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ABC VIERNES 18 3 2005 Opinión 5 De ocasión El nuevo presidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra, trata ahora de minimizar su amplia y notoria hoja de servicios políticos y reafirmar su perfil empresarial. En un inédito ejercicio de humildad, ayer se presentó como un simple militante del PSE sin responsabilidades directivas en el partido. Discreto currículo para quien ha sido- -ocasionalmente- -vicepresidente del Gobierno. Bajo la máscara Tal y como adelantó ABC, y como también sospecha el fiscal general del Estado, es Batasuna quien mueve los hilos de las listas blancas presentadas por la plataforma Aukera Guztiak, enésimo seudónimo utilizado por los socios de ETA para concurrir a unas elecciones. Nuestro periódico publica hoy la transcripción de la conversación en la que una representante de Batasuna revela a un preso etarra los planes de la banda para volver a presentar candidatos a los comicios vascos. No hacen falta muchas pruebas para desenmascarar a un encapuchado, pero las hay. Son ellos, otra vez. Convicciones Pese a saber de antemano que su enmienda sería rechazada por la mayoría parlamentaria que apoya al Gobierno, el líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, mantuvo sus principios y, en línea con el PP, se opuso ayer al proyecto legal que permitirá los matrimonios entre homosexuales. Ideas claras y firmes en la defensa de un modelo social que está por encima de intereses partidistas. EL PSOE SE BAJA AL MORO J. FÉLIX MACHUCA FOTOS: LUIS DE VEGA Y EFE Rumbo al sur. El presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín (arriba, con Dris Yetú) encabeza desde ayer una delegación de la Cámara Baja que, hasta mañana, recorrerá diversas ciudades marroquíes y mantendrá encuentros con las autoridades locales. Por su parte, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves (sobre estas líneas, ante la tumba de Mohamed V) recalaba en Rabat dentro de la gira que estos días desarrolla por el Reino alauí. Frente a las críticas del PP- para hacer el ridículo no hace falta ir a Marruecos señaló Javier Arenas- el presidente andaluz apostó por las inversiones españolas en una buena tierra para comerciar y con muchas oportunidades de negocio NA suave y cálida brisa parece mover las ramas del Bosque de los Ausentes empujando a nuestra política a viajar hacia el sur, hacia la frontera sur de España. Allá, de espaldas al Estrecho, donde las caracolas del mar enredan su exotismo en pateras destrozadas, queda un país que, junto a otros socios de la Unión, derrama prodigiosas ayudas para el desarrollo marroquí, en la civilizada creencia de que sólo una correcta distribución puede parar las oleadas del hambre. Lo llevamos haciendo desde hace años, mucho antes, incluso, de la barbarie fundamentalista perpetrada en Madrid por enloquecidos terroristas marroquíes, sin que las últimas tragedias encalladas en nuestras costas parezcan darle la razón a los que proclaman que el hambre se quita con subvenciones. Al menos los muertos en las orillas de la prosperidad no gozan de esa derrama que está ayudando a que sólo una parte de la alta sociedad marroquí sea mucho más rica que antes. Hasta esa frontera del sur han viajado esta semana destacados políticos del PSOE, adalid de un abierto entendimiento con el Reino alauí, al que ha tendido puentes para salvar la glaciación en la que las relaciones entre ambas orillas vivían desde el mandato aznarí. La pesca, la inhibición en origen ante el tráfico esclavista, el Estrecho convertido en fosa de inocentes emigrantes, la retirada del embajador en Madrid, la hilarante invasión de Perejil como hazaña del sargento Arencibia, el de las historias de la puta mili ¿recuerdan? todo este rosario de despropósitos helaron unas relaciones en las que no siempre el PSOE jugó con visión de Estado y colocó las chinas que pudo en el camino de Madrid a Rabat. Hoy las cosas no sólo deben cambiar, sino que la primera línea de embajadores políticos socialistas acaba de bajar al moro para comenzar el deshielo. Pese a la catadura moral de un régimen que no es más seráfico que el castrista, Marruecos es vecino de nuestras fronteras y hoy, además, cuenta con elapoyo francés y norteamericano, que miren ustedes por dónde, antes de tanto viaje de arrodillada tentación, nos miraban con más cariño que a ellos. Rezuman, pues, estos viajes al sur profundo una especie de desagravio al rey de los pobres, cuya desmedida opulencia bendiga el dios de los oasis. Esta debilidad y no esos viajes tan necesarios para normalizar las relaciones sea, quizás, lo único censurable de estas embajadas socialistas que, ni ahora ni antes, deberían arrodillarse sobre la alfombra mágica de un sistema al que hay que respetar más que nunca porque cambiamos la alianza estadounidense por la francesa, esa garantía de deslealtad. U