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ABC SÁBADO 19 3 2005 Los sábados de ABC 103 Eloísa Bercero, entre las piezas (talla 38) que se van a subastar Elegancia contra glamour De la elegancia se habla mucho, y sabemos nada o poco. Es- -dicen los que más reflexionan sobre el asunto- -más cuestión de ser que de estar. Pero su esencia seguro que no se deletrea ni con la B de belleza, ni con la L de lujo, ni con la A de altura, ni con la D de dinero. De hecho, el que es elegante puede ser calvo, feo, gordo... o puede estar vestido con un jersey desgastado y un pantalón de pana y hacer que el visitante se sienta como en Buckingham Palace. Es más, puede ennoblecer el coche más destartalado e incluso ir por el campo en un tractor como a bordo de un Bentley. Se diría que no va ni con la cuna ni con el dinero. Se nace o no con ella, y conocemos todos campesinos de Santillana del Mar más elegantes de lo que podrá ser nunca el mismísimo Sr. Botín. No es lo que hace que vuelvas la cabeza en un paso de peatones de la Gran Vía, pero sí lo que te hace sentir que te encuentras junto a una persona realmente única. Es un halo que radica en la discreción, en la actitud, la armonía, en la modulación de la voz; nunca en la estridencia, pero tampoco es exacto. No es fotogénica, porque tiene mucho que ver con el movimiento o con la voz, y eso una imagen no lo atrapa. Está fuera de la moda y del tiempo. No tiene descripción, simplemente se nota. Traje de Azzaro drapeado en color cobre, conjunto de pantalón y chaqueta de Chanel y falda y chaqueta de Christian Lacroix En mi armario nunca entraría algo vulgar o sin valor. Un vaquero, por ejemplo. No me gusta, nunca he tenido ni me interesa nada bien, porque cuando éramos pequeñas mi madre nos llevaba a una modista madrileña superideal de alta costura infantil, que se llamaba Paloma. De todas formas, de mi familia sólo yo he salido con esta manía, porque el resto no son nada coquetos. ¿Cómo guarda 2.000 vestidos? -Pues los tengo en armarios en mi casa. Tengo una casa de 7.000 metros cuadrados, con muchísimas habitaciones, y todas están llenas de mis vestidos. ¿Qué es lo que nunca entraría en su armario? -Algo vulgar o sin valor, un vaquero, por ejemplo. Y es que a mí no me gustan. Nunca he tenido y no me interesan nada. ¿Y a qué es incapaz de decir que no? -A algo que me gusta. Me entra una fiebre rabiosa hasta que lo consigo, cueste lo que cueste. ¿Recuerda lo último que Traje de Chanel de tul con lazo de terciopelo negro ha perseguido? -Lo tengo, porque lo persigo hasta que lo consigo. Es que me lo compro aunque no tenga para comer. ¿Cuál es su complemento? -El sombrero, tengo tantos como vestidos y me encantan. Incluso, alguna vez me lo he puesto hasta con un traje de noche. ¿Lo básico dentro de su armario? (Pasa a la página siguiente)