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52 Cultura LUNES 14 3 2005 ABC CLÁSICA Grandes intérpretes Obras de Chopin y Rachmaninov. Intérprete: Hélène Grimaud (piano) Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Gil Shaham: Todavía sueño con interpretar a Sarasate en Pamplona El violinista estadounidense se encuentra de gira por España b El jueves tocará en Madrid, en CHOPIN, SIEMPRE PROBLEMA ANTONIO IGLESIAS un concierto organizado por Juventudes Musicales, la Fantasía Carmen de Sarasate y una obra china, Butterfly lovers JUAN ANTONIO LLORENTE MADRID. El violinista norteamericano Gil Shaham, uno de los grandes exponentes de su generación, es tal vez el intérprete de esa categoría que con más frecuencia visita nuestro país, donde actuó por vez primera con apenas 20 años. Ahora regresa para tocar por vez primera con la Orquesta Sinfónica de Singapur, en una gira que termina en Madrid el jueves. La orquesta le resulta doblemente familiar a Gil Shaham. Desde hace tiempo trabajamos juntos, porque me gusta hacer música con gente tan joven como ellos y, además, por una razón sentimental: el padre de mi mujer, Adèle, que, como ella, fue violinista hasta que se jubiló hace un año, nació en el sur de la India, se educó en Singapur, y fue uno de los primeros integrantes de esta orquesta en la que permaneció muchos años Shaham se siente atraído por la calidad de esta orquesta de casi cien músicos en la que más del sesenta por ciento son chinos, y no sólo por su especial sonoridad, aunque creo que la tiene. Estoy convencido de que la música es cada vez más similar en todo el mundo. Fundamentalmente por la mezcla de nacionalidades que se da en las orquestas. No hay más que mirar a las españolas, cuyas plantillas se alimentan con gente de muchos países Tras su paso por Logroño, donde debutó ayer, hoy estará en Zaragoza, y el miércoles en Vigo con la misma obra: el concierto de Chaikovski. Las sorpresa queda para el 17 en el Auditorio de Madrid con una nueva oferta de las Juventudes Musicales de Madrid. En esa oca- U no de los grandes problemas de la interpretación pianística lo constituye el gran polaco Frederick Chopin: las más de las veces se evoca excesivamente edulcorado, femenino, apenas vertebrado; otras, las menos, envarado, al alcance de todos, hasta de los que apenas pueden acercarse a su exigida técnica que, por otra parte, hasta sirve para altas cimas pedagógicas. Recuerdo como ejemplo del acierto traductor chopiniano a José Cubiles (mi maestro) quien resolvía plenamente ese problema que, por siempre, puede tomarse de una versión chopiniana. Le daban la razón los Uninsky, Brailowsky, entre otros, y, sobre todos ellos, el gran Arthur Rubinstein, capaz de domeñar sus excelentes ímpetus románticos en aras de hallar la más equilibrada de las versiones. El aliento básico de ellas, qué duda cabe, lo exigen también aquellas páginas pequeñasgrandes que se llaman Barcarola o Berceuse las que cantan dulce y apasionadamente en un ensoñador cantabile que no vacila en encresparse dentro de su inefable línea. Y todo ello viene a cuento porque en el programa que la afamada pianista Hélène Grimaud ha dado en la serie Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo, figuraban como de apertura ese par de joyas del teclado de todos los tiempos que acabo de citar, dichas ya por ella dentro de una sabia corrección de lo que se suele atormentar en demasía, aunque dentro de los cánones de perfección estilísitca, que rozan ya con la frialdad metronómica. Después de estas dos traducciones, nos llegaría la hermosísima Segunda sonata que, si vencida en su complejidad mecánica (problemas de toda índole) exige sin embargo la emotividad más romántica que, ante todo, canta y nos encanta... Hélène Grimaud- -que, con su rica técnica y medios más que sobrados pudo vencer tanto escollo- -se deslució por una frialdad que, sin dejar de decir muy bien en momentos, hizo que la linea expresiva en general adoleciera de una cuadratura proveniente del loable estudio metronómico. Lo mismo cabe suscribir ante su traducción de la Sonata segunda de Rachmaninov quien, como pianista extraordinario, hacía un Chopin magnífico. Me enteré después de que la Grimaud actuaba enferma, hasta el punto de que se pensó en suspender el concierto... Fue valiente y concedió propina Gil Shaham, en una imagen de archivo sión, Gil Shaham se responsabilizará de dos obras: la Fantasía Carmen un arreglo para violín de Sarasate a partir de Bizet; y Butterfly lovers que Shaham intuye será estreno en España. Es una obra maestra escrita en 1959 por Chen Gang y He Zhan- hao. Un poema tonal inspirado en una antigua narración china Algo curioso ahora en España es que, estando tan cerca del lugar donde nació su adorado Sarasate, guarde la Fantasía sólo para Madrid, lo que no significa que haya desterrado la idea ABC de tocar a Sarasate en Pamplona. Todavía sueño con hacerlo algún día. Pero ya se sabe: podemos proponer ideas a los promotores y a los agentes, pero al final son ellos quienes deciden lo que quieren que toquemos. En alguna ocasión lo hemos ofrecido para hacerlo en Pamplona, pero no ha cuajado la idea Mientras, Gil Shaham continúa engrosando su repertorio y su catálogo discográfico: Acabo de grabar con esta Orquesta dos de las obras que paseamos estos días, el Concierto de Chaikovski y Buttefly lovers POPULAR Sasha Concierto de Sasha Sokol Fémina 05. Sasha Sokol (voz) Toya Arechavala (guitarra) Adrián Alvarado (guitarra) Raúl Márquez (violín) Fernando Hurtado (trompeta) Yayo Morales (percusión) Josemi Garzón (bajo y contrabajo) Lugar: Galileo Galilei (Madrid CON CORAJE Y MUCHO ESTILO PABLO MARTÍNEZ PITA esde la aparición de su álbum Por un amor las visitas de Sasha Sokol a los escenarios madrileños son bastante habituales. Ya vive aquí y aquí se está buscando D un futuro. Gracias a ello, se ha ido ganando a un buen puñado de seguidores que disfrutan con las muchas habilidades de la cantante mexicana. Así que no tienen reparos en abarrotar una sala como la Galileo Galilei un miércoles de fútbol europeo. Ella, naturalmente, va sintiéndose cada vez más cómoda ante el público madrileño, y a su sólida presencia sobre las tablas se suma el cariño de los allí presentes, lo que da lugar a la creación de un clima muy acogedor. También ayuda a esa compenetración un repertorio basado en la canción tradicional mexicana que es mayoritariamente conocido. Sasha Sokol ha logrado el difícil objetivo de hacer propias esas canciones sabidas, revestirlas de su estilo, ya sea a veces con un ropaje más moderno o ya sea más cercano a la antigua usan- za. En cualquiera de los casos, su voz es la encargada de agitar la tradición. Se encontraba en su salsa, y la cuestión de la soltura llegó esa noche a las lindes del desparpajo, como cuando cambió el ritmo del sabiniano Y nos dieron las diez porque se estaba aburriendo con la cadencia sonora. También se oyeron, por ejemplo, Arrastrando la cobija Gracias a la vida La cucaracha Pequeñas cosas y Cuando sale la luna y un sorprendente Aquellas pequeñas cosas de Serrat. En algunos de estos temas alcanzó una singular intensidad, y su forma de afrontarlos va ganando en matices. No es ningún mérito afirmar que es de esas artistas que tiene muchas alegrías que dar a sus seguidores en el futuro.