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100 Los sábados de ABC SÁBADO 19 3 2005 ABC DISEÑO Y FORMA Esta semana la capital francesa merece una visita especial. El Palais de la Bourse alberga el Salón del Dibujo, un nido de pasiones para los amantes de esta delicatessen, expertos coleccionistas y selectos compradores de una las expresiones más sutiles del arte París bien vale un dibujo ar de encuentro para los amantes del arte en general, el Salón del Dibujo es también el punto de partida de la Semana del Dibujo a la que se une el todo París artístico: museos y fundaciones en un afán de apoyar esta iniciativa, lanzada en 1991, que ha terminado por convertirse en el máximo exponente en su categoría. El Palais de la Bourse alberga muchas de las curiosidades que gustaban a los Reyes, los grandes coleccionistas del arte, porque los Soberanos de España, Italia o el Reino Unido compraban a los artistas toda su obra: cuadros y dibujos preparatorios. Todo entraba en su amplio concepto de arte, pese a que el dibujo, por extrañas razones, ha sido considerado hasta hace poco como el hermano pobre de la pintura. Hoy está de moda, pero para comprar dibujo hay que cambiar el chip Los ingleses, que son los mayores coleccionistas de dibujo del mundo, lo cambiaron hace siglos. Desde luego, el Salón del Dibujo de París echa por tierra la teoría de que el dibujo es arte de segunda porque el dibujo es el primer proyecto de la creación artística, la primera idea me aseguraba el galerista italiano, afincado entre Londres y Nueva York, Eduardo Testori, uno de los grandes marchantes. Trajo a París un paisaje de Goya, que vendió al instante por medio millón de euros. En 2004 vendió otro del español Ribera. La gente que compra dibujo es especial, pues, según los expertos, se establece un mecanismo psicológico y de complicidad mucho más íntimo que con un cuadro. Gran Bretaña y Nueva York generan los mercados más importantes del mundo del dibujo y el Salón de París estaba lleno de apasionados compradores, venidos de Lug POR CARMEN FUENTES Fernand Léger hizo en 1928 Las llaves un dibujo a lápiz que valía 48.000 euros Mujer desnuda de François Boucher, realizado en sanguina. Valía 118.000 euros países donde la tradición por el dibujo no se ha perdido. También estaban (comprando) conservadores de museos como el British, la Fundación Ghetty, la Frich Collection... Los americanos son unos entusiastas y al Salón acudió, talonario en mano, la señora Diana Nixon, que tiene la mejor colección particular de dibujos del mundo. En su casa de Nueva York da exquisitas cenas sólo para enseñar sus nuevas adquisiciones. El Salón alberga dibujos desde el siglo XVII hasta mediados de los años cincuenta del XX, y aunque todo depende del tamaño y el autor, los precios en esta edición iban de los tres millones de euros por un dibujo de Rubens (se vendió nada más abrir el Salón) a los 15.000 euros de Gauguin (10 cms. por 12) 125.000 por un Picasso o un Cezanne; 280.000 por Chagall; 190.000 por unas almendras pequeñitas dibujadas por Manet; 200.000 por un dibujo al pastel de Sisley, o 36.000 por el Henri Moore (figuras sentadas al borde de un río) Por 115.000 euros se podía comprar un dibujo de Tiepolo y por 9.000 un paisaje mallorquín pequeñito de George Sand, la escritora amante de Chopin, realizado durante el viaje de ambos a Es-