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ABC DOMINGO 13 3 2005 Sociedad LEGANÉS, EN LOS LÍMITES DE LA EUTANASIA COMUNICACIÓN 51 ABC ha consultado con diversos anestesistas ajenos al Hospital de Leganés las dosis de opiáceos y tranquilizantes administradas a 24 pacientes en su servicio de Urgencias. Sus opiniones coinciden: Son dosis excesivas, la sedación tiene que ser controlada y explicada a los familiares La FAPE rechaza el Estatuto del Periodista Profesional ideado por IU ABC MADRID. La Asamblea General de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) rechazó ayer el texto del proyecto de ley del Estatuto del Periodista Profesional que se tramita en el Congreso y se comprometió a elaborar antes del 4 de abril un texto definitivo con un proyecto alternativo, tal y como adelantó ABC el pasado jueves. Según explicó el presidente de la FAPE, Fernando González Urbaneja, la Asamblea acordó también abandonar el Foro de Organizaciones de Periodistas en tanto sustancia el proyecto de ley del Estatuto del Periodista Urbaneja explicó que, entre los puntos de la proposición de ley sobre el Estatuto del Periodista, presentada por IU y a los que se opone, figura la creación de un consejo de información con asignación presupuestaria y designación parlamentaria, ya que en una sociedad democrática los periodistas deben quedar fuera de la regulación política afirmó. El presidente de la FAPE mostró también su oposición a que dicho consejo tenga representación sindical o de los consumidores. El drama de la sedación G. ZANZA MADRID. El Hospital Severo Ochoa de Leganés es uno de los pocos centros sanitarios de la Comunidad de Madrid que atiende en sus servicios de Urgencias a pacientes oncológicos en fase terminal. Llegan allí suplicando, gritando acabar con el dolor reconocen médicos próximos a la labor diaria del hospital madrileño. En ese contexto han podido practicarse algunas de las actuaciones registradas en dicho servicio. Un documento, que se adjunta a la denuncia anónima remitida por la Comunidad de Madrid a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, da cuenta de la sedación que fue aplicada a 24 enfermos oncológicos. Anestesistas consultados por ABC, sin relación con el caso y el centro, analizaron ayer los datos de sedación aplicados, concluyendo que las dosis por lo general, son francamente excesivas pero sin poder contradecirlas, es decir, sin poder atestiguar que fueron incorrectas, debido a que desconocen el estado real y último de los pacientes. Por ello, pese a no disponer de datos de estos pacientes oncológicos, como peso, edad o situación clínica, a los anestesistas les llama la atención que se administre tal cantidad de opiáceos (morfina) y tranquilizantes (tranxilium y dormicum) en pocas horas. El procedimiento habitual es sedar al paciente para eliminar sus dolores e ir aumentando progresivamente las dosis, ya que el cuerpo tiende a habituarse pronto a los fármacos. Dosis poco habituales Los especialistas aseguran que son dosis muy fuertes que no debieran administrarse si no se conoce a fondo al enfermo, como ocurre con los que acuden a un hospital que no les corresponde. Por ejemplo, algunos pacientes re- No puede permitirse que esas actuaciones provoquen la muerte. Si ésta se produce, debe ser por la enfermedad cibieron 30 ó 50 miligramos de morfina, cuando con una o dos valdría repitiéndose las dosis e incluso aumentándolas progresivamente a lo largo de las horas. Para los anestesistas la meta del médico debe ser controlar y evitar el dolor, las agitaciones compulsivas... pero empleando una sedación racional que nunca provoque la muerte. Está prohibido sedar para facilitar la muerte advierten, ya que la sedación tiene que ser prudente, controlada y explicada a los familiares La frontera entre la sedación y la muerte es, en estos pacientes, sutil; No puede permitirse que la sedación provoque la muerte. Si ésta se produce debe ser por la enfermedad, no por la actuación médica Todo procedimiento de sedación en cuidados paliativos debe tener el visto bueno de la familia. La mayor parte de las veces es la propia familia la que pide que la agonía no cause dolor innecesario. Y dicen sí, pese a advertírseles de que la sedación puede tener como efecto secundario la muerte. Es un drama diario.