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ABC SÁBADO 19 3 2005 Los sábados de ABC 107 LECTURAS Los españoles sabemos lo que piensan- -o pensaban- -de nosotros los europeos. Pero según otros viajeros nuestra imagen es fascinante... VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE España, con ojos árabes TEXTO: LUIS DOMINGO BENIDORM Y EL GOTELÉ Ima ginen que nunca hubieran visto una procesión, que no supieran nada de toros, que les sorprendiera el batir de un abanico. Imaginen que visitan una tierra en la que sus antepasados vivieron, y ven- -o creen ver- -aquí y allá rasgos físicos y morales que se asemejan a los suyos. Imaginen Toledo, Zaragoza, Valencia, Madrid por primera vez... Mezclen curiosidad, talento, prejuicios ystalgia. Con ese equipaje pasaron por España una serie de viajeros ilustrados árabes, desde el siglo XVII hasta los comienzos de la Guerra Civil. Venían de muchos lugares- -algunos todavía sin estatus de país- -y escribieron sobre lo que iban descubriendo a su paso. Nieves Paradela, profesora de Estudios Árabes en la Autónoma de Madrid, ha recorrido aquella España a través de esos ojos cultos y perspicaces. No ha tenido que rastrear en archivos polvorientos, sino fijarse en obras más o menos minoritarias publicadas en sus respectivos países, salvo el caso de un último viajero, Nayati Sidqi, un palestino enviado desde Moscú por el Komintern, en 1936, donde pesa la ideología, y al que leyó en el manuscrito original, mucho antes de que se publicase. -Pensaba en la fascinación por el orientalismo de algunos países europeos- -no de España, curiosamente- ¿Estos viajeros árabes serían occidentalistas -En el orientalismo europeo había interés por lo árabe, pero también un gran componente de fascinación por lo exótico. En los árabes, sobre todo del XIX, pesa más la emulación. No es que les deslumbre lo occidental, sino que valoran el progreso, la modernidad que ellos desean para sus propias sociedades, sin querer renunciar a sus raíces. Las élites árabes que viajan hablan francés, inglés- -no español, por cierto- no ignoran el colonialismo bajo el que viven, pero miran hacia el futuro... -España no estaba en sus mejores momentos en aquellos años. ¿Son críticos? -No sienten demasiado interés por un país que no les puede ofrecer ejemplos de desarro- Y no es que ellos trabajen de noche y ferien de día, ya que luego, a las nueve de la mañana, la actividad está en todo su apogeo. Creo que esto de trasnochar es práctica habitual en toda España, a cuyos habitantes les basta con dormir muy poco tiempo Muhammad Labib al- Batanuni (1926) La estatua, en pleno traslado AFP Título: El otro laberinto español. Viajeros árabes a España entre el siglo XVII y 1936 Editorial: Siglo XXI Páginas: 265 llo, como Francia o Inglaterra. De hecho, en algunos casos, comparten prejuicios que proceden de lecturas francesas. Por ejemplo: los españoles pueden aparecer como perezosos, atrasados, sometidos al peso de la religión, que influye mucho en su educación... Todos los tópicos de la leyenda negra. Pero, a la vez, nos comparan con lo suyo y valoran muchas cosas. Lo que más les interesa, aunque no sea lo único que visitan, es Andalucía- -realmente Al Andalus- volver a Córdoba, Granada, Sevilla... Se mueven entre una visión idealizada y la visión del país real. Contemplan su pasa- do con una reflexión regeneracionista muy interesante. Ellos quieren que sus países cambien y se enfrentan al esplendor de otros tiempos como un estímulo de lo que fueron y de lo que podrían volver a ser. Les llaman mucho la atención los viajeros europeos con los que coinciden, entusiasmados mientras contemplan palacios y ruinas árabes. Les llena de orgullo. -Imagino que usted sigue en contacto con lo que se escribe actualmente sobre España en el mundo árabe. ¿Hay muchas diferencias? -Más que en relación con España, lo que notas es que los intelectuales, o los viajeros de ahora, han perdido aquel optimismo histórico que tienen los autores que he analizado. Entonces sabían que tenían problemas, pero también muchas esperanzas de superarlos... Desde los 70, sobre todo por el avance del islamismo, que se explica por muchas razones, las cosas han ido cambiando para mal. Hay un gran desencanto. Entonces admiraban a Occidente, sin entreguismo, desde un nacionalismo proyectado hacia el futuro. Hoy no podrían decir lo que piensan con tanto desenfado. Ha habido un retroceso cultural muy grande. No estaría tan bien visto su espíritu crítico. Sartre le quitan el cigarrillo y a Franco lo quitan entero, con caballo y todo (creo que he visto más fotos de Bertín Osborne a caballo que de Franco) Con su gracejo habitual, la ministra de Fomento dice que en el hueco van a poner un monumento a la concordia. Amárrame los pavos. Qué frase tan oportuna después de ver la gente que se ha echado a la calle con el brazo tieso. No sé a cuántos grados hervirá la sangre, pero algunos se cuecen a bajas temperaturas tal que si fueran merluzas en cocinas de autor. Si Francis Paniego hace la merluza a 45 grados, un señor cantando el Cara al sol se cuece a temperatura ambiente (siendo el ambiente propicio) La liturgia de la retirada ha sido lo mejor. La sábana blanca (no sé si para disfrazarlo de muerto o de fantasma) y el traslado. Hombre, que parecía José Luis López Vázquez en La cabina Una se imagina a la estatua llegando a un sitio donde hay esqueletos con corbata y todas esas cosas que veía López Vázquez. Bueno, que éste sale en un anuncio de MacDonalds ¿o lo he soñado? En fin, desde que vi que la arquitectura sesentera de Benidorm es de lo más cool (según Wallpaper me creo cualquier cosa que me vendan como lo más. Esta manía de tirarlo todo no puede ser buena. A ver si dentro de unos años el gotelé y las estatuas de Franco son tendencia. Como Benidorm. Y vete tú a buscarlos. Y en Francia, en la foto del catálogo de la exposición que la Biblioteca Nacional dedica a Jean Paul Sartre, ha desaparecido el Gitane que llevaba entre los dedos en la fotografía original. Teniendo en cuenta la cara del filósofo (como de monja sádica) yo habría visto más oportuno retocarle la jeta. Que esos labios se hayan posado en tantas mujeres y que tantas mujeres hayan mirado a los ojos de semejante belleza masculina me reafirma en la teoría de mi amiga Carola: Qué son las tías (no digo putas porque luego vienen algunas tías y se molestan) El intelectual como seductor es una figura que habría que estudiar. No es sólo que fuera feo, es que, como dice Paul Johnson en su repaso a los intelectuales, no le sobrevivió ningún cuerpo de doctrina. Tanto bluff para nada. Como cuenta Johnson, a su entierro fueron más de 50.000 personas, la mayoría jóvenes. Gente que hasta se subía a los árboles (un julandrón incluso se cayó en el ataúd) Las preguntas que se hace Johnson sobre la gente que fue al cementerio de Montparnasse me las hago yo también con respecto a todos esos que había viendo cómo se llevaban a Franco (y me refiero a los dos bandos) ¿Qué causa habían ido a honrar? ¿Qué fe, qué verdad afirmaban su presencia? Y a esas horas. A