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18 Nacional LUNES 14 3 2005 ABC Ministros de Interior estudian endurecer la expulsión de sospechosos de terrorismo b España apoya la iniciativa pero Maragall promete transparencia para desactivar la crisis del 3 por ciento Los vecinos de los bloques apuntalados del Carmelo exigen garantías por escrito b ICV ofrecerá esta semana un pac- con la condición de que no sean entregados a países que apliquen la pena de muerte o que practiquen torturas D. MARTÍNEZ GRANADA. Los ministros de Interior de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España quieren que los sospechosos de actividades terroristas también puedan ser expulsados, pero como paso previo tienen que ponerse de acuerdo en el instrumento jurídico común que permita la ejecución de este procedimiento. La medida, que se considera un eficaz instrumento en la lucha contra el terrorismo, será objeto de debate, al igual que otras iniciativas, en la cumbre del G- 5 que comienza hoy en Granada. La postura de España es la de decir sí a las expulsiones de sospechosos, pero con una limitación: que no se haga a países que apliquen la pena de muerte y torturas. Buscar nuevas armas para combatir el terrorismo, en especial el islamista, es el objetivo que ha llevado a Granada a los cinco ministros de Interior. El lugar elegido para la reunión, el recinto de la Alhambra, ha sido criticado por la comunidad musulmana y su portavoz en Granada, Ibrahain López, ha afirmado que es maravilloso que el G- 5 acuerde medidas contra el terrorismo internacional, pero es injusto que lo haga en un monumento islámico to a sus socios de gobierno, PSC y ERC, y a la oposición, CiU y PP, para impulsar medidas para la transparencia en las finanzas de los partidos ÁNGEL MARÍN BARCELONA. Tierra encima. Si alguna cosa ha quedado clara en el debate parlamentario es el compromiso mío, de la Generalitat y del Parlamento catalán para trasladar la transparencia a la sociedad catalana aseguró ayer Pasqual Maragall después de echar un par de paladas para enterrar la primera piedra de la futura Ciudad Audiovisual de Tarrasa. Con esta promesa, el presidente de la Generalitat pretende desactivar la crisis del 3 por ciento y rebajar la indignación en la sociedad catalana ante la sospecha, alimentada por el líder socialista, de una presunta corrupción generalizada en las instituciones de Cataluña. Todo apunta a que el tripartito busca una salida hacia delante para acallar la tormenta política y, por ello, ofrecerá esta semana a CiU y PP un pacto por la transparencia en las finanzas de los partidos y dejar la corrupción en manos de la Fiscalía, que está investigando el cobro de comisiones de hasta el 20 por ciento en algunas obras de la empresa pública Adigsa. Los bloques son apuntalados sin el consentimiento de los vecinos Precisamente, el presidente de la comisión de investigación sobre el Carmelo y el pago de comisiones en la obra pública catalana y portavoz del grupo de ICV en el Parlamento autonómico, Joan Boada, envió ayer una carta a sus homólogos parlamentarios en la que les propone una reunión para el próximo jueves para impulsar medidas de claridad en las cuentas de los partidos. En la carta, Boada señala que en el pleno de la moción de censura del pasado jueves se evidenció la necesidad de E. CARRERAS que la transparencia presida el funcionamiento de las finanzas de los partidos políticos Ajenos a la crisis del 3 por ciento, los vecinos del Carmelo que vivían en los dos edificios colindantes a los tres que serán derribados en breve se reunieron ayer con sus abogados para exigir garantías por escrito sobre su situación después de que la Generalitat empezara este fin de semana a apuntalar los dos bloques sin su consentimiento y con la autorización de un juez. GERMÁN YANKE Un largo debate Respecto a las expulsiones, los ministros del Interior del G- 5 quieren que este procedimiento se haga extensivo, siempre con respeto al Estado de Derecho, a personas con indicios racionales de ser sospechosas de actividades terroristas. Se trata de un asunto de difícil encaje, y por tanto de largo debate, dada la diferencia entre legislaciones. Por ello, de esta cumbre de Granada no se espera el acuerdo definitivo, pero sí importantes avances. Fuentes del ministerio español del Interior subrayan que la iniciativa no supondrá la creación de listados de sospechosos y enfatizan que el futuro procedimiento, de ponerse en marcha, no se separará ni un ápice del Estado de Derecho. Dentro de las medidas para combatir el terrorismo y la delincuencia organizada, los cinco quieren disponer de un sistema común de alerta rápida sobre robo de explosivos, armas o de cualquier otro material susceptible de ser utilizado para actos terroristas. También será objeto de análisis el sistema de información de pasajeros de líneas aéreas. ¿UN AÑO PERDIDO? P lantear la hipótesis de la influencia de los atentados del 11 de marzo de 2004 en las elecciones que se celebraron justamente hace un año parece, para buena parte del socialismo español, una herejía. O el triunfo del PSOE se venía gestando desde tiempo atrás y apareció el día 14 en la superficie como un hecho natural, independiente de la conmoción que vivía España entera, o, en todo caso, la mala gestión gubernamental de la crisis (un eufemismo socialista que sirve para aludir a posibles mentiras del anterior Gobierno sin mentarlas o a otras deficiencias sin citarlas) se añadió a otras anteriores. Todo lo demás sería, según esta interpretación, tratar de deslegitimar al actual Gobierno. Pero ni estas interpretaciones ni las contrarias, ni la discrepancia o la coincidencia con la política del Gobierno, legitiman un triunfo que se basa únicamente en las urnas, en el ejercicio democrático, en un sistema que establece la soberana voluntad de los ciudadanos para formar mayorías independientemente de sus motivos o razonamientos. El PSOE no de- bería olvidarse del efecto de la conmoción de los bárbaros atentados- -difícil de cuantificar pero evidente a la hora de movilizar un voto emocional y sobrevenido contra la derecha- -que, lejos de deslegitimar su triunfo, lo coloca en el contexto de unas muy especiales circunstancias de la opinión pública. El error, a mi juicio, sería negar la evidencia y, al mismo tiempo, tratar de mantener con un interesado artificio un estado de opinión en el que la causa de todos los males sea siempre el PP y la solución, lejos de ideas progresistas, proyectos alternativos o el desarrollo razonable de una ideología, en una estrategia incoherente pero aparentemente eficaz de mantener el todos contra el PP Este partido, el que resultó apartado del Gobierno por los votantes, tampoco debería olvidar lo que ocurrió. Independientemente de la sinceridad con que a lo largo de este año se haya planteado la necesidad de investigar más a fondo en las tramas responsables de los atentados, la conmoción arrastrada por los atentados demuestra que la democracia es un sistema de opinión pública ante el que no se puede comparecer como si se tratara de unas oposiciones (con un balance de eficacia, con mejor currículo que el adversario, apelando a una confianza entregada a esas posibles virtudes) sino con la necesidad de convencer (argumentar, discutir) a la mayoría de los ciudadanos. Desde la toma de Bagdad por las tropas internacionales y la caída de la dictadura de Sadam, España es el caso de los gobiernos occidentales que participaron o apoyaron la guerra y que fueron después derrotados en las urnas. En otros no hubo atentados como los de Madrid, es verdad, pero tampoco sociedades tan ajenas como la nuestra al debate serio sobre el papel internacional de los países, al debate sobre las causas y las consecuencias del compromiso contra el terrorismo internacional y, por el contrario, tan permeables a la demagogia. Los terroristas, sospecho, lo sabían. Desde luego, al cabo de un año saben que la política española, en vez de buscar la unidad contra un peligro de tal naturaleza, sostiene las causas emocionales de la división interna. Y saben que la distinta percepción de las víctimas- -que es una triste realidad- -no depende de ellas, sino de sus agresores, que en algunos casos terminan por confundirse con el paisaje. Si no ellos en primer término, sí desde luego sus aliados saben aprovechar las circunstancias.