Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 13 3 2005 Nacional UN AÑO DEL VUELCO ELECTORAL 19 CLAVES DE ONCE MESES DE GOBIERNO Investidura 15 de abril de 2004. Durante su investidura, Zapatero avanzó los ejes de su gobierno: lucha contra todo terrorismo, diálogo y talante reforma constitucional, regeneración de la vida política y ampliación de derechos civiles. Retirada de Irak 18 de abril. Zapatero ordena, en su primera decisión como jefe del Gobierno, la retirada de las tropas españolas de Irak. Esto le ha valido durante su primer año de mandato sufrir el desaire de Estados Unidos y del reelegido Bush. En manos de ERC e IU Octubre. Entre septiembre y octubre comenzó una dura negociación de los primeros Presupuestos Generales de Zapatero, que además tumbó el Senado. El presidente está en manos de ERC e IU para sacar sus leyes adelante. Cumbre autonómica 28 de octubre. Fue la fecha elegida por Zapatero para citar en el Senado a todos los presidentes autonómicos por primera vez. Ser sentaron las bases para discutir un nuevo sistema de financiación. Para el PP, todo fue una simple foto. Referéndum europeo 20 de febrero. Cita con las urnas para avalar la Constitución Europea, un empeño personal de Zapatero para que España fuese el primer país que sometiera el texto a una consulta. Apenas participó el 42 por ciento de la población. el Consejo de Estado advirtió al Gobierno de que debía consultar al Tribunal Constitucional si antes de convocar el referéndum debía modificarse la Constitución española para no chocar con la Carta europea. Cuestión de supremacía de normas. El Gobierno consiguió salvar el apuro rectificando sobre la marcha con una urgente consulta al TC, que en los prolegómenos de Nochebuena sosegó al Ejecutivo. No era necesario modificar la Constitución... ni cambiar los planes. El Ejecutivo de Zapatero es el de menor producción legislativa desde 1978 y el primero que se plantea reformas institucionales como principal proyecto conocido. El culto a la imagen es su fuerte; el hermanamiento con los nacionalistas siembra la inquietud hasta en su partido El cambio desnacionalizador ÁNGEL COLLADO Plan Ibarretxe y comisión fallida El creciente enconamiento de las relaciones entre PSOE y PP en torno a la cuestión territorial- -escenificado a lo largo de enero con serias discrepancias sobre cómo afrontar el desafío de Ibarretxe- Batasuna- -propició un nuevo intento de acercamiento. El 1 de febrero, el Congreso dijo no a Ibarretxe, pero unos días antes, el 14 de enero, Zapatero y Rajoy habían pactado constituir una comisión PSOE- PP para consensuar los trabajos de las reformas constitucional y estatutarias. Pero esa comisión, aparcada con motivo del referéndum europeo y a la espera de que se fueran apagando los destellos del plan Ibarretxe para dar pie a la convocatoria electoral vasca, ha quedado en agua de borrajas. La comisión parece haber muerto sin siquiera haber nacido. Y en ese trance estamos: con la consulta del Gobierno al Consejo de Estado ya formalizada, pero sin acuerdo PSOE- PP, y con un importante barullo en Cataluña gracias al caso tres por ciento más que una amenaza para la reforma del Estatuto. Zapatero abrió el debate, pero a un año vista hay considerables dudas sobre si finalmente será factible o no reformar la Constitución. MADRID. El vuelco electoral de los comicios del 14- M alumbró el Gobierno más peculiar de la democracia. A punto de cumplir un año en el poder el Ejecutivo de Zapatero es ya el de menor producción legislativa desde 1978. Es también el primer Gabinete que se propone reformar la Constitución- -su principal proyecto conocido- el único que ha elegido como socios a los partidos más extremos del arco parlamentario- -IU e independentistas catalanes de ERC- -y el protagonista de un giro en política exterior que le enfrenta a los Estados Unidos, algo inusitado en España desde los años cincuenta. En once meses, Zapatero ha puesto en cuestión o patas arriba algunas líneas fundamentales de la política española en los últimos años, tanto en tiempos de UCD, PSOE como del PP: La Constitución, en duda. Zapatero es el primer presidente del Gobierno que cuestiona el propio concepto de nación española. En el texto enviado al Consejo de Estado sostiene incluso que la Constitución es un punto de partida, que no de llegada. Y defiende el principio de que la Administración Central se supedite a los intereses y planes de las Autonomías, al menos de las gobernadas por socialistas y na- cionalistas amigos. Tiene encantados a los independentistas, preocupados a la mitad de los barones de su partido y al PP decidido a quedarse solo en defensa del actual modelo de Estado. Contra Estados Unidos. Retiradas las tropas de Irak como primera, urgente y principal decisión de su mandato, Zapatero se ha abrazado al europeísmo de Francia y Alemania, predica la alianza de civilizaciones con el Islam y el pacifismo como actitud general. Marruecos se ha convertido en el Gobierno más amigo. La presencia de Mohamed VI en los actos del 11- M y el hola amigo de Bush a Zapatero en Bruselas son el mejor retrato de la nueva política exterior española. Campeón de la imagen. De la dureza y la seriedad extrema de Aznar, Zapatero se propuso pasar a la doctrina del talante que tiene mucha mejor venta entre la opinión pública, al menos por ahora. El presidente del Gobierno siempre dice sí salvo al PP, y no se enfrenta abiertamente a nadie, ni siquiera a Ibarretxe o Batasuna. Queda al margen de cualquier choque. El conflicto de las lenguas en el Congreso es un ejemplo claro. Zapatero se compromete con Carod a acabar con el castellano como lengua de trabajo única en la Cámara Baja, pacta lo contrario con el PP vía Rubalcaba y el que recibe los golpes es Manuel Marín. Además, entre el talante personal, las licencias de TV privada por dar, el control de la pública y las afinidades antiguas con otros medios de comunicación tiene una posición mediática sin precedentes. La imagen está por encima de todo. Cultivo de las minorías. Zapatero es consciente de que sectores sociales minoritarios, pero emergentes, fueron fundamentales para su vuelco electoral del 14- M. Frente a la obsesión por el centrismo y las clases medias de todos los gobiernos anteriores, Zapatero cuida también a la extrema izquierda, colectivos homosexuales y grupos marginales de la más variada condición. El anticlericalismo parece que todavía tiene sus seguidores y llamar matrimonio a las uniones de homosexuales puede ser el colmo de la modernidad. Además, fomenta las religiones minoritarias. La contrapartida es es el choque con la Iglesia Católica. Zapatero dice haber ampliado su base social, falta por ver si el proceso de desnacionalización que ha emprendido, por debilidad parlamentaria o por falta de convicciones, le desgasta.