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20 Nacional UN AÑO DEL VUELCO ELECTORAL EXTERIORES DOMINGO 13 3 2005 ABC Moncloa imprimió un giro radical a la política exterior desarrollada por Aznar Tras abrir la brecha en las relaciones con EE. UU. el Ejecutivo trabaja por la recomposición a Marruecos, impulsó una nueva relación de la UE con Cuba, fortaleció los contactos con Chávez y abrió la cooperación con Gibraltar LUIS AYLLÓN MADRID. Probablemente sea la política exterior el campo en el que se ha podido percibir un giro más radical de José Luis Rodríguez Zapatero. De hecho, su primera medida fue retirar las tropas españolas de Irak, rompiendo así los vínculos que su predecesor, José María Aznar, había forjado con la Administración estadounidense. Como era previsible, la decisión sentó muy mal a George Bush, ya molesto con Zapatero desde que éste, siendo líder de la oposición, permaneciera sentado al paso de la bandera de Estados Unidos en un acto oficial. El malestar del presidente norteamericano, que hab El Gobierno se acercó bía saludado muy brevemente a Zapatero durante la cumbre de la OTAN en Estambul a finales de junio, creció cuando meses después, en Túnez, de manera sorpresiva, el jefe del Ejecutivo hizo un llamamiento a los países con tropas en Irak para que imitaran a España. Y a cerrar el foso abierto entre los dos mandatarios no ayudaron precisamente el apoyo de Zapatero a John Kerry; los devaneos con Hugo Chávez, una de las actuales bestias negras de Bush; o la política de acercamiento a Fidel Castro. Las tensas relaciones con Bush podrían recomponerse próximamente Bruselas: ¡Hola! ¿Qué tal amigo? Al tiempo que se alejaba de Bush, Zapatero, proclamando la vuelta al corazón de Europa se echaba en manos de Jacques Chirac y Gerhard Schröder. Francia y Alemania acogieron con alborozo al nuevo socio que, de entrada, al abandonar la defensa del Tratado de Niza y situarse más cerca de las posiciones de París y Berlín, permitió la aprobación de la Constitución Europea, siendo España el primer país en celebrar el referéndum. Pero la prueba de fuego de esa amistad y sintonía con Chirac y Schröder está en puertas y se llama perspectivas financieras donde los intereses franco- alemanes y AP Nueva situación Sólo el triunfo electoral de Bush y su nueva actitud hacia Europa han propiciado la apertura de una nueva fase en la que parece posible el reencuentro. Moratinos y Bono viajarán pronto a Washington y en el horizonte se atisba una posible visita de Zapatero a la Casa Blanca para dejar atrás la imagen del último saludo de George Bush en La falta de experiencia política del jefe de la diplomacia española y algunas de sus declaraciones le han convertido, ministras aparte, en el miembro más desgastado y con peor imagen del Gabinete Moratinos: el chivo expiatorio del Gobierno L. A. MADRID. Llegó al Gobierno por una apuesta personal de Zapatero frente a los deseos de algunos sectores del PSOE de que su cartera fuera ocupada de nuevo por Javier Solana, y hoy, a tenor de los sondeos, es uno de los ministros más cuestionados. La visibilidad que lleva aparejado el cargo de ministro de Asuntos Exteriores y una cierta ingenuidad o inexperiencia política no han favorecido precisamente la imagen de Miguel Ángel Moratinos, sobre quien ha caído el sambenito de tener una enorme facilidad para meter la pata. Su experiencia diplomática, acumulada sobre todo en Oriente Próximo, le ha resultado útil en sus relaciones con colegas de otros países, pero le ha servido de poco para frenar las críticas, y sobre todo las descalificaciones, que parecen cebarse con él hasta convertirle en protagonista de los chistes que en su tiempo se aplicaran a un predecesor suyo en el Palacio de Santa Cruz, Fernando Morán. Hombre de carácter afable y que pone el corazón en lo que hace cuando está convencido de que es lo co- rrecto, se duele de que las críticas se viertan en el ámbito de lo personal más que en el de las actuaciones. Y si éstas no siempre han sido acertadas, también es verdad que muchas veces se le ha elegido como chivo expia- torio cuando han sido otros quienes han cometido los errores. Así ha sucedido, por ejemplo, en lo que se refiere a las relaciones con Estados Unidos, donde ha sido precisamente el titular de Exteriores quien ha mantenido un hilo de conexión con Washington, después de las desafortunadas declaraciones del propio Zapatero en Túnez o las de José Bono, asegurando que ahora España no se humilla ante los norteamericanos. En su haber hay que apuntar el mantenimiento de la presencia de España como actor que puede facilitar una resolución en el conflicto entre palestinos e israelíes. Y suya ha sido, por otro lado, la iniciativa de promover la suavización de las sanciones europeas a Cuba, una arriesgada opción que el régimen castrista le agradeció: Castro puso en libertad a varios de los 75 disidentes encarcelados, entre ellos Raúl Rivero, precisamente cuando Moratinos pasaba uno de sus peores momentos, tras lanzar desde la televisión una acusación al anterior Ejecutivo de haber dado instrucciones al embajador en Venezuela de apoyar el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. los españoles son contrapuestos. En el ámbito internacional, Zapatero, defensor del multilateralismo y del papel de la ONU, pone sus esperanzas en su propuesta de Alianza de Civilizaciones, que Kofi Annan ha hecho suya siete meses después de su lanzamiento. En los tradicionales asuntos de interés para la política exterior, el Gobierno se ha movido siempre en una dirección distinta a la que había tomado Aznar. Siguiendo la tradición de sus predecesores, el primer viaje al extranjero de Zapatero fue a Rabat. Mohamed VI se volcó con el nuevo presidente del Gobierno español y no pudo ocultar su satisfacción por no tener que vérselas ya con Aznar, con quien se había enfrentado primero retirando su embajador de Madrid y después con el episodio del asalto al islote de Perejil. Bajo la atenta mirada de Chirac y para satisfacción de Mohamed VI e irritación del Frente Polisario, Zapatero se desvinculó del Plan Baker para el Sahara Occidental, aunque después precisara que lo seguía apoyando, pero que necesita algunos ajustes. Las cosas no se han movido mucho desde entonces. Cuba y Gibraltar Más éxito tuvo el Gobierno con su iniciativa para cambiar el rumbo de las relaciones de la Unión Europea con Cuba, logrando suavizar las sanciones impuestas al régimen de Fidel Castro tras el encarcelamiento de 75 disidentes, con el fin de reanudar los contactos oficiales. Al tiempo, Zapatero ha establecido lazos con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a quien recibió en Madrid y a quien verá pronto de nuevo en Caracas, con el interés de que Venezuela adquiera buques petroleros, patrulleros de vigilancia y aviones de transporte, con lo que ello puede tener de alivio para la situación de los astilleros de Izar. En cuanto a Gibraltar, el Gobierno ha impulsado una política de cooperación entre el Campo de Gibraltar y la colonia británica, acordando con el Reino Unido un nuevo foro de diálogo al que los gibraltareños se sumaron con voz propia, en medio de las acusaciones del PP de hacer dejación de las reivindicaciones históricas de España.