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ABC MARTES 15 3 2005 Internacional 31 Rechazo generalizado en todo el mundo ABC MADRID. Estados Unidos consideró desafortunada la ley aprobada en China que le da a Pekín respaldo jurídico para atacar a Taiwán si la isla declara su independencia, dijo el lunes la Casa Blanca. Consideramos desafortunada la adopción de la ley antisecesionista. No contribuye a los propósitos de paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán dijo el portavoz de la Casa Blanca. Asimismo, el portavoz reiteró el apoyo de Estados Unidos a la política de una China y advirtió que Washington no apoya la independencia de Taiwan Por su parte, Taiwán condenó enérgicamente la Ley Antisecesión y advirtió a China de que modifica el statu quo y amenaza la estabilidad en la zona El gobernante Partido Demócrata Progresista (PDP) anunció marchas de protesta multitudinarias por todo el territorio, mientras que la formación independentista Unión Solidaridad de Taiwán quemó banderas chinas y pancartas con las palabras Ley Antisecesión La oposición de Taiwán lamentó airada esta la ley como innecesaria y contraria al sentir del pueblo taiwanés. Taiwán teme que la República Popular China utilice esta legislación para someter por la fuerza a la isla. En Moscú, el Parlamento ruso advirtió de que la Ley Antisecesión avivará las tensiones en el estrecho de Formosa. La ley puede exacerbar los ánimos en Taiwán. Además, se puede prever la respuesta de EE. UU. que se ha comprometido a defender a la isla En Tokio, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, llamó a China y Taiwan a esforzarse por una solución pacífica de modo que la ley antisecesionista no tenga consecuencias negativas Dos independentistas taiwaneses se manifiestan contra la ley antisecesión en una calle de Taipei AFP China promulga una ley que le autoriza a usar la fuerza contra Taiwán El Parlamento aprueba la norma con 2.896 votos a favor y ninguno en contra b Mientras Washington condena esta iniciativa y Taipei convoca una multitudinaria manifestación de rechazo, Pekín insiste en que la reunificación debe ser pacífica PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Los tambores de guerra redoblaron ayer con más fuerza que nunca en el lejano Oriente, donde China promulgó una ley que le autoriza a usar la fuerza militar para impedir la independencia de Taiwán, la isla que permanece separada del régimen comunista desde el fin de la Guerra Civil en 1949 y cuya soberanía es reclamada por Pekín. Por una abrumadora unanimidad de 2.896 votos a favor, ninguno en contra y sólo dos abstenciones, la Asamblea Nacional Popular, máximo órgano legislativo del país, clausuró su reunión anual dando el visto bueno a la denominada ley antisecesión Una controvertida normativa que, fundamentada en torno a 10 artículos muy simples y con escasa base jurídica, legitima al gigante asiático a emplear los medios no pacíficos y cuantas medidas sean necesarias en caso de que las fuerzas secesionistas de Taiwán declaren la independencia, ocurra algún incidente que conlleve la escisión o se agoten las posibilidades de llegar a una reunificación pacífica Y es que Pekín se ha empeñado en lograr la vuelta a la madre patria de la isla rebelde, donde se refugiaron los nacionalistas de Chiang Kai- shek derrotados por las tropas comunistas de Mao Zedong hace más de medio siglo. Con objeto de evitar las ansias soberanistas del presidente Chen Shui- bian, que ha amenazado con reformar la Constitución de Taiwán para convocar un referéndum sobre la independencia, Pekín ha respondido con esta iniciativa legal que devuelve la tensión al Estrecho de Formosa. Preparado para un enfrentamiento Aunque numerosos analistas internacionales dudan de que la verdadera voluntad de China sea empuñar las armas, lo que le valdría la repulsa internacional y abortaría su crecimiento económico, el presidente del país, Hu Jintao, ya ha advertido al Ejército de que debe estar preparado para un posible enfrentamiento por lo que ha de mejorar su capacidad para enfrentarse a las crisis, salvaguardar la paz, impedir las guerras y ganarlas si las hubiera Tan belicista mensaje, lanzado tras asumir la jefatura de la Comisión Militar Central, viene acompañado de un incremento del 12,6 por ciento en el presupuesto de defensa, que roza ya los 22.000 millones de euros. A pesar de este considerable aumento, la inversión militar del coloso oriental queda todavía lejos de los desorbitados gastos castrenses de Taiwán, fuertemente armado por su principal aliado, Estados Unidos. Por ese motivo, tanto la secretaria de Estado norteamericana Condolezza Rice, que visitará Pekín el próximo fin de semana, como el Ejecutivo taiwanés volvieron a condenar ayer mismo la ley antisecesión y desconfiaron de los artículos que apuestan por la reunificación pacífica. Además, los partidos soberanistas de la isla emitieron un desesperado llamamiento a los 23 millones de habitantes de Taiwán para que acudan en masa a la manifestación convocada el próximo día 26 contra esta normativa, y que pretende congregar a un millón de personas. A este rechazo generalizado, que no fue secundado por Pakistán, se sumó Rusia y Japón, que acaba de suscribir un acuerdo con Washington para proteger la seguridad de Taipei. Anticipándose a tal cadena de reacciones, el primer ministro de China, Wen Jiabao, advirtió de que esta espinosa cuestión es un asunto interno por lo que China no tolerará ninguna interferencia extranjera En una multitudinaria rueda de prensa celebrada tras la clausura de la Asamblea Nacional, Wen Jiabao insistió en que dicha iniciativa no es una declaración de guerra sino un método para impedir que las fuerzas secesionistas desestabilicen la región En este sentido, apostó por fortalecer los intercambios sociales, culturales y comerciales con Taiwán, cuyos empresarios ya ha invertido en el continente casi 75.000 millones de euros.