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ABC MARTES 15 3 2005 53 Cultura y espectáculos Robert Hughes sitúa a Goya como el primer reportero gráfico de guerra moderno El prestigioso crítico de arte publica una monografía sobre el pintor aragonés b Goya vivió el dolor, el miedo y la El poeta sirio- libanés Adonis considera que la paz es posible si Israel abandona el Golán desesperación. Robert Hughes, también. Un terrible accidente le permitió comprender al maestro en toda su grandeza e intensidad NATIVIDAD PULIDO MADRID. Llegó puntual a su cita- -rodeado de esa expectación que sólo despiertan las grandes estrellas- en silla de ruedas (aún sufre las secuelas del terrible accidente que sufrió en el desierto australiano en 1999) gran fular estampado al cuello y haciendo burlas a los fotógrafos. El encuentro con Robert Hughes para presentar su monografía Goya (Círculo de Lectores Galaxia Gutenberg) tuvo lugar en la sala 85 del Prado, con unos testigos de excepción: los cartones para tapices de Goya del comedor de los Príncipes de Asturias en el Pardo. Un maravilloso texto, leído en un buen español y declamado con intensidad, entusiasmó a todos. El reputado crítico de arte se siente muy a gusto en el Prado el mejor museo del mundo Si existe la reencarnación, como creen los budistas, en mi próxima vida querría ser un ratón que correteara por las salas del Prado No esconde que puede resultar presuntuoso que un australiano hable de Goya a los españoles, pero cree que no es propiedad exclusiva de España. Pertenece a todo el mundo... Y al mundo moderno Precisamente, la implacable e inagotable modernidad de Goya es una de las tesis centrales de su estudio. Goya plasmó en su serie de estremecedores grabados de los Desastres el horror de la sublevación española contra la invasión napoleónica y vivió en primera línea los fusilamientos del 3 de mayo. Con su testimonio- -dice Hughes- Goya se convirtió en el primer reportero gráfico de guerra moderno. Es uno de los pocos grandes pintores del dolor físico, las crueldades y humillaciones corporales. Sólo él habla de las víctimas; los demás están siempre del lado de los vencedores. Se inclinaba más a la piedad que a la venganza Dibuja al genio aragonés como un epicúreo convencido, figura bisagra (el último de los grandes maestros y el primer moderno) casi tan contemporáneo como Picasso Dolor, miedo y desesperación El accidente que sufrió Hughes- -le machacó la mitad de sus huesos y le postró seis meses en la cama de varios hospitales- hizo que conociera de cerca el dolor, el miedo y la desesperación: Puede que un escritor que no haya experimentado dolor, miedo y desesperación no sea capaz de conocer a Goya del todo. Es muy útil haber sufrido una experiencia dolorosa para entenderlo Tras el accidente, dice, Goya se presentaba en mis alucinaciones. Me decía: Usted es un inglés asqueroso. No va a conseguir escribir este libro Era una proyección de mis propios miedos Considera absurdas las teorías que afirman que no son suyas las pinturas negras es como decir que Hamlet y El Rey Lear son de Truman Capote tampoco está de acuerdo en que haya sátira y burla en el Retrato de la familia de Carlos IV ni que la Duquesa de Alba posara para su Maja desnuda es probable que contratara a una puta La presentación del libro corrió a cargo de Francisco Nieva, quien subraya la modernidad, y hasta la posmodernidad desde la que Hughes mira a Goya Aquél, dice, tiene la soltura de un maestro juvenil, que rebosa en este libro autenticidad sensorial y crítica Nieva se confesó goyesco Goya fue mi maestro en dramaturgia y modernidad Con él no sólo coincide en su pasión por los figurines era el Versace, el Gaultier, el Rabanne de su época sino también en la atronadora oscuridad de su sordera: Ahora que la progresiva sordera me amenaza, me consuela pensar en Goya Robert Hughes, ayer en el Prado, junto a un cartón para tapiz de Goya JAVIER PRIETO Este australiano de 67 años es considerado el más célebre, reputado y leído de los críticos de arte en lengua inglesa De Hiroshima a Abu Ghraib En 1970, Hughes se trasladó a Estados Unidos para vivir y trabajar. La guerra de Vietnam desgarraba al país, pero le llamó la atención que el arte diera la espalda a tan tremendos acontecimientos que estremecían a la sociedad norteamericana. Dicha reflexión le llevó a darse cuenta de que tampoco hubo obras plásticas que se ocuparon en su día de Hiroshima, de Auschwitz y, posiblemente, tampoco las haya del 11- S o de las torturas de Abu Ghraib. A finales del siglo XX no hubo, ni hay hoy, nadie capaz de crear con éxito un arte elocuente y moralmente apremiante a partir del desastre humano- -comenta Hughes- y ello evidencia las pobres expectativas que cabe tener de lo que el arte puede llegar a hacer Sí las hubo dos siglos antes, cuando El otro Hughes Tiene aspecto de poder dedicarse a muchas profesiones, menos a la crítica de arte. Este australiano, reserva del 38, socarrón y de físico intimidatorio, procede de una familia de políticos y abogados. Hace tres décadas cogió las maletas y puso rumbo a Nueva York. Una vez más se cumplía el sueño americano. Lo demás es ya historia del arte... de bastantes quilates. Desde las páginas de la revista Time se ha erigido en el crítico de arte más reputado y leído en lengua inglesa. Que es lo mismo que decir que todo lo que escribe se acepta sin rechistar como Palabra de Hughes Un texano con el que comparte apellido, y de nombre Howard, hizo de los aviones y Hollywood su gran imperio. Robert Hughes levantó otro no menos poderoso, con la palabra (y no con el dólar) como arma. Miembro de la Academia Americana de las Ciencias y el Arte desde 1993, posee los más destacados premios de la crítica y ha elaborado célebres documentales de televisión, como El imperio de lo nuevo y Visiones de América A su canónica monografía de Lucian Freud hay que sumar libros dedicados a temas tan diversos como Barcelona o la pesca.