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58 VIERNES 18 3 2005 ABC Cultura y espectáculos Máscara cráneo con cuchillo lanceolado LUIS ÁNGEL El museo bilbaíno exhibe desde hoy la mayor exposición jamás organizada sobre la civilización de los aztecas Moctezuma conquista el Guggenheim TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO Xochipilli, dios del amor, las flores y de todo lo relacionado con la lujuria sa lunar se enojó y cortó la cabeza del recién nacido. Pero la exposición exhibe tal cantidad de obras maestras de aquella cultura, joyas, oro, armas, mosaicos, mascaras impactantes, representaciones de los dioses y los animales totémicos aztecas, que el visitante se asoma de una vez a la verdadera dimensión espiritual y vital que dibujan coyotes, serpientes o figuras antropomorfas. Los aztecas viven una era de plenitud cuando llegan los españoles en 1519, pero su capital había sido fundada en 1325. Durante esos siglos de historia florece una cultura que, de manera singular en el mundo mesoamericano, será capaz de crear un gran imperio. Pero su todopoderoso último empe- EFE BILBAO. El publico español vuelve a encontrarse 500 años después con el imperio azteca, gracias a la monumental exposición organizada en el museo Guggenheim Bilbao que hoy se inaugura. Las proporciones de este encuentro son impresionantes: se exponen casi 600 piezas, muchas de ellas obras únicas de la civilización conquistada por Hernán Cortés, algunas tienen grandes dimensiones, con varias toneladas de peso, y proceden de medio centenar de colecciones y museos de América y Europa. Con el patrocinio del BBVA e Iberdrola, y con un montaje espectacular del arquitecto Enrique Norten, la muestra permite también un diálogo del edificio de titanio de Frank Ghery con las obras de una cultura que vivía su propio renacimiento cuando entró en contacto con los españoles, en opinión del comisario de la muestra, Felipe Solís, autoridad mundial en el arte azteca y director del museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Solís afirma que la exposición ofrece la visión sensible de un pueblo orgulloso de existir y ser como era Para ello, las piezas han sido repartidas en diez salas temáticas que recorren y abarcan todos los aspectos de la refinada cultura azteca y de otras civilizaciones precolombinas con las que estaba en contacto, desde su omnipresente religión a la organización social, desde los rituales a la vida ordinaria, desde la artesanía a la guerra. Piezas del Templo Mayor Salas como la dedicada al Templo Mayor de Tenochtitlán asombran al visitante, pues en ella se exponen piezas de hasta tres toneladas de roca volcánica tallada, como las cabezas de serpiente que defendían la pirámide central de la ciudad lacustre que fue tomada por los hombres de Hernán Cortés. En esta misma sala se encuentra la monumental piedra circular de la diosa lunar Coyolxauhqui, que fue hallada durante unas obras junto a la catedral en 1978. La mitología azteca afirmaba que el mundo existe por el sol, pero que antes estaban las potencias de la madre tierra y sus hijas la luna y las estrellas. Cuando la tierra engendró al sol, la dio- Se muestra una piedra sacrificial y los cuchillos de obsidiana para extraer el corazón de la víctima humana rador Moctezuma se aterró al ver a Cortés a quien confunde con el buen dios Qetzalcoatl, la serpiente emplumada. El choque de ambos mundos no tardaría en dar frutos sangrientos, pero el arte goza también de un mestizaje desde entonces y de ese sincretismo hay maravillosos ejemplos en la muestra. La exposición tampoco oculta las cruentas peculiaridades que hoy resultan más llamativas, e incluye una piedra sacrificial, los cuchillos de obsidiana para extraer el corazón de la víctima humana de un solo tajo y las vasijas para recoger la sangre. En definitiva, el Guggenheim bilbaíno nos da la oportunidad de encontrarnos con aquellos hombres y su cultura. Parte nuestra también son, como la voz de su poeta mayor Netzahualcóyotl, cuando canta: Todos habremos de morir en la tierra... Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando aquí sobre la tierra. Meditadlo, señores, águilas y tigres, aunque fuerais de jade, aunque fuerais de oro, también allá iréis.