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ABC LUNES 14 3 2005 49 La segunda parte de Peter Pan será escrita por Geraldine McCaughrean por encargo del Great Ormond Hospital Guía visual Bruguera viaje al pasado más desternillante MADRID. La editorial Glénat acaba de publicar una Guía visual de la Editorial Bruguera casa creada por Juan Bruguera Teixidó en 1929 con el nombre de El Gato Negro, animal que se convirtió en su icono oficial. Fue ese año el de la aparición de Pulgarcito El fundador murió en 1933, y su labor fue continuada por sus hijos, Pantaleón y Francisco que, en 1940 le pusieron de nombre su apellido paterno. Dividido en décadas, el libro presenta portadas de todas las colecciones que lanzó la editorial, bajo sus dos denominaciones, a lo largo de sus 85 años de existencia. El Botones Sacarino, la familia Cebolleta, el Repórter Tribulete, el Inspector Dan, Aspirino y Colodión, Sir Tim O Theo, Doña Tecla, las Hermanas Gilda, Rompetechos, Anacleto, Delirante Rococó, Carpanta... y un sinfín de criaturas asoman sus narizotas o narices a estas páginas llenas de recuerdos. En su etapa más boyante, a principios de los años 70, Bruguera llegó a tener cinco filiales en Iberoamérica, e imprimía una media de 140.000 ejemplares de cada una de sus ocho cabeceras de historieta, lo que representaba cerca de cuatro millones de tebeos al mes. -Cuando alguien me dice eso, le digo que yo casi también (ríe) -Echará de menos esos tiempos en que el tebeo era compañero inseparable de la infancia... -Los críos compraban el tebeo, lo leía toda la familia, o se prestaba a los amiguetes. Había críos que ponían unos cuantos en el suelo y los revendían. Al cabo del tiempo, los podías coger, apretarlos un poco y ¡caían hasta gotas de aceite! El uso que tenía cada ejemplar de aquellos era una verdadera maravilla. A veces me dicen: ¿Estarás contento ahora que tienes menos competencia? A mí me gustaba cuando estábamos todos, y tenía compañeros como Peñarroya, Cifré, Escobar, Conti... que cuando entregábamos nuestro trabajo nos íbamos a cenar por ahí. Si tuviera competencia, habría más interés por el cómic, y seguiría vendiendo lo mismo. ¿Por qué cayó el tebeo? ¿Por algo más que las consolas? -Creo que la causa fundamental es esa. Los tiempos y los gustos cambian. Lo que no puede ser es que hoy día, cuando hablamos de la historieta realista, en pleno 2005, que un héroe sea un tipo musculoso con una espada flamígera que va repartiendo mandobles. Para mí, el héroe es ese tipo medio jorobadete, bizco y calvo que está metido en una oficina, y con un ordenador consigue colarse en las grandes potencias... Ése es el verdadero héroe. El musculitos pasó a la historia. -El Manga parece que sí vende. -Como digo yo, mangas para el chaleco Dicen que en Japón millones de personas los leen en el metro, ¡pero si van todos apretujados, con la cabeza para un lado y la pierna para otra! ¡Cómo van a leer nada! He visto mangas y los comparo con trabajos de compañeros míos, de los que saben dibujar de verdad, no como yo, y les dan sopas con hondas a los japoneses. Tenemos aquí dibujantes que trabajan incluso al óleo, que se podrían recortar páginas suyas y ponerlas en un museo. Verdaderas maravillas. Pero quizás donde fallan es en el guión. El público lo que quiere es divertirse un poco.