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6 Opinión VIERNES 18 3 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Retirar una estatua de Franco de un lugar público tiene, más o menos, el sentido que tendría hacerlo con una de Recaredo HAY UNA IZQUIERDA CIVILIZADA Si Carrillo desea irse al otro mundo siendo comunista, nadie se va a escandalizar: a lo sumo podrá confirmarse que es perseverante en la fidelidad biológica a uno de los errores más nocivos en la historia de la humanidad que le ocurre al PSOE es que confunde los perfiles del poder institucional y de la lucha por el poder, cegando vías intermedias como es el caso de usar arteramente la idea de diálogo como arma arrojadiza. Hay buenos y malos, como afirmó un insigne socialista en la cena ofrendada a Carrillo. RWELL decía que para un partido de izquierda en el poder, el adversario más temible es siempre su propia propaganda anterior. No son otras las secuelas de la crisis moral y política que vivimos hace un año, el día 11 de marzo. No es otra la carencia de un claro mandato electoral que ha sido parcheado parlamentariamente con IU y ERC. No es otro el desbarajuste grandísimo del PSOE ante el modelo territorial de Estado, como se ve en el proceso de elaboración de un estatuto de autonomía que corresponda a las visiones de Pasqual Maragall. Por supuesto, ni la suma de tantas circunstancias permite sostener que no exista en España una izquierda civilizada. La hay, como civilizada es la derecha, el gremio de panaderos, los cofrades de Semana Santa, las madres agnósticas, el cuerpo de bomberos, los federalistas ampurdaneses y el colectivo de aroma- terapeutas. Aquí todos somos civilizados y, en caso de duda, convengamos que así es, tanto a derecha como a izquierda, más o menos en la misma proporción, a partes iguales, pero- -eso sí- -con las excepciones de todos conocidas. vpuig abc. es FALSIFICAR EL PASADO VANZADOS los Cincuenta, en La Moncloa, frente a lo que entonces era Ministerio del Aire, abría sus puertas una inmensa cervecería y fábrica de refrescos inseparable de la tradición madrileña: El laurel de Baco Un poco más abajo, hacia el campus de la Complutense, se remataban las obras del Arco de Triunfo con el que se quiso conmemorar la derrota y extinción de la II República o, que eso nunca lo he tenido muy claro, la victoria de las fuerzas que se levantaron en armas el 18 de julio de 1936. La chavalería universitaria bautizó con ingenio el monumento conmemorativo y, por similitud con lo establecido, lo llamó El laurel de Paco Quizás esa fuese la razón por la que una estatua ecuestre de Francisco Franco encargada por el Rectorado de la Universidad al escultor valenciano José Capuz para presidir el Arco no terminara en el lugar previsto y, tras larga espera, terminó emplazada a las puertas del Ministerio de la Vivienda, en los Nuevos Ministerios. Capuz era un artesano dignísimo como puede comprobarse en la procesión del Viernes Santo en Cartagena, cuajada de imágenes suyas, y forjó la mejor de las esculturas de Francisco Franco que, sin mucha pena y con poca gloria, ha visto pasar el tiempo y los acontecimientos entre 1959 y el 2005. La historia parecía superada y, en más de una ocasión, me he permitido la presunción, frente a colegas extranjeros, de ponderar el civismo de la Tradición mostrándoles, al buscar Ríos Rosas, el monumento consagrado al dictador. En estos momentos retirar una estatua de Franco de un lugar público tiene, más o menos, el sentido que tendría hacerlo con una de Recaredo. Hacen falta muchos complejos para, treinta años después de su muerte y veintisiete de vigencia de la Constitución- -con nocturnidad, a mayor abundamiento- verter en un cuerpo de bronce el temor o la rabia, cualquiera sabe, que merecen los fantasmas. Se han lucido los promotores de tan estrafalario traslado. Todos nosotros, sea cual fuere nuestro color dominante, somos hijos de nuestra Historia. Hijos de Franco y de la II República. Alguien tendría que explicar ahora, si no hubiéramos apagado ya el último rescoldo de sentido común, las razones de una mudanza que es síntoma de enfermedad. Sea de quien fuere la propiedad del monumento, que los problemas no quieren amo, hay una cuota de responsabilidad que se reparte entre el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Madrid. Entre los dos la quitaron de la calle como si con una política de gestos esperpénticos, fuese posible negar la realidad y los antecedentes en los que se asienta nuestra vida. Media España utilizando el pasado como un garrote con el que molerle el lomo a la otra media es, sin duda, muy típico; pero tremendamente inútil y moralmente alarmante. La ministra y el alcalde, por acción y por omisión, le han arrancado unas cuantas páginas al libro de la Historia de España. Qué bárbaros. A L sible, la post- socialdemocraA táctica de identificia. Desde luego, si Santiago car la derecha españoCarrillo desea irse al otro la con las prácticas mundo siendo comunista, del bestialismo resulta del tonadie se va a escandalizar: a do obsoleta pero no por eso lo sumo podrá confirmarse la izquierda deja de remover que es perseverante en la fiese viejo mejunje para saldelidad biológica a uno de var a dos o tres especímenes VALENTÍ PUIG los errores más nocivos en conservadores y definirlos, la historia de la humanidad. esos sí, como la derecha civilizada. Entre líneas, la afirmación E verdad, en la izquierda espaes la siguiente: como la derecha civiñola lo que cuenta es el estado lizada es una contradicción en térarterial del PSOE. Ahí Zapatero vieminos y un imposible histórico, eline a decir que con la derecha no hay jamos a varios sujetos- -a poder ser derechos y Pasqual Maragall intermarginales en la acción política- -y preta que fue la derecha la que prootorguémosles los atributos de civivocó la guerra civil. Son afirmaciolización. Es un teatrillo de frustranes que no parecen vinculadas para ciones y bajos instintos. Esos predinada al porvenir, sino a la discordia. lectos de la izquierda siempre tieSon formas pintorescas de dar ilunen en común no haber ganado elecsión y certidumbre. Corresponden a ciones ni haber conseguido el poder. una esclerosis ideológica galopante De lo contrario, sepamos de una vez que contribuye a una ruptura de coen qué dejaron de ser civilizados Cáhesiones entre la sociedad y las instinovas, Silvela, Maura, Cambó o Santuciones copadas por el socialismo. tiago Alba. Convierten los liderazgos en la perDespués de la caída del muro de sonalización de un antagonismo. Berlín y de las dinámicas de globaliEn un país de elites dispersas y poco zación, lo que queda de la izquierda constituidas, el grado de civilizaes más bien poco y adquiere una ción de los partidos políticos tiene cierta configuración de offshore su importancia porque a veces haadministrado por las grandes macen falta iniciativas en común tanto quinarias de poder que el socialiscomo desacuerdos, consensos tanto mo democrático tuvo en la Europa como refriegas. Ahora mismo, lo de postguerra. Eso es la izquierda po- O D REVISTA DE PRENSA lidad de formar un Gobierno para superar la crisis y salvar Portugal Cree que el dirigente socialista no se dejó intimidar asumiendo los desafíos con serenidad, economía de las palabras, firmeza y discreción Mario Soares también se congratula por los nombres elegidos por Sócrates para ocupar los puestos más importantes en el nuevo Ejecutivo: Antonio Costa, Freitas do Amaral y Campos y Cunha. Constituye un conjunto convincente y adecuado, a pesar de las diversidades de experiencias políticas y personales. Un Gobierno que se considera a sí mismo investido en una misión de salvación nacional Apoyándose en la opinión de varios economistas portugueses, el ex presidente luso cree que es posible compatibilizar dos objetivos muy importantes para el país: reducir los gastos públicos, aumentar las recetas contra el fraude fiscal y, eventualmente, subir algunos impuestos. BELÉN RODRIGO Nuevas políticas en Portugal Con el nuevo Gobierno portugués ya en funcionamiento, el ex presidente de la República Mario Soares escribe su ensayo mensual en la revista lusa Visão acerca del futuro político de su país y de los desafíos que le esperan. Considera además que el Ejecutivo de Sócrates sólo durará cuatro años si gana las elecciones municipales y las presidenciales. Caso contrario, habrá gran probabilidad de comenzar a patinar y sufrir contestación Palabras de elogio hacia el nuevo primer ministro no faltan en este artículo de opinión, en el que Mario Soares resalta el coraje de Sócrates al asumir la responsabi- La credibilidad de Italia La credibilidad es el bien más preciado de una nación dice en el diario La Repubblica Lucio Caracciolo, director de la prestigiosa revista de geopolítica Limes, a propósito de la marcha atrás del jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, sobre la retirada de las tropas de Irak. La serie de declaraciones, explicaciones y aclaraciones con las que Berlusconi anunció a Italia y al mundo que desearíamos iniciar una retirada progresiva de Irak a partir del mes de septiembre no benefició a la credibilidad de la nación afirma Caracciolo en el artículo. S. I.