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82 LUNES 14 3 2005 ABC Deportes Adiós a la Liga y a la imagen El Real Madrid, roto en mil pedazos, deja una penosa impresión ante un Getafe que le superó en todas las líneas y le ganó en garra y fútbol JOSÉ MANUEL CUÉLLAR GETAFE. Ha no mucho tiempo, el Real Madrid perdía un partido importante y el rival que le llegaba detrás ya podía ir a misa para rezar y pedir árnica porque la ira blanca era tremenda, su orgullo indomable y las goleadas que infligía, terribles. Pero fue hace tiempo. Ayer, el enfado por lo de Turín le duró al Madrid diez minutos, quince todo lo más, y no se sabe bien si fue por la rabia propia de la eliminación o porque el Getafe, excesivamente respetuoso, se cortó en esos compases iniciales. Parece que fue lo último. Ese ocupar el campo contrario, esa presión sobre las líneas azulonas y ese apretar de dientes se difuminó muy pronto. En esa agresividad tempranera de inmediato se quedaron solos Raúl y Gravesen, con el resto perdiendo gas, las fuerzas abandonando los cuerpos y el recuerdo de Turín ocupando las mentes. El Getafe tardó poco en darse cuenta de que estaba ante un rival tocado y- -mérito suyo y de su técnico- -fue ganando en confianza cada minuto. Con ello regresó a las cualidades que adornan a este equipo: buen trato del balón, circulación del mismo, salida por Gabi, Cotelo y Vivar Dorado (excelentes) y movimiento de todos para dar y ofrecerse, virtudes que el Madrid, anclado en sus recuerdos como los viejos actores, ha perdido hace ya demasiado. GETAFE REAL MADRID 2 1 y Craioveanu como puntos de anclaje, el Madrid empezó a tropezar una y otra vez. Enseguida llegaron las ocasiones azulonas y desaparecieron las blancas, pues el Real no se acercó ya a Aragoneses en todo el primer tiempo. No se oyó crujir de nudillos en el Madrid, ni tensión, ni una carrera de más para remediar lo que todo el mundo veía claramente: el cataclismo que se avecinaba. A los 36 llegó lo inevitable. Craioveanu la puso con su habitual calidad en el área, llegó Helguera para hacer su clásico numerito de despeje para la grada y se la tragó enterita. Por detrás apareció Albiol por la zona de Raúl Bravo, que estaba desaparecido en combate, y su remate inapelable empujó al Madrid al abismo más negro. los blancos, que ya no levantaron cabeza hasta los minutos finales, cuando el Getafe decidió plegar velas para conservar el resultado. La reacción final, además de tener poca fe, tuvo poco fútbol. Algunos detalles de Guti y el golazo de Solari, que esta vez venció la resistencia de un Aragoneses que en ese empuje final se reconcilió con su público con paradas de gran mérito. Pero ese empellón final de los blancos no oculta nada. Florentino tiene trabajo, y mucho... Getafe (4- 4- 2) Aragoneses; Yanguas, Albiol, Belenguer, Pernía; Cotelo, Gabi (Kome, m. 61) Diego Rivas, Vivar Dorado; Craioveanu (Míchel, m. 66) y Riki (Yordi, m. 74) Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Raúl Bravo (Palencia, m. 60) Helguera, Samuel, Roberto Carlos; Figo (Owen, m. 64) Gravesen, Guti, Zidane (Solari, m. 68) Raúl y Ronaldo. Árbitro Lizondo Cortés, del Comité valenciano. Tarjeta amarilla a Albiol, Samuel, Gravesen, Cotelo, Yordi, Helguera, Guti y Kome. Goles 1- 0, m. 36: Albiol empalma un centro desde la derecha de Craioveanu en el que falla clamorosamente Helguera. 2- 0, m. 47: Riki gana la espalda a los centrales blancos en un gran pase de Cotelo. 2- 1, m. 89: Solari empalma con la izquierda un rechace de la defensa local. Repaso futbolístico Si mala había sido la imagen del Real en esos minutos, lo que vino después dejó pálido a Florentino, al que se notaba demacrado en el palco, no tanto porque se dejaba la Liga en el empeño (liviano empeño por cierto) sino por la tristísima imagen que daba su equipo, algo que no se perdona fácilmente en la cúpula blanca. Nada se salvó luego en el Madrid. No hubo circulación ni un plan a seguir, todo parecía improvisado, con la mirada perdida en sus estrellas, hundidas física y moralmente. Al Getafe le bastó con hacer su juego habitual para meterle un repaso de primer orden. Lo que ya había sucedido en el primer partido entre ambos equipos en el Bernabéu se volvió a repetir ayer, pero con resultado diferente. A los dos minutos de la reanudación el Getafe sentenció. Cotelo, un puñal por su banda todo el tiempo, la puso de lujo a la entrada de Riki, que ganó la espalda a los centrales. Su remate dejó secos a Muchos desaparecidos La caída de los blancos fue fulminante. En cinco minutos su medio campo desapareció. Ni Figo ni Zidane ni, consecuentemente, Ronaldo, aparecieron. Lo del brasileño fue alarmante. Desasistido, pero también ausente, no tuvo ni una oportunidad, ni una ocasión, ni una aparición. En la escalera tendida por Sánchez Flores, con Gabi, Dorado ASÍ JUGARON GETAFE Aragoneses: notable. Yanguas: regular. Albiol: bien. Belenguer: notable. Pernía: regular. Cotelo: muy bien. Gabi: bien. Diego Rivas: bien. Vivar Dorado: bien. Craioveanu: bien. Riki: bien. Kome: bien. Míchel: bien. Yordi: regular. El técnico: Quique Sánchez Flores. Muy bien. Impecable planteamiento, con orden más talento. Su organización dejó pocos huecos y también los cambios fueron racionales y sin mermar el juego del equipo. Toda una lección del técnico. Lo mejor: Cotelo destrozó a la defensa rival entrando y tocando. Buenas paradas de Aragoneses. Efectiva defensa y mucho orden y colocación en el medio campo. Disciplina en todos. Lo peor: Pocos peros, sólo el primer cuarto de hora, con demasiado respeto. REAL MADRID Casillas: regular. Raúl Bravo: mal. Helguera: mal. Samuel: mal. Roberto Carlos: mal. Figo: mal. Gravesen: regular. Guti: regular. Zidane: mal. Raúl: regular. Ronaldo: mal. Palencia: mal. Owen: regular. Solari: regular. El técnico: Vanderlei Luxemburgo. Mal. Sus llamadas a la reacción quedaron en nada, vista la deplorable actitud de su gente. No hubo plan a seguir y nunca se supo a qué jugaba el equipo. Floja de nuevo la defensa y nulo el medio campo. Lo mejor: La lucha de Raúl y Gravesen, que no desmayaron nunca. Gotas aisladas de Guti. Lo peor: Gente como Figo, Ronaldo y Zidane no aparecieron y, lo peor, dieron la impresión de querer taparse. Errores defensivos y poco fútbol en general. Figo, por el suelo en un momento del partido