospecha. ¿Esta situación abre la puerta a la de corrupción? -Claro, y por eso la Sindicatura es tan exigente en esta cuestión. Nosotros hemos lanzado una señal de alarma para que todos los concursos públicos respeten la normativa española y europea. El fraccionamiento de los proyectos de obra pública o el uso constante de procedimientos de urgencia en un porcentaje elevadísimo, tanto por parte de la Generalitat como de los Ayuntamientos, no han favorecido la transparencia en el ejercicio del año 2003 y anteriores. ¿La adjudicación directa alimenta la sospecha de corrupción? -Siempre hay elementos de sospecha cuando no se cumple con la normati- La Generalitat y los Ayuntamientos catalanes no suelen sacar a concurso público las obras o servicios de menos 30.000 euros, según denuncia el máximo responsable de auditar al sector público TEXTO: Á. MARÍN Á. GONZÁLEZ ABAD FOTO: ELENA CARRERAS va. Nadie ha sacado a concurso obras o servicios por un importe inferior a los 30.000 millones de pesetas. La excusa de la Administración es que el procedimiento es demasiado lento. ¿Este sistema es perverso? -El sistema nunca sería perverso si se aplicara siempre la normativa, pero la práctica de los concursos, en más de un caso, ha sido perversa. Algo no funciona si aplicando la normativa en vigor las obras hubieran sido contratadas a otra empresa diferente de la adjudicataria, como, al parecer, ha sucedido en GISA. ¿Cuándo estarán listas las auditorías de 2001, 2002 y 2003 de esta empresa pública de la Generalitat? -Dentro de unos meses, pero si el Parlament o la comisión de investigación nos lo piden antes podríamos acabarlas en menor tiempo destinando más personal. Auditar tres años seguidos nos permite evaluar unas obras determinadas, que representan un volumen importante de contratación. ¿Por qué la Sindicatura fiscaliza las cuentas de una sociedad que ges- tiona el 90 por ciento de la obra pública con cuatro años de retraso? -No sé lo que hacían antes en la Sindicatura, pero nuestra intención es ponernos al día y, por eso, auditaremos tres años en un mismo ejercicio. Comparto su preocupación, pero esta sociedad con un gran volumen de contratación de obra pública es auditada cada año por una empresa privada. -La Sindicatura también fiscaliza ahora las cuentas de los partidos políticos. ¿Hay sorpresas en ellas? -Es nuestra primera experiencia. En Navidad comenzó a llegar documentación sobre fundaciones... Ahora estamos embarcados en la ardua tarea de intentar clarificar las cuentas de los partidos políticos. Es un terreno muy En Cataluña ha llegado el momento de la poda de empresas públicas redundantes e inútiles desconocido para nosotros y difícil de aclarar incluso para los propios partidos. ¿Seguir la pista de las donaciones es muy complicado? -Sí, porque en España la ley permite hacer donaciones anónimas. Sería mejor que no lo fueran para que la financiación de los partidos sea más transparente. En ningún país democrático del mundo las cuotas de los militantes son las que aguantan la economía de los partidos. Es un tema complicado. ¿Cómo se podría resolver? -Con un sistema público de financiación vinculado básicamente a los resultados electorales y a la implantación territorial de los partidos. Por lo que se está viendo, el sistema actual es claramente insuficiente. ¿La Sindicatura ha auditado las cuentas de Adigsa? -Hace años, la última data de 1997 porque no era obligatorio, pero este año está dentro del plan de trabajo que entregamos al Parlamento antes de las denuncia de un contratista sobre el presunto cobro de comisiones en esta empresa pública de la Generalitat. ¿Qué opina de esa denuncia? -No opino de rumores que empañan la imagen de la Administración pública catalana, cuando realmente lo que tenemos que mirar es cómo mejorar el control y no poner el ventilador. ¿Le han llamado desde la Fiscalía o la comisión de investigación? -No, de momento, aunque no descarto que soliciten nuestros servicios. No excluyo que nos pidan peritos, porque los empleados de la Sindicatura son los que más saben de los procedimientos de contratación y gestión pública. ¿La Sindicatura podría detectar el pago de comisiones en la obra pública? -Los informes de la Sindicatura pueden servir o dar pie, como material de campo elemental, para que la Fiscalía o la Oficina Antifraude actúe en muchos casos, y quizás en algunos encuentren algo más. Nosotros sólo detectamos irregularidades; si detrás de éstas hay corrupción, no es nuestra misión, para eso están los tribunales. ¿La existencia de 129 sociedades que dependen de la Generalitat dificulta la labor de la Sindicatura? -Nacieron con el ánimo de agilizar, pero ahora pueden ser un elemento de falta de transparencia. Hay una propensión funcionarial a crear organismos de este estilo que se convierten en pequeños centros de poder. En Cataluña ha llegado el momento de la poda de empresas públicas redundantes e inútiles. Sería bueno racionalizar algunos de los servicios públicos que ahora están demasiados subdivididos.