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56 Sociedad SÁBADO 19 3 2005 ABC Religión JULIÁN CARRÓN Responsable de Comunión y Liberación Faltan cristianos que estén presentes en toda la vida social El sacerdote español, sucesor de Don Giussani al frente de Comunión y Liberación, afronta para ABC los retos de futuro de esta organización y de la misma Iglesia católica TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: JAVIER PRIETO -Tras su muerte, ¿cuál es el legado que deja monseñor Giussani para la Iglesia? -Él decía muchas veces que nunca quiso fundar nada, sino sencillamente transmitir el Cristianismo en sus rasgos esenciales. Esto puede parecer obvio, pero no lo es tanto en el momento actual de la Iglesia, donde muchas veces se da por descontado este inicio de la fe. Don Giussani parte justamente de qué es lo que hace posible que el Cristianismo pueda ser hoy interesante para el hombre. ¿Cuándo conoció a Giussani? ¿Qué rasgos apuntaría de su personalidad? -Conocí a Don Giussani en la década de los 80, cuando me lo presentaron los primeros españoles de Comunión y Liberación, que le habían conocido en Italia y habían convivido con él. A partir de 1985, comenzamos a participar en la vida del movimiento. A partir de entonces la relación fue más estrecha, sobre todo en los últimos años, en que me pidió colaborar más de cerca con él. Sobre su personalidad, destacaría su humanidad, necesitada de una respuesta. Él comprobó que Cristo era la belleza que daba respuesta a la exigencia más profunda de su corazón. Se junta a una humanidad así de viva y así de despierta una fe para responder a esta exigencia de felicidad. ¿Cuál es la presencia de Comunión y Liberación en España y en el mundo? -Su presencia en el mundo estará en torno a unas 100.000 personas en 70 países, desde Estados Unidos hasta Siberia, pasando por Australia y América Latina. En España estamos en Madrid, Valencia, Murcia, Córdoba, Canarias, Baleares, Barcelona, Pamplona... -Acaba de tomar el mando de uno de los principales movimientos del mundo. ¿Qué espera de su misión? -Comunión y Liberación no es fundamentalmente una organización, sino la fascinación por Cristo. Desearía que el movimiento siga contribuyendo al bien de la Iglesia, a la presencia cristiana en la sociedad, y que esté cada vez en mejores condiciones para responder a la terrible soledad en que se encuentra el hombre moderno y pueda ofrecerle una posibilidad de respirar y de vivir. ¿Cuáles son los mayores problemas que afectan a la fe en la actualidad, en España y en el mundo? -El principal problema es la naturaleza propia del Cristianismo. En una situación como la que vivimos, donde tantas personas creen conocer ya el Cristianismo, sólo un encuentro así puede recuperar el interés por una fe que pensaban que ya conocían y de la Comunión y Liberación no es una organización, sino la fascinación por Cristo que habían decidido prescindir. El otro problema es la transmisión de la fe, la gran preocupación que tienen la Iglesia y muchos padres. ¿Qué hacer frente a esto? -Sólo un Cristianismo vivido como un acontecimiento que atrae la propia vida y la fascina, como sucedió al inicio, puede empezar a hacer resurgir el interés por la fe en las generaciones presentes y futuras. Un Cristianismo que no responda a los retos no puede interesar durante mucho tiempo, aunque los cristianos sigan practicando ciertos cultos y cumpliendo una serie de reglas éticas. ¿Falta presencia pública de los cristianos en la vida pública? -Más que eso, faltan cristianos que vivan en todas sus dimensiones la fe. No se trata sólo de que se impliquen en la vida pública, sino de que estén presentes en toda la vida social: en la cultura, en las empresas, en el mundo del trabajo... en todos los ámbitos donde se juega la vida humana. -Acaba de producirse el relevo en la Conferencia Episcopal. ¿Qué opina del trabajo del cardenal Rouco? ¿Conoce a Blázquez? -Durante el mandato del cardenal Rouco, la sociedad española ha pasado por momentos especialmente delicados y hemos podido ver la serenidad y la claridad con que ha guiado a la Iglesia, en fidelidad a Juan Pablo II. Conozco a monseñor Blázquez, aunque no he tenido la ocasión de tratarlo. El Papa es más que el dirigente de una empresa -Juan Pablo II acaba de salir del hospital. Muchas voces hablan de que el Papa debería renunciar. ¿Opina lo mismo? -El Papa es algo más que un dirigente de una empresa y cumple su misión como cualquier padre, no sólo cuando está en condiciones de ejercer ciertas funciones sino en el testimonio que da. Soy de los que piensan que el Papa genera la vida de la Iglesia no sólo cuando preside y gobierna, sino también en el modo de vivir la enfermedad y afrontar la muerte. El significado del Papado está a la vista de todos. Ha sido de una importancia decisiva. Basta ver la cantidad de personas que a través de su presencia han recuperado el orgullo de ser cristianos.