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ABC VIERNES 18 3 2005 Sociedad 55 Ciencia El terremoto que asoló el sureste asiático dispara el riesgo sísmico en esa región La posibilidad de temblores crece en la falla de Sumatra y la fosa de Sunda b La tensión acumulada en la zona Los océanos se ajustan al cambio climático con un fenómeno de vaivén ABC MADRID. Científicos de las Universidades Autónoma de Barcelona y de Cardiff han demostrado por primera vez que, en el pasado, la circulación oceánica del hemisferio sur se ajustó para responder a los cambios súbitos que sucedían en el norte. Este estudio, publicado hoy en la revista Science mejora la predicción del comportamiento de los océanos ante el cambio climático. Los científicos han observado que a medida que el clima se calentaba en el hemisferio norte, el del sur entraba en una fase de enfriamiento que minimizaba el transporte de aguas profundas en el Atlántico desde el sur. Y el mismo fenómeno sucedía a la inversa: si el clima en el Atlántico Norte se enfriaba, entonces el hemisferio sur entraba en una fase más cálida que estimulaba el transporte de agua hacia el norte. Según este equipo científico, el Océano Atlántico podría estar ya autorregulándose ante esos cambios debidos al calentamiento global de forma parecida a como lo hizo en el pasado. En la misma revista científica, un grupo del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en Colorado (EE. UU) detalla que el cambio climático es ya imparable, incluso si se estabilizan las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero La razón es que la respuesta de los océanos es muy lenta y, durante largo tiempo, seguirán contribuyendo al calentamiento global del planeta. Polvorín sísmico en el sureste asiático El terremoto ocurrido el pasado 26 de diciembre ha elevado el riesgo de grandes seísmos en la falla de Sumatra y la fosa de Sunda Fosa de Sunda Falla de Sumatra Plano donde se produjo la ruptura en la zona de subducción, que originó el terremoto de diciembre donde las placas india y birmana se solaparon es especialmente preocupante para los pobladores de la devastada Banda Aceh A. AGUIRRE DE CÁRCER MADRID. Es imposible saber cuándo volverán a agitarse las entrañas de la Tierra en el sureste asiático, pero el riesgo de que se desencadenen nuevos seismos y tsunamis parece mucho mayor ahora que antes del pasado 26 de diciembre, cuando un terremoto de 9 grados en la escala Richter, con epicentro frente a las costas de Indonesia, provocó un tsunami que segó la vida de 300.000 personas. Ese seismo, el segundo más potente de los últimos cien años, se desató por el deslizamiento de la placa tectónica de la India bajo la placa birmana, en un área de unos 1.200 kilómetros de longitud. Ahora, cálculos teóricos y simulaciones informáticas que publicaron ayer en Nature geólogos de la Universidad del Ulster indican que la enorme rotura geológica registrada en esa zona ha incrementado la tensión sísmica en toda la región circundante, especialmente en la adyacente falla de Sumatra, que atraviesa el subsuelo de esa poblada isla y en la fosa de Sunda, una continuación hacia el sureste de la zona de subducción donde se produjo en diciembre uno de los más graves seismos de nuestra reciente historia. El método analítico utilizado por el profesor John McCloskey y sus colabo- AU ST PLAC RA A LIA N A P I N DL A C A IA 30 0 k m SUM ATR A MA LAS 40 km Deslizamiento (metros) 0 5 10 15 20 IA Localización de la devastada ciudad de Banda Aceh FUENTE: Nature E. SEGURA ABC radores concluye que es elevado el riesgo de que en ambas zonas se produzca un terremoto de 7 a 7,5 grados en la escala Richter, si el epicentro no está en el mar, y de más de 8 grados, si el foco se localiza bajo las aguas del sureste asiático. Aunque no hay forma de averiguar cuándo podría producirse otro gran seismo, si se repite lo ocurrido en escenarios geológicos similares (la falla de Anatolia en Turquía y en la zona japonesa de Nankai) quizá sea una cuestión de meses o de pocos años. El punto más amenazado es precisamente Banda Aceh, ciudad que resultó devastada a finales del pasado año y que se encuentra sobre la falla de Su- matra. Si el temblor se produjese en la fosa de Sunda existiría el riesgo de tsunamis con grandes olas, tal y como ocurrió allí en los años 1833 y 1861, que barrerían las costas más meridionales de Sumatra. Algunos trabajos recientes han apuntado la posibilidad de que terremotos muy potentes se suceden cíclicamente en la fosa de Sunda cada doscientos mil años. El trabajo publicado ahora en Nature representa una nueva llamada de atención a la comunidad internacional que debería, según estos científicos del Ulster, implantar con la máxima urgencia un sistema de detección de tsunamis en aguas del sur de Asia.