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52 Cultura JUEVES 17 3 2005 ABC (Viene de la página anterior) Las actitudes irresponsables de Calvo deben ser corregidas con modestia, porque será algo que a la postre reportará una buena imagen y hará bien a la gestión cultural afirma Del Castillo ción: Culpar obsesivamente al PP y no mantener las continuidades básicas en lo que se refiere a la política cultural. Algo que no tiene precedentes con otros gobiernos socialistas Y añade, que en su política sistemática de romper con lo anterior, está abriendo heridas en diversas instituciones culturales que son difíciles de restablecer Del Castillo tilda de disparates mayúsculos las declaraciones realizadas por la ministra de Cultura que siembran dudas en la gestión del Prado. El gobierno del PP lleva la ejecución de la ampliación dentro de un marco de acuerdo con el PSOE- -subraya- Cuando ha habido que ampliar el presupuesto se ha hecho con la correspondiente consignación presupuestaria Asimismo, quiso puntualizar que el retraso, en un año y medio, en la inauguración de las obras de ampliación, tendrá unas consecuencias en materia de costes que tendrá que asumir el Ministerio de Cultura del PSOE Pilar del Castillo, que considera que el comportamiento de Calvo ha consistido en disparar para desviar la atención de las cosas confía en que estas declaraciones no acaben con el acuerdo de consenso con el Prado. Muy crítica con la gestión de su sucesora en la cartera de Cultura, estamos en una situación lamentable, donde predomina la irresponsabilidad y tras calificar como muy grave este último episodio con el Prado, Del Castillo espera que haya alguien del Gobierno que introduzca cordura. Las actitudes irresponsables de Carmen Calvo con el Prado y otras instituciones culturales- -afirma- -deben ser corregidas con modestia porque será algo que a la postre reportará una buena imagen y hará bien a la gestión cultural EL INCENDIO DEL PRADO COMO ENTE JESÚS GARCÍA CALERO E l Prado llevaba diez años respaldado por una sabia decisión de nuestro Parlamento que lo puso fuera de la pendencia política. Su ángel de la guarda era el consenso. A pesar de ello, la ampliación ha sobrevivido a mil polémicas, desde 1995, pero ningún partido había quebrado esa columna vertebral. Hasta hoy. Cuando Carmen Calvo llegó a ministra, y sin que nadie le preguntara, ratificó al director del Prado y dijo que la Ley Serra seguiría adelante, a pesar de que el programa electoral del PSOE prometía congelarla. Con ese entusiasmo asumía lo hecho y le daba un nuevo impulso. Decir que los cambios de otro Gobierno encarecieron demasiado el Prado del siglo XXI es confundir valor y precio, y olvidarse de las reformas que ella misma ha introducido este último año y que también costarán enormes sumas al erario público. Lo único importante debería ser que la ampliación concluya con éxito. En el Museo no dan crédito, políticamente hablando, a su ministra. Hablan con tristeza de la quiebra del consenso y del fantasma de la paralización de las obras, porque las marañas mentales de un ministro tienen consecuencias administrativas, y ahora hay que aclarar bien este embrollo antes de que la sombra de una sospecha malogre el más ambicioso proyecto cultural de nuestra democracia. Calvo ha hecho realidad los viejos temores del PSOE sobre la Ley Serra en esta discusión del gasto, el Prado ya se parece al otro Ente, a RTVE. Y ya es triste que se defina como fraila la que fue cocinera de gastos mayúsculos en el Museo Picasso de Málaga. Riccardo Muti, durante un ensayo EPA Los empleados de La Scala se amotinan contra Muti en la platea del teatro El músico se niega a dirigir la orquesta hasta que no se calmen las protestas JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. La platea y los palcos del teatro de La Scala se llenaron ayer de aplausos cuando la asamblea de sus 700 empleados aprobó casi por unanimidad pedir la dimisión del maestro Riccardo Muti. En un verdadero clima de furia iconoclasta, el documento que pide la dimisión de Muti, del nuevo superintendente Mauro Meli, y del consejo de administración del teatro más famoso de Italia fue aprobado por todo el personal, desde los músicos hasta los porteros, con sólo dos votos en contra. A última hora de la mañana circuló el rumor de que el maestro había dimitido, pero lo negaron tanto los directivos del teatro como una fuente cercana a Muti, quien renunció la pasada semana a seguir dirigiendo la orquesta mientras no se calmen las aguas. Por desgracia para La Scala, que acaba de estrenar una fabulosa renovación, el problema no es sólo artís- tico y laboral sino político, y las arremetidas del alcalde conservador de Milán contra los empleados y los sindicatos de centroizquierda no han hecho más que envenenar el clima. La pelea se inflama, además, por la cercanía de las elecciones regionales del 3 y 4 de abril, y de las elecciones generales del próximo año. El conflicto se abrió el 24 de febrero por el abrupto cese del superintendente Carlo Fontana, con quien no se entendía el maestro Muti, y el nombramiento de Mauro Meli para sustituirle. Según el alcalde y presidente de la Fundación La Escala, Gabriele Albertini, las peticiones de las organizaciones sindicales son inaceptables pues La Scala ha perdido 16 millones de euros en el último ejercicio, y está al borde de la crisis. El primer flautista, Davide Formisano, afirmó que sentimos mucho tener que retirar la confianza al maestro Muti, pero la relación con la orquesta es ya de una separación matrimonial.