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ABC DOMINGO 13 3 2005 Madrid 41 El imponente esqueleto del Windsor se ha convertido en foco de atracción turística para miles de curiosos, que no pierden la ocasión de hacer fotografías y vídeos los políticos presentes, era que la estructura no aguantase y la torre se viniera abajo. La caída de los forjados y fachada de los pisos superiores avivaron ese temor. Pero el Windsor aguantó. ca. Varias líneas de Metro- -la 6, la 8 y la 10- -estaban cortadas, y permanecieron así algunos días. Tampoco funcionaba el túnel de la risa la conexión subterránea entre las estaciones de tren de Chamartín y Atocha. Cientos de miles de madrileños se vieron afectados por estos cortes y los de tráfico durante días. Aún hoy permanecen sin circulación algunas calles, y los trenes de la línea 6 no tienen parada en Nuevos Ministerios. Las empresas ubicadas en el edificio- -las principales, la auditora Deloitte y el bufete Garrigues- -presentaron denuncias penales por daños los días posteriores al incendio, y también lo hizo la familia Reyzabal, propietaria del inmueble. Todas ellas buscaron reubicar sus oficinas para que su actividad se viera perjudicada lo menos posible. Los comercios situados en el perímetro de seguridad en torno al Windsor permanecieron cerrados una semana, tras la cual pudieron abrir todos excepto los situados en un radio de 60 metros, que tuvieron que tomar medidas extraordinarias de seguridad. La reapertura de El Corte Inglés- -aún con 10.000 metros menos, la superficie afectada directamente por el fuego- -escenificó el intento de vuelta a la normalidad. La Comunidad de Madrid destinó un millón de euros para los comercios de Azca al borde de la ruina. por sus cuatro costados. Y mientras, se conocía de accesos al rascacielos en el sótano que eran sellados por la Policía casi diez días después del siniestro; se sabía de un butrón en una puerta que finalmente, tras el susto inicial, resultó haber sido abierto por los propios bomberos. Los parapsicólogos de media España insisten en que las figuras grabadas no son ectoplasmas. La Policía confirma que el vídeo no está manipulado: allí había alguien. Alguien que, al parecer, llevaba casco y equipo. El Ayuntamiento de Madrid declara con toda firmeza que sus bomberos no eran. Un perro entra, por orden del juez que lleva la investigación, pero no encuentra ningún indicio de que queden entre los restos productos aceleradores del fuego. Se mantiene la hipótesis del accidente, aunque la investigación no está, ni mucho menos, cerrada. Las consecuencias La mañana siguiente, domingo, Madrid amaneció con la vista puesta en la columna de humo que aún se elevaba por entre los restos del Windsor. Seguía el temor a que el edificio se derrumbara por el recalentamiento, un temor que fue decreciendo a medida que pasaban las horas. El tráfico y la actividad comercial y de oficinas se suspende en la zona, lo que afecta directamente a 10.000 trabajadores de Az- La investigación Consumidos, como el edificio, están muchos madrileños esperando saber qué ocurrió realmente en el Windsor. Las informaciones se han sucedido, superponiéndose unas a las otras, en una maraña de espectaculares recovecos y sorpresas continuas. Los primeros datos, de la noche de autos, apuntaban a la posibilidad de un cortocircuito en la planta 21 como origen del fuego. Los investigadores decían, un día después, que la torre llevaba ardiendo mucho tiempo cuando las llamas fueron detectadas. La propiedad, por su parte, aseguraba que las alarmas y sistemas de seguridad funcionaron a la perfección. Dos días después, se supo que los vigilantes habían intentado apagar el fuego por sus propios medios antes de llamar a los bomberos. La Policía recuperó los discos duros del control de seguridad en un intento por saber quién estuvo en el edificio durante ese día y quién permanecía allí cuando se produjo el fuego. Resultado: los soportes informáticos y los vídeos de seguridad pusieron en duda algunas declaraciones de los vigilantes y desvelaron que en el Windsor hubo, el día del incendio, hasta 15 personas trabajando. Quince personas y dos fantasmas: los que fueron grabados por un videoaficionado, de visita en Madrid, que una semana después de los hechos dio a conocer las imágenes que sembraron más dudas y desataron más especulaciones. Dos sombras que, linternas en mano, se paseaban por la planta 16 del edificio Windsor a las 3: 30 de la madrugada, dos horas y media después de que se hubiera desalojado al último bombero y cuando el inmueble ardía La fase de desescombro, que aún prosigue, dejará paso al complejo proceso de demolición del edificio Herramientas utilizadas Para las operaciones de corte y desbroce se utilizarán diferentes procedimientos de oxicorte, lanzas térmicas, agua a presión, Cizalla robotizada La demolición El Windsor se mantiene en pie pero es un peligro. El Ayuntamiento decide declararlo en ruina y ejecutar su demolición por acción sustitutoria. La demolición deberá hacerse pieza a pieza en un proceso lento- -casi un año- muy complicado técnicamente y que tendrá un coste de más de 17 millones. Para la operación se montan inicialmente dos grúas- -ahora son tres y se proyecta utilizar una cuarta- Tras un primer examen visual de los bomberos- -que entraron en el inmueble incendiado el día 16- se opta por desmontar el edificio desde el exterior por el evidente peligro de derrumbes. Las grúas están ahora en la fase de desescombro- -retirada de todo el material y amasijos de hierros acumulados en los extremos de la torre en posición muy inestable- Tras esto, se iniciará el proceso de seccionar en piezas la estructura e ir bajándola. Un proceso en que los operarios de la grúa se apoyarán en varios robots y en cámaras de TV. Presupuesto estimado: 17.500.000 euros Plazo previsto de ejecución: 10- 11 meses Discos de corte mordazas demoledoras, discos de corte y robots dirigidos desde control remoto con la posibilidad de utilización de distintos accesorios, cazos, pinzas abrazadoras, cizallas etc. Excavadora de 15 toneladas equipada con cizalla demoledora