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42 LUNES 14 3 2005 ABC Sociedad El Papa habló en público y regresó al Vaticano con la cánula en la garganta Fueron pocas palabras, pronunciadas con voz ronca, pero con el timbre habitual b Mientras monseñor Leonardo Sandri impartía la Bendición Apostólica en nombre del Papa, los fieles vieron a Juan Pablo II en las pantallas de la Plaza de San Pedro JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Juan Pablo II pronunció ayer con voz ronca pero clara sus primeras palabras en público desde la traqueotomía sufrida el pasado 24 de febrero, y regresó al atardecer al Vaticano, donde continuará su convalecencia. El Papa vuelve con la cánula en la garganta, lo cual le pone a salvo de crisis respiratorias como las que obligaron a hospitalizarle urgentemente del 1 al 10 de febrero y, de nuevo, el pasado día 24. En contrapartida, la cánula le somete a un riesgo mayor de contagio broncopulmonar, por lo que tendrá que reducir notoriamente su actividad y el número de visitas. La noticia del inmediato regreso al Vaticano multiplicó el entusiasmo de volver a oír su voz familiar al cabo de 18 días de silencio en el hospital Gemelli. A la hora del Ángelus, medio millar de fieles, entre los que había numerosos sacerdotes jóvenes, le aplaudían desde la plazoleta, alzando las manos hacia la ventana del décimo piso. Aunque le costaba un gran esfuerzo, el Papa les saludó con un afectuoso Queridos hermanos y hermanas, gracias por vuestra visita Después de intercalar un Bienvenido Wadowice a un grupo de peregrinos de su ciudad natal, presididos por la alcaldesa, el Papa añadió Saludo a los Legionarios de Cristo. A todos, buen domingo y buena semana La emoción era desbordante en medio de un trueno de aplausos mientras los alumnos de una escuela polaca de Chicago hacían flamear banderas de ambos países. Un moratón en la mano izquierda Como es lógico en un convaleciente de traqueotomía, el Papa está algo demacrado pero, en cambio, la mejor oxigenación le ha devuelto vigor muscular. Sus movimientos son un poco más ágiles e incluso consigue levantar más la cabeza en lugar de estar siempre encorvado. El único contratiempo visible es el moratón en su mano izquierda, como si se hubiese golpeado violentamente los nudillos. Se notaba ya hace unos días, pero ha continuado creciendo y ayer era todavía más grande. El Papa tendrá que continuar en el Vaticano los ejercicios de respiración y pronunciación, aparte de mantener las curas continuas en la herida en la garganta para que no se infecte. La cánula que lleva en la tráquea cuenta con una válvula de entrada, por lo que no es necesario que tape el agujero con el dedo para forzar la salida de aire por la boca cada vez que quiere hablar. Un equipo de especialistas en reanimación permanecerá siempre a unas docenas de metros del apartamento del Papa. Bendición televisiva A diferencia de los dos domingos anteriores, en que el Papa se santiguaba ante el televisor para recibir en el Gemelli la Bendición Apostólica, que impartía en su nombre monseñor Leonardo Sandri en el Vaticano, Juan Pablo II unió ayer su bendición a la del prelado italoargentino, de modo que los fieles pudieron verle al mismo tiempo en las pantallas de la Plaza de San Pedro. Esta participación televisiva puede con- Juan Pablo II, poco antes de ser dado de alta del hospital Gemelli AFP vertirse en habitual pues permite a los fieles notar la presencia del Papa, y a Juan Pablo II seguir las ceremonias sin exponerse al agotamiento de los traslados y al riesgo de contagio de infecciones broncopulmonares que supone respirar por un agujero en la garganta sin el filtro de protección que proporcionan las fosas nasales y la laringe. El Santo Padre regresó esta vez al Vaticano en un vehículo monovolumen, en lugar del papamóvil utilizado en el retorno del 10 de febrero. De todos modos, al ir sentado junto al conductor y llevar la luz interior encendida, millares de personas pudieron verle bien al pasar. Al minuto de subir al vehículo, mientras mantenía abierta la puerta, el Papa sufrió algunos estornudos y se llevó la mano a la garganta, pero se recuperó enseguida y empezó a bendecir con gesto rápido y alegre.