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12 Nacional UN AÑO DEL VUELCO ELECTORAL LUNES 14 3 2005 ABC Chaves defiende el plan López como un salto hacia delante para el País Vasco EP PORTUGALETE (VIZCAYA) El presidente del PSOE, Manuel Chaves, apostó ayer por dar un salto hacia delante en el Estatuto de Guernica porque las cosas han cambiado y hay nuevos retos pero recalcó que el nuevo texto debe contar con el consenso de todos los ciudadanos ya que un Estatuto de unos contra otros no saldrá nunca adelante En este sentido, señaló que el plan Ibarretxe no tiene salida en el País Vasco porque se ha tratado de imponer unilateralmente Chaves, que participó en la presentación de las candidaturas del PSE, insistió en que debe ser un Estatuto que permita el respaldo y el aval de todos los españoles Abogó por una Euskadi en paz, sin violencia y unidad, que forme parte de la España plural y confió en que el próximo 17 de abril el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, sea elegido lendakari. Por otra parte, Aukera Guztiak presentó sus candidaturas en un acto público en el que sus integrantes aseguraron no estar ligados a ningún partido y pusieron de manifiesto su ideario, dirigido a resolver el conflicto vasco a través del diálogo. Los integrantes de la plataforma se mostraron sorprendidos ante la posibilidad de que sus listas sean impugnadas (por su posible relación con Batasuna) y avanzaron que buscarán el apoyo de otros partidos. ERC insta al PSOE a pasar de los gestos a los hechos para poder contar con su apoyo Maragall asegura que Zapatero aporta más creatividad al Gobierno b Para Herrera, portavoz de Iz- quierda Verde en el Congreso, el primer año de Zapatero ha deshecho el camino de regresión democrática del Ejecutivo del PP ABC BARCELONA. El secretario general de ERC de Cataluña y diputado en el Congreso, Joan Puigcercós, advirtió ayer al PSOE que si bien el fruto del año de colaboración con Esquerra es positivo, se ha de pasar de los gestos a los hechos para garantizar la estabilidad parlamentaria de que gozan los socialistas en Madrid. El dirigente de Esquerra reclamó menos talante y más federalismo al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su primer aniversario como inquilino de La Moncloa. Puigcercós lamentó la ambigüedad del PSOE mientras que, a su juicio, ERC ha puesto todas las cartas boca arriba: queremos un nuevo Estatuto, un nuevo sistema de financiación y una reforma del Senado Para el diputado republicano, el Gobierno de Zapatero se juega su credibilidad y avisó de que esta legislatura no puede ser como la anterior El Estatuto y la financiación son los puntos clave en los que el Gobierno del PSOE deberá, según Puigcercós, demostrar sus intenciones de reforma del Estado. Este año hemos de ver cómo se materializan los gestos sentenció. El republicano Joan Puigcercós critica la ambigüedad del PSOE El portavoz del grupo de Izquierda Verde (IV) en el Congreso, Joan Herrera, subrayó, por su parte, que ahora toca la concreción de políticas decididamente de izquierdas En declaraciones a Efe, Herrera comentó que este primer año del Gobierno Zapatero ha supuesto la vuelta a la normalidad, deshacer el camino de regresión democrática que había representado el Gobierno del PP El líder ecopacifista coincidió con ERC en que el PSOE debe pasar de las palabras a los hechos y ese cambio de orientación se debe expre- YOLANDA CARDO sar en la aceptación del Estatuto de Cataluña tal como salga del Parlamento catalán Para el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, lo más destacado de este primer aniversario es que Zapatero ha permitido colocar sobre la mesa los grandes temas de país que, después de 25 años, debían de ponerse al día Según el líder de los socialistas catalanes, Zapatero aporta más creatividad a las iniciativas del Gobierno del PSOE, que en su primer año ha impulsado numerosas reformas sociales. LA INVESTIDURA INTERMINABLE PÍO GARCÍA- ESCUDERO Portavoz del Grupo Popular en el Senado osiblemente no exista un momento de mayor gloria que el de un presidente de Gobierno cuando es investido por primera vez. Por lo visto, ese instante debe de ser tan dulce que Zapatero ha decidido prolongarlo indefinidamente. Por eso su mandato parece transcurrir como una investidura interminable, un discurso infinito en el que se acumulan las palabras vacías, los clichés más apolillados del acervo socialista, los guiños sectarios a la parroquia y, por encima de todo, un denodado empeño por mantener satisfechas, a cualquier precio, las demandas de sus precarios puntales parlamentarios. Mientras tanto, cuando ya ha transcurrido un cuarto de la Legislatura, la gestión en positivo brilla por su ausencia. El Gobierno presenta un ba- P lance cuya iniciativa legislativa es, con diferencia, la menor de toda nuestra historia democrática. Tras un alud de errores iniciales y globos sonda disparatados, ahora los ministros permanecen agazapados. Es tiempo ganado para el señor Zapatero y su Gobierno. Tiempo perdido para el resto de los españoles. No es sólo que este Gobierno no afronte los problemas, sino que parece haberse especializado en crearlos donde no los hay. Como muestra, el debate sobre nuestro modelo de Estado. Bien por conveniencias de estrategia partidista, bien por las hipotecas políticas contraídas, Zapatero ha situado las reformas de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía en el eje de su agenda política. En ambos apartados, sin embargo, seguimos desconociendo el criterio del Gobierno: en el primero, le pasa la patata caliente al Consejo de Estado; en el segundo, a los parlamentos autonómicos; y, eso sí, en cualquier caso nos dice que las Cortes Generales deben quedar en un discreto segundo plano. Con todo este magma de inconcreción, Zapatero ha acentuado todavía más el habitual desconcierto socialista, y así en los titulares de la prensa se alternan los mensajes iluminados de Maragall y los seguidismos nacionalistas de López con las llamadas al orden de Chaves, Ibarra o González. El debate territorial se le ha ido a Zapatero completamente de las manos y está elevándose hasta cotas tan desquiciadas como la alcanzada por Rubio Llorente al desempolvar y aplicar a la realidad española la vieja doctrina, tan apreciada en la Alemania de los años treinta, que cimenta la expansión territorial en el principio de unidad lingüística. Zapatero chapotea entre arenas movedizas. A cambio de nada, Mariano Rajoy le ha ofrecido la cuerda para salir del pantano en el que él solo se ha metido, proponiéndole recuperar el entendimiento entre los dos grandes partidos políticos en asuntos de Estado, el mismo consenso que hizo posible los acuerdos que sustentaron todas las anteriores reformas estatutarias, la financiación autonómica o el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Sin embargo, como de costumbre, a Zapatero sólo parece preocuparle ganar tiempo y culpar al Partido Popular. Proponer representantes de segunda categoría, como ha hecho el Partido Socialista, es todo un ejercicio de cinismo y deslealtad. Cuando hay que hablar sobre la reforma de la Constitución o de los Estatutos, lo lógico es que las voces de los partidos tengan, como mínimo, el mismo nivel que las que ya forman parte de la comisión de seguimiento del pacto antiterrorista. Si alguien te ofrece su mano, no es de recibo darle sólo un dedo. Ya es hora de que Zapatero empiece a traducir en hechos su nebuloso talante. Hora de abandonar la soberbia intelectual que le lleva a creerse el guardián exclusivo de las esencias del consenso y del diálogo. Si quiere consenso debe ir a buscarlo sin medias verdades, no esperar que los demás se avengan a sus posturas, por otra parte ignotas. Si quiere dialogar, debe recordar que para ponerse de acuerdo no basta con hablar, también hay que escuchar. El señor Zapatero no puede seguir vagando más allá de los límites de la realidad todo lo que resta de Legislatura.