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6 Opinión DOMINGO 20 3 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Asincronismos como los de Bono y Piqué inducen a la confusión de los ciudadanos ICONOPLASTAS La operación, además de requerir la divulgación televisiva del maniqueo gregoriano, implicaba asimismo una agresión simbólica a lo que la izquierda cree patrimonio intocable de la memoria de la derecha NA consecuencia prerias morales del Gobierno y visible de la retirada sus aliados. Concebida como de la estatuaria resiuna celebración en diferido dual franquista es la reaparidel vuelco político de marzo ción de la extrema derecha, de 2004, sin la contención algo que la izquierda- -y parque entonces impuso a los ticularmente el PSOE- -está triunfadores el luto por los buscando sin recato desde haasesinados el 11- M, la cena JON JUARISTI ce un año con el objetivo de de cumpleaños de Carrillo hacer añicos a la oposición. propició el desmadre verbal A este paso lo va a lograr antes de lo de Peces- Barba y la simultánea gamque calcula. Aunque la maniobra salberrada de la ministra Álvarez, gesga redonda y colme sus ansias revantos ambos cuidadosamente medidos. chistas, el Gobierno debe ser consLa alusión trasparente e insultante ciente de que está jugando con nitrodel Comisionado para las Víctimas glicerina. Lo que ahora aparece codel Terrorismo a una derecha demomo un pintoresco cogollito de nostálcrática que, desde los orígenes misgicos, puede ser en poco tiempo un mos de la transición, acumula más vertedero de frustraciones donde no muertos por atentados de ETA que sólo irán recalando sectores humillatodos los demás partidos juntos, su dos y ofendidos del electorado del alusión a los malos ausentes, repiPP, sino también los votantes de la to, viniendo de quien venía, no admiizquierda decepcionados e impacientía más que una interpretación: hay tes: los que esperaban una solución víctimas buenas y víctimas malas y milagrosa al problema de la vivienlas víctimas aportadas por los mada, los alarmados por la avalancha los son víctimas malas, es decir, inmigratoria, los agraviados por la franquistas. La operación, además pasividad socialista ante la ofensiva de requerir la divulgación televisiva de los nacionalismos, percibida, no del maniqueo gregoriano, implicaba sin razón, como complicidad descaasimismo una agresión simbólica a rada. Sobra decir que ante un panoralo que la izquierda cree patrimonio ma económico sombrío, el sectarisintocable de la memoria de la deremo gubernamental resulta mucho cha. De esto último se encargó la de más estúpido que en épocas de boFomento, entre cuyas funciones, al nanza. parecer, está la de fomentar la discordia para levantar luego monumenA noche de Walpurgis del progretos a la concordia. La idea era ingesismo memo, la noche del 16 al 17 niosa. De haber funcionado, España de marzo, sacó a flote nuevas misese habría desayunado el jueves con un PP enfurecido, en cuya rabieta se confundirían la indignación ante el ataque de Peces- Barba y el franquismo atávico desencadenado por la Magdalena Proustiana. Nos despertamos, en cambio, con un Rajoy sarcástico que se limitó a preguntar a los socialistas si no pensaban remover también al alcalde de Pinto, de profesión su pampa interminable. PAJARITOS CONTRA ESCOPETAS E L mayor encanto del muy facundo titular de Defensa reside en que, en ocasiones y sin venir a cuento, produce espasmos de sentido común y acuña sentencias mostrencas sobre principios elementales; pero que, visto el ambiente dominante, adquieren el valor de la sabiduría y la pátina de la experiencia bien cuajada. Por ese camino, siempre en el filo que separa lo sublime de lo ridículo, ha dicho José Bono que pagar más impuestos no da más derechos y, en consecuencia, la permanente reclamación fiscal de Cataluña es despreciable La afirmación, impecable desde los supuestos democráticos, pasa a ser de bronce en el marco del socialismo clásico y ahí es donde, a la vista entre las diferencias entre el PSOE- -Obrero y Español- -y el PSC- -de Cataluña- surge la confusión. La ortodoxia socialista de Bono es difícil de cohonestar con las demandas que, de propia iniciativa o forzadas por sus socios, emite su cofrade Pasqual Maragall. A cada cual- -predica Bono en el más tradicional sermón socialista- -según su trabajo y sus necesidades, pero no según sus fueros y sus ancestros ¿Pueden asumir la doctrina las franquicias socialistas con las que, especialmente en Cataluña y el País Vasco, trata José Luis Rodríguez Zapatero de mantener el esplendor de su chiringuito partidista y, de paso- -no al revés- sostener el equilibrio de su minoría parlamentaria? El problema no es exclusivo del socialismo. No hay casa política con más de una docena de militantes en la que no ocurra algo parecido. Es el fruto del triunfo de los individuos sobre las ideologías o, si se quiere entender de un modo más gráfico, el residuo seco que queda de los militantes tras la evaporación total de las ideas en la inspiración, los procedimientos y las prácticas de los partidos. Ahí está, por ejemplo y en el otro lado de la moneda, el caso de Josep Piqué, el Napoleón del PP en Cataluña que, sin advertir su propio Waterloo, contradice las tesis de sus mayores a propósito de la esperpéntica, engañosa y nocturnal retirada de la estatua de Franco de las puertas del Ministerio que regenta Magdalena Álvarez. No quisiera entrar en pleitos de familias ajenas ni utilizar estas dos anécdotas con más intención que la búsqueda de una categoría; pero asincronismos como los de Bono y Piqué, independientemente de la razón o de la sinrazón que pudiera asistirles, inducen a la confusión de los ciudadanos. En un escenario político plenamente partitocrático, las personas, y menos aún si son militantes, no pueden permitirse el lujo de su propia identidad intelectual y cívica. Va contra el sistema y es un lujo sólo posible en la hipótesis improbable de una existencia política fuera de los cauces, bipartidistas en la realidad española, marcados por los grandes exclusivistas del espectro. De ahí que las disonancias, sean razonables u oportunistas, no puedan ser contempladas como un caso de expresión libérrima, sino como un supuesto, a elegir, de caos o de rebeldía. Más bien lo primero que lo segundo. U L L O que tras el aquelarre progre y casposo del 16 17 ha quedado claro es la verdadera naturaleza del cargo no retribuido en el que Rodríguez ha colocado al rector de la Universidad Carlos III, que, como la dama aquella del chiste de Borges- Sepa usted, amigo, que su señora, con el pretexto de trabajar en un burdel, hace contrabando de género finge dedicarse a mosquear a determinadas asociaciones de víctimas del terrorismo sólo como tapadera para suscitar un Le Pen en la derecha española. Peces, en efecto, como todo antiamericano, padece una fobia morbosa a la derecha democrática, representada por esos neoconservadores que, según sus propias y horrorizadas palabras, han introducido el odio en el corazón de la democracia más antigua y poderosa del mundo. Los más malos de los malos, vamos. La fiebre iconoclasta o más bien iconoplasta de Rodríguez y su ministra se me hace, en cambio, tiernamente familiar. Yo también, en mis años mozos, me dediqué a fulminar con nocturnidad y alevosía determinados lugares de la memoria franquista. Sólo que entonces aún vivía Franco, y tal circunstancia le daba a la cosa una cierta emoción. Por lo menos, podrían montar el próximo numerito a la luz del día. Quedaría, no sé, como más torero. REVISTA DE PRENSA extendida entre los expertos de que esto último ocurre a partir de las 26 semanas. Campbell, ex director del Departamento de Obstetricia del King s College Hospital londinense, que trabaja actualmente en una clínica privada, declaró al citado diario británico que esas imágenes le habían hecho cambiar de opinión sobre el aborto. Al mismo tiempo, el tocólogo británico se mostró partidario de reducir el plazo límite para un aborto inducido por motivos sociales que no médicos, de 24 a 18 semanas por el momento, aunque tal vez a 12 en el futuro. Sin embargo, Campbell cree que debería establecerse un plazo distinto en los casos de mujeres que decidan abortar porque la criatura que lleven en su seno tenga una anomalía grave, que muchas veces no se detecta hasta que el feto tiene alrededor de veinte semanas. S. I. Fotos para una polémica La publicación de imágenes de fetos de doce semanas que parecen agitar las piernas como los recién nacidos, junto con otras captadas por un médico británico, han vuelto a alimentar la polémica nacional en torno al aborto. El catedrático Stuart Campbell, pionero en ultrasonidos, aseguró al diario Daily Telegraph que había tomado esas imágenes para un libro suyo titulado Watch me grow (Mírame crecer) para la educación de los padres A las 14 semanas, los fetos que aparecen en ellas se chupan los pulgares y después de 18 semanas abren los ojos, algo que parece contradecir la opinión Sharia y democracia El candidato iraquí al puesto de primer ministro Ibrahim Jaafari ha pedido la introducción de la sharia y del federalismo para su país y también ha afirmado que el ex dictador Sadam Husein será juzgado antes de que finalice el año 2005. Estas declaraciones fueron hechas en el transcurso de una entrevista concedida a la revista alemana Der Spiegel. A la pregunta de si introduciría la sharia, Jaafari aseguró que sí, pero como una fuente más de jurisprudencia. Algo que se comprende fácilmente porque se trata de un país musulmán S. I.