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ABC DOMINGO 13 3 2005 Los domingos 57 Monseñor Blázquez, tras su elección como presidente de la Conferencia serta actualmente en la de Granada) La que ya funciona como una unidad es la provincia eclesiástica de Santiago, que engloba a las cinco diócesis del territorio gallego, así como las de Mérida- Badajoz (Extremadura) y Toledo (Castilla- La Mancha) si bien en este caso persiste un conflicto por la franja de Guadalupe, en territorio extremeño pero perteneciente eclesiásticamente a Toledo. En cuanto a la Iglesia de Castilla y León, sus dos provincias eclesiásticas, Valladolid y Burgos, mantienen encuentros periódicos, a los que curiosamente no asisten los obispos de Bilbao y Vitoria (que canónicamente pertenecen a Burgos) En Aragón, se da la circunstancia de que la diócesis de Jaca pertenece a la provincia eclesiástica de Pamplona, algo que también sucede en Valencia (cuya provincia aglutina la Comunidad Valenciana y las islas Baleares) En todo caso, la escasez de vocaciones y la necesidad de crear estructuras macrodiocesanas insertas en la realidad social harán que la reestructuración de los territorios se convierta en objetivo primordial de los nuevos dirigentes de la Iglesia española, quienes habrán de conjugar las necesidades pastorales y geográficas con los seguros problemas políticos y económicos (acuerdos con las Autonomías y subvenciones varias) sin olvidar el grado de asociación de las nuevas entidades con la Conferencia Episcopal. Monseñor Osoro, uno de los apoyos de Rouco Varela en la Conferencia Un Ejecutivo con cuotas Tras las elecciones en la Conferencia Episcopal, la nueva cúpula de la Iglesia española ha resultado un fiel reflejo de la diversidad de iglesias locales- -y, por ende, de talantes- -existente en nuestro país. De este modo, el Comité Ejecutivo (máximo órgano decisorio entre Asambleas Plenarias) está compuesto por un obispo de las diócesis vascas (el nuevo presidente del Episcopado, Ricardo Blázquez) un catalán (Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Tarragona) un andaluz (el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo) el primado de España y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares (vicepresidente de la Conferencia) el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, y el cardenal de Madrid- -y gallego confeso- Antonio María Rouco Varela. En los próximos meses, Martínez Sistach habrá de liderar la erección canónica definitiva de la Región Eclesiástica Tarraconense, cuya creación supondrá un hecho histórico y abrirá la puerta a que otras realidades eclesiásticas sigan sus pasos. La que más cerca lo tiene es la andaluza, capitaneada por Carlos Amigo, también en el Ejecutivo. Si bien el nuevo presidente, Ricardo Blázquez (obispo de Bilbao) no afrontará la petición de la provincia eclesiástica vasco- navarra, sí podrá hacer valer su experiencia para entender la compleja realidad de la Iglesia del País Vasco, mientras que del vicepresidente Cañizares se espera ejerza de contrapeso ante posibles veleidades nacionalistas. Osoro es hombre de la absoluta confianza de Rouco, de quien nadie duda que, pese a haber sido derrotado (por un solo voto) ejercerá una suerte de tutela desde Madrid a los primeros meses de Blázquez. De todas formas, y dado que la decisión de los obispos españoles ha sorprendido hasta en Roma, es de esperar que tanto el presidente como el vicepresidente del Episcopado reciban instrucciones en la visita que este martes rinden a la Santa Sede, y en la que les acompañará el portavoz, Juan Antonio Martínez Camino. zada- Logroño (actualmente gobernadas por monseñor Sebastián) La sensibilidad del nuevo presidente del Episcopado hacia el problema vasco ha sido interpretada como una puerta abierta al futuro de la provincia eclesiástica vasca. Muy distinto es el caso de la Región Eclesiástica Tarraconense, cuyos estatutos ya han sido aprobados por la Conferencia Episcopal, encontrándose el proceso en Roma, a punto de otorgar su visto bueno. De hecho, el pasado mes de junio la Santa Sede dio un primer paso, al dividir la diócesis de Barcelona en tres Obispados, creando así una nueva provincia eclesiástica. Siguiendo el Código de Derecho Canónico- -canon 433- para que se erija una región eclesiástica- -figura inédita en España, pero muy común en Italia o Alemania- -se requiere que las diócesis sigan programas pastorales comunes y formen parte de al menos dos provincias eclesiásticas. En la práctica, esto ya es posible en Cataluña, y todo hace indicar que antes de fin de año la región eclesiástica catalana será una realidad eclesial de nuevo cuño. Monseñor Cañizares, en la procesión de Fátima, en Toledo, el pasado mes Tras los pasos de Cataluña La Iglesia andaluza también ha seguido los pasos de la catalana, y ya ha presentado los estatutos de su región eclesiástica (formada por las provincias de Sevilla y Granada) que actualmente están en estudio. En este caso, habría que discernir qué sucedería con las diócesis canarias (que forman parte de la provincia eclesiástica de Sevilla) y de Cartagena- Murcia (que está in- Monseñor Martínez Sistach (a la derecha) recibido por el Papa el pasado año