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ABC SÁBADO 19 3 2005 Los sábados de ABC 101 EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO LOS PRADOS BLANCOS Vista del castillo de Santangelo con una procesión, de Francesco Panini, realizado a pluma y con tinta n mirlo pasa volando a ras de la hierba sedienta como vuelan los cormoranes en el mar a ras del agua. Más que invierno a punto de ser primavera, parece verano, verano por la mañana. Y, sin embargo, se nota por todas partes esta simetría de la luz, este día partido por la mitad como una naranja, doce horas de luz y doce horas de oscuridad, aquí y en el ecuador y en los polos. Esto es el equinoccio de primavera. Una codorniz canta, pero es un canto cansado, como si acabara de llegar. De las ramas de una mimosa surge la voz de un pájaro que no veo, entre el sol y las hojas. Sigiloso, un zorzal busca lombrices. Los cuervos graznan y vuelan en parejas sobre el fondo azul del cielo. Mientras, como antenas parabólicas, las belloritas del césped abren sus capítulos al sol y lo persiguen de Este a Oeste. Un bando de golondrinas bebe en la alberca y deja las huellas onduladas de sus picos en el agua. Pero casi no hay agua. El campo está sediento, los prados secos, arrancada la hierba por el ganado. De donde el año pasado salieron tres siegas, este año no ha salido ni la primera. Y, sin embargo, se podría decir que no ha sido un invierno duro. Repitiendo esa situación que en Galicia suele darse en septiembre, justo cuando se van los veraneantes jurando que no vuelven por la lluvia, se coloca un anticiclón en Gran Bretaña que no deja pasar las nubes y vienen unos días de sol que son una delicia. Así fue este invierno. Ni una noche tuve que salir temiendo que el bosque se me viniera encima en mitad del temporal a poner el grupo electrógeno, y aun así, en este invierno sin vendavales ni tormentas, yo he envejecido, y mi cabeza y mi cabello oscuro han sido colonizados por esas malas hierbas, cenizas de la edad, que son las canas. También el pasto se ha plateado y al atardecer, cuando regresan las vacas a la cuadra, ya no traen sólo ese gesto de resignación habitual en ellas, sino también una cierta tristeza de que no llueva, de este pasto de agosto en marzo, de esta hierba tan blanca, a punto de entrar la primavera. Ahora que casi no llueve, caemos en la cuenta de lo alegre que era la lluvia. U Las escenas cotidianas de la vida, realizadas en sanguina, las plasmó magistralmente en el siglo XVIII Louis- Roland Trinquesse, como en este cuadro, Dos jóvenes juntas Hombre visto de perfil retrato al carboncillo de Menzel, en 1886 Van Gogh es el autor de este dibujo a lápiz que despertó un gran interés en el Salón de París Mariposas, realizadas por Edouard Traviès en 1831 paña. Y por mil euros había auténticas maravillas. Hace dos años, en el Salón se vendió un dibujo de Miguel Ángel por 12 millones de dólares. Ha sido lo máximo que se ha pagado por una obra desde el nacimiento del encuentro. La clave del dibujo está en que pocos pueden comprar un cuadro de Gauguin, pero sí un dibujo de él, muy bonito según el marchante suizo de origen colombiano Arturo Cuéllar, quien insiste en que un dibujo es algo más íntimo que un cuadro. Estos días, la mirada descubría alrededor paisajes, retratos, animales, monstruos o plantas pertenecientes a aquellos gabinetes de curiosidades que empezaron a surgir por toda Europa desde el siglo XVI, llegados con las corrientes humanistas y con los deseos de penetrar en los secretos del universo. Los dibujos mostraban lo que algunos habían visto en lugares recónditos del mundo: criaturas híbridas, como las sirenas, o animales con dos cabezas, especies raras de cocodrilos, de moluscos, plantas exóticas o minerales. Todo lo raro que se veía, por cualquier parte del mundo, se dibujaba. Así surgieron los gabinetes de ciencias naturales. Las novedades se hacían pintar por un artista para difundirlas. También había copistas para expandirlas. El hermano de Luis XIII, por ejemplo, se hizo copiar en pergamino, por el miniaturista Nicolás Robert, las plantas y los pájaros raros del jardín de su castillo de Blois (Francia) Hubo que esperar hasta el siglo XVIII para que aparecieran los primeros catálogos de las más prestigiosas colecciones. Fue entonces cuando se clasificaron, se fecharon, se compararon y se atribuyeron los dibujos, que, como los cuadros, fueron clasificados cronológicamente por escuelas y artistas. Este Salón incluye las tendencias y corrientes del arte occidental. Curiosamente, los dibujos de los impresionistas y de los cubistas eran los primeros en obtener el punto rojo de la venta. Hasta el próximo martes día 22, París bien vale un dibujo, pues 30 galeristas (ningún español) ofrecen esas piezas bellas y delicadas.