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ABC MARTES 15 3 2005 Nacional 13 Chaves se desmarca de Ibarra y le recuerda que el capitán general es Zapatero Se sitúa equidistante entre Ibarra y Maragall y pide al PSOE que no se dramatice el debate territorial del PSOE sostiene que su partido tiene un único modelo de España que en lo fundamental comparten todos sus dirigentes, incluido Maragall ABC MADRID. El presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, volvió ayer a reafirmar su equidistancia entre las tesis territoriales auspiciadas, por ejemplo, por el socialista catalán Pasqual Maragall, y los planteamientos anti- nacionalistas que preconiza desde Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra. En declaraciones a TVE, Chaves empleó un tono conciliador para negar que en el PSOE convivan doctrinas territoriales antagónicas y para lanzar tres mensajes: el PSOE tiene un único modelo de España suscrito en Santillana del Mar y avalado por todas las sensibilidades de su partido; las reformas territoriales que se acometan no excederán el marco de la Constitución; y, en tercer lugar, quien manda es José Luis Rodríguez Zapatero, y no él, Maragall o Ibarra. Anteayer, Ibarra había asegurado en una entrevista a ABC que si se uniesen Andalucía, Extremadura, Astub El presidente LAS FRASES Juan Carlos Rodríguez Ibarra Presidente de la Junta de Extremadura Estoy dispuesto a ponerme detrás de Chaves hasta donde quiera llegar, él de general abriendo paso y yo de cabo, para parar esta dualidad como consecuencia del fenómeno nacionalista Manuel Chaves Presidente del PSOE y de Andalucía El capitán general es Zapatero, que tiene claras todas las cuestiones relacionadas con el modelo territorial sobre la base del documento de Santillana rias y Castilla- La Mancha- -Comunidades gobernadas por el PSOE- -cualquier aspiración nacionalista estaría abocada al fracaso. Y dijo estar dispuesto a ponerme detrás de Chaves hasta donde quiera llegar, él de general abriendo paso y yo de cabo, para parar esta dualidad que se quiere Chaves recordó ayer a Ibarra que quien manda en el PSOE es Zapatero crear en España como consecuencia del fenómeno nacionalista Chaves replicó a Ibarra que el capitán general es José Luis Rodríguez Zapatero, que tiene claras todas las cuestiones relacionadas con el modelo territorial sobre las bases del documento de Santillana del Mar La reforma del modelo territorial y de la Constitución- -añadió- -no se pueden plantear como un enfrentamiento de unas Comunidades contra otras porque sería un desastre y un caos Por ello, Chaves apeló a restar dramatismo a este debate porque en lo fundamental coinciden tanto Maragall como Ibarra y él mismo. ABC EDURNE URIARTE LENGUAS NACIONALISTAS l debate sobre el uso de las lenguas en el Congreso, aparentemente menor, transmite un simbolismo inquietante, tan inquietante como el mensaje de esas lenguas convertidas en instrumentos de combate político por los nacionalistas, hasta ahora en sus regiones, y ahora en el mismísimo Congreso de Diputados. No hay ningún avance en la integración de los nacionalistas, como prometía Zapatero, pero sí una creciente imposición de sus exigencias de confrontación que discurre paralela al debilitamiento de los elementos de cohesión del conjunto de la nación. Ahora le toca al español, la única lengua de comunicación de todos los españoles y la lengua oficial del Estado según la Constitución. El presidente está dispuesto a poner en entredicho uno y otro carácter porque acepta, una vez más, la exigencia de diferenciación y ruptura de los nacionalistas. Zapatero desconoce incluso el signi- E ficado de las lenguas para los nacionalismos. Ni siquiera advierte que su decisión de apoyo del uso de lenguas autonómicas en el Congreso es frontalmente contradictoria con su afirmación de que las lenguas están para entenderse y no para dividir y confrontar. Porque el uso de las lenguas que los nacionalistas propugnan es el de la confrontación y la división. El PNV o ERC no utilizan el euskera y el catalán en el Congreso para profundizar el entendimiento con el resto de españoles. Lo hacen para diferenciarse, para exhibir su identidad, y para fomentar la división de su nación respecto a esa otra nación española que se expresa en español. Sus palabras en euskera o catalán en el estrado son mensajes de reivindicación nacionalista. El contenido es indiferente; importa el idioma politizado y separador. Y es que la lengua es el rasgo étnico supremo de los nacionalismos, espe- cialmente del vasco; adquiere incluso tintes sagrados porque es el único elemento claramente distintivo del pueblo vasco, catalán o gallego respecto del pueblo español. La sacralidad es máxima en el nacionalismo vasco por el carácter marcadamente étnico de un nacionalismo que Sabino Arana fundamentó en la existencia de una raza vasca. Pero la incorrección actual del concepto de raza, la imposibilidad de diferenciar en la práctica a la supuesta raza vasca de otras y la necesidad de integración nacionalista de los inmigrantes han llevado a sustituir la raza por la lengua. El euskera, y en menor medida el gallego y el catalán, constituyen la raza actual de los nacionalistas, la esencia de la diferencia cultural que sostiene la reivindicación de la nación y del Estado. Por eso son convertidas en lenguas de diferenciación y de reivindicación antes que de comunicación o de integración. La batalla del Congreso de Diputados no tiene nada que ver con la comunicación; se trata de la enésima confrontación de los nacionalismos con la nación española y con la opinión de gran mayoría de los españoles. Y nuevamente también, el punto de vista de la minoría parece a punto de imponerse.