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46 Sociedad MARTES 15 3 2005 ABC Sencillo, austero, tímido, profundamente espiritual, no busca líos Éstos son los principales rasgos de Ricardo Blázquez, según sus más cercanos colaboradores Diez años de un tal Blázquez TEXTO: JESÚS BASTANTE BILBAO. Ricardo Blázquez vive en el Centro de Espiritualidad de Begoña, a pocos metros de la basílica y de las oficinas del Obispado. Somos su segunda familia suscribe la hermana Nieves, de las Carmelitas Misioneras Teresianas, quienes conviven con él desde que en septiembre de 1995 fuese nombrado obispo de Bilbao. Un dormitorio con cuarto de baño, un despacho y una sala de televisión conforman el pequeño apartamento, con vistas a la zona vieja, y que jamás se cierra con llave. Es un hombre sumamente sencillo y austero, que se interesa por nosotras y por nuestras familias. Irradia paz. No es muy hablador, pero sí escucha asegura Nieves. Nosotras estamos muy contentas, pero a la vez muy tristes, porque dicen que se lo van a llevar a Zaragoza apunta la religiosa. Obispo en territorio hostil No ha buscado la que le ha caído encima, ni en Palencia, ni en Bilbao, ni ahora como presidente de la Conferencia Episcopal Las palabras del sacerdote Rafael Aguirre definen perfectamente la personalidad humana y eclesial del nuevo presidente del Episcopado. Desde sus tiempos de teólogo en Salamanca, Ricardo Blázquez ha hecho gala de una profunda obediencia por el bien de la Iglesia como subraya José María Angoitia, su secretario personal y la persona que ha pasado más tiempo cerca del tal Blázquez desde su llegada, en 1995, a la diócesis vizcaína. Lo cierto es que, tras su paso por Santiago de Compostela (de la mano de Rouco) cada uno de los destinos de Blázquez ha ayudado a moldear su condición de superviviente en territo- rio hostil, aun a costa de asumir realidades nada cómodas. Su llegada a Palencia para sustituir al histórico Nicolás Castellanos, que abandonó la mitra para misionar en Bolivia, no fue bien vista por los fieles, quienes pensaban que la Santa Sede enviaba a un conservador para anular el trabajo de un obispo progresista. Su despedida fue multitudinaria. Posteriormente, el destino a Bilbao, donde fue recibido con el ninguneo del nacionalismo político y eclesiástico, que poco a poco supo reconducir manteniendo las estructuras episcopales y con una capacidad de escucha y paciencia en algunas ocasiones hasta límites insospechados. Supo encajar muy bien las primeras críticas, desde el PNV a los pulsos de los primeros encuentros intraeclesiales comenta Félix García Olano, anterior jefe de prensa del Obispado de Bilbao. El día de su toma de posesión, la plaza de la catedral de Santiago albergó a un sensible grupo de fieles, quienes mostraron a gritos su disconformidad por la llegada de un obispo de fuera Su último encargo, la Presidencia de la Iglesia española, en un momento delicado de las relaciones con el Gobierno y con un Episcopado evidentemente polarizado en dos sectores. La sencillez que sus colaboradores atribuyen a Ricardo Blázquez se traslada al despacho que ocupa en el Obispado. Con apenas decoración, la pared principal está ocupada por una estantería repleta de libros de Historia de la Iglesia, teología y mística, donde se ha colado la Historia del Athletic. En su mesa, sin ordenador, un regalo sin abrir y un escrito sobre el martirio al que el prelado está dando sus últimos Monseñor Blázquez, minutos antes de la rueda de prensa de ayer Los mismos que le abucheaban ahora muestran su júbilo Su nombramiento llega en momentos delicados en las relaciones con el Gobierno retoques, así como un tríptico con una expresión de Santa Teresa. Las razones del nacionalismo La puerta siempre está abierta para quien lo necesite, igual que el teléfono asegura Inmaculada, secretaria de los obispos de Bilbao. El día que fue nombrado, me llamó, y le noté muy tranquilo. Me dijo: Inma, esto va a seguir como antes pero no creo que va- Radiografía del nuevo líder de la Iglesia española Tiene 62 años (13 de abril de 1942) Nació en Villanueva del Campillo (Ávila) donde viven algunos de sus 6 hermanos. Su madre, de 90 años, pasa largas temporadas con su hermana Carmen en Madrid. Suele veranear en su pueblo. Es obispo desde 1988. Desde el mes de septiembre de 1995 es el titular de la diócesis de Bilbao. Se levanta a las siete y media. A las ocho, después de un desayuno frugal, celebra la Eucaristía con las monjas. En sus homilías, suele pedir por la paz y por la comprensión. Es un hombre de una profunda oración. Le gusta rezar el Rosario. Lee durante una hora varios periódicos, y mantiene, durante la mañana, reuniones con sus colaboradores del Obispado. Almuerza en el Centro de Espiritualidad con los trabajadores del Obispado. Nunca pide nada especial, y respeta los horarios. No come mucho. Tras la comida, ve el Telediario y se echa una cabezadita, de no más de 15 minutos. Es austero en el vestir, así como en la decoración de su habitación y su despacho. Habla cuatro idiomas, entre ellos el italiano, el alemán y el gallego. No ha logrado aprender euskera, aunque sí algunas frases y momentos de la Eucaristía. Tiene problemas de corazón, aunque jamás se le ha visto quejarse. Suele ser un tipo tranquilo, pero cuando se enfada se pone colorado y se mueve en la silla. Es un lector compulsivo de teología y de los místicos (sobre todo Santa Teresa y San Juan de la Cruz) algo menos de poesía (Hierro es uno de sus poetas preferidos) Colecciona libros de Historia del Arte e Historia de la Iglesia. En su despacho hay un libro de la Historia del Athletic. Su último libro se titula La Esperanza en Dios nunca defrauda No usa móvil ni ordenador. Se le oye teclear, hasta altas horas de la noche, en su máquina de escribir. Conduce su propio coche, un Golf gris, con el que se traslada a todas partes. La conducción le relaja y le da tiempo para orar. Le gusta más escuchar que hablar. Cuando tiene que afrontar algún problema, gusta de hacerlo en privado. No pertenece al Camino Neocatecumenal, aunque sí colaboró en la redacción de sus estatutos.