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4 Opinión MIÉRCOLES 16 3 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO UN MENSAJE PERVERSO L A satisfacción del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y de su partido por el primer aniversario del cambio político producido el 14- M se convirtió en un desafortunado ejercicio de complacencia, resumido en la inconveniente frase presidencial de que después de ocho años de derechas, hemos tenido uno de derechos Resulta grave, aunque sea sólo desde el punto de vista de la semántica política, que alguien tan identificado con las ideas de cambio y renovación acabe centrando sus discursos en frases ocurrentes, que, para mayor descrédito, recuperan la imagen de una izquierda engreída por tópicos tan obsoletos como falsos. A estas alturas de la experiencia democrática, sólo los nostálgicos del 68 y de las revoluciones populares se creen que la solidaridad humana, la justicia social, la sensibilidad cívica y la defensa cultural son patrimonios de la izquierda, mientras que la derecha sigue siendo el refugio del capitalismo salvaje y de la deshumanización. Sin duda, la maestría propagandística de la izquierda ha cultivado este maniqueísmo con éxito, provocando, al mismo tiempo, el acomplejamiento de una buena parte de la sociedad conservadora y liberal en la defensa de sus principios, y la fascinación progresista por los dictadores de izquierda. Así se explica que conocidos intelectuales y artistas se hayan atrevido recientemente a suscribir un documento que niega la violación de Derechos Humanos en Cuba. Esta profunda anomalía moral ha de cargarse en el debe de esa parte de la izquierda europea que suministraba, y sigue haciéndolo, coartadas a regímenes que se han sustentado en la eliminación sistemática de las libertades y de los derechos individuales. Hay otra izquierda que hace tiempo se liberó de estos lastres ideológicos al sintetizar, acertadamente, sus valores tradicionales junto con los principios de la democracia liberal. Es en esta izquierda en la que debe encuadrarse el PSOE. Lo mejor que se puede pensar de Rodríguez Zapatero es que cuando hizo esa afirmación, en el fragor de la fiesta de su partido, sólo estaba buscando una buena frase de consumo interno, sin más. Si, por el contrario, realmente cree que es cierto lo que ha dicho, el problema es mayor. La supuesta superioridad moral de la izquierda frente a la derecha es uno de los tópicos más impugnables de los últimos tiempos, y especialmente en relación con el período histórico elegido por Rodríguez Zapatero para hacer la exposición de su peculiar reparto de virtudes ideológicas. Contraponerderechos a derecha es una perversión intelectual que ahonda en uno de los males queaún subsisten en la democracia española: la deslegitimación continua de la derecha por parte de la izquierda, que sitúa sus valores morales y principios éticos siempre un escalón por encima del resto. Pero si Zapatero se refería a los derechos sociales, tanto el crecimiento del empleo como el saneamiento de la Seguridad Social entre 1996 y 2004, por citar dos ejemplos de política social, son argumentos que desacreditan su argumento. Cualquier otra opción- -Derechos Humanos, derechos democráticos- -tampoco abonaría la tesis del jefe del Ejecutivo, porque entre los errores del PP no se hallarán ni la transgresión de la legalidad en la lucha contra el terrorismo ni la confusión de intereses privados y públicos en la gestión de los fondos del Estado. Por supuesto, Rodríguez Zapatero aún puede ilustrar su afirmación con resultados concretos de su gestión que justifique tal descalificación, claramente gratuita, no tanto para los gobiernos del PP, sino para millones de españoles a los que el presidente del Gobierno se ha permitido poner en cuestión su calidad democrática. La factoría de frases hechas del Ejecutivo socialista debería incrementar sus controles de calidad, porque el último juego de palabras de Rodríguez Zapatero esconde un mensaje grave para la convivencia. El hecho de que su discurso fuera de consumo interno para la militancia socialista no atenúa su responsabilidad, porque quien habló, además de secretario general del PSOE, era el presidente del Gobierno de España. DOSIS DE PRUDENCIA A Comunidad de Madrid ha relevado al coordinador de Urgencias y responsable del equipo de sedación paliativa del hospital público Severo Ochoa de Leganés, a raíz de una denuncia anónima que le relaciona con la muerte de entre 17 y 43 pacientes terminales. La medida adoptada por el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, ha provocado la airada respuesta de la plantilla del centro hospitalario y la denuncia de la defensora del Paciente de la Comunidad, que considera que se ha producido una vulneración del derecho a la protección de datos a la salud Estamos ante un asunto complejo y polémico desde el punto de vista sanitario, que no es ajeno a los intereses políticos y frente al que habría que situarse en posiciones de prudencia y sosiego para no desvirtuar el principal problema. Lo primero que habría que plantearse es la necesidad de que la Fiscalía ejerza su trabajo sin interferencias para que pueda determinar, a la mayor brevedad posible, si el fallecimiento de los pacientes se produjo a causa de las elevadas dosis de sedantes suministradas. El problema no es la sedación en sí misma, práctica cuyo objetivo no es otro que el beneficio del paciente, ya que pretende evitar su sufrimiento y no plantea ningún problema moral, pues no menoscaba, sino todo lo contrario, la dignidad del enfermo y sus derechos. La sedación no prolonga de manera artificial las situaciones premorten ni tampoco las reduce, pues se limita al fin concreto de evitar el dolor y la angustia. En el caso que nos ocupa se trataría de determinar si el fallecimiento se produjo a causa de una sedación excesiva, cuyo objetivo no sería el de paliar el dolor, sino el de acelerar la muerte del paciente. La polémica suscitada en torno al hospital de Leganés ha puesto de manifiesto el verdadero problema: la inconveniencia de que los servicios de urgencia sean los encargados de suministrar la sedación terminal, práctica habitual que pone de manifiesto, con toda su crudeza, las limitaciones de un sistema sanitario que no cuenta con el número suficiente de unidades de cuidados paliativos, domiciliarias y hospitalarias, capaces de prestar a los enfermos terminales la atención que requieren, sin apartarlos de sus familias e incluso con un menor coste para las arcas del Estado. La decisión de la Consejería de Sanidad no era fácil, pues se trataba de arbitrar, tras una denuncia concreta, una medida cautelar que garantizara, en último extremo, los intereses de los ciudadanos sin vulnerar el derecho a la presunción de inocencia del especialista apartado de su cargo. L LAS CUENTAS DE LA OPEP E L precio del petróleo ha subido más de un 30 por ciento en lo que va de año, con nuevos máximos que superan los 53 euros por cada barril de Brent. Este nuevo repunte de los precios no parece que tenga alivio con la pretensión de algunos países de la OPEP de aumentar su producción, ya que ni esta organización es capaz actualmente de regular los precios, por su cada vez menos peso en la oferta mundial de crudo, ni el verdadero detonante de esta nueva subida es la oferta. Todos apuntan a una sobredemanda, alimentada por el fuerte tirón del consumo en países como China o la India, los fríos intensos y reiterados de este invierno y una especulación rampante que hace que los precios permanezcan en cotas de máximos. Además, en la OPEP no hay unanimidad a la hora de aumentar la producción ni el momento de aplicarla en caso de que se decida. Frente a la tesis de Arabia Saudí, otros productores como Irán y Libia ven adecuado el actual nivel de producción, más idóneo para sus intereses, al compensar con altos precios la merma de ingresos por la caída del dólar. Pretenden elevar también el rango oficial de precios desde los ficticios 22- 28 dólares barril actuales hasta los 40- 50. Lo que casi nadie pone en duda es que los precios seguirán altos, con el consiguiente enfriamiento de la economía y el aumento de las tensiones inflacionistas, que restarán dinamismo a la creación de empleo. Urgen medidas que palíen estos efectos, así como redoblar los escasos esfuerzos por el ahorro energético. Especialmente en España, por su alta dependencia del petróleo y el gas.