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18 Nacional UN AÑO DEL VUELCO ELECTORAL DOMINGO 13 3 2005 ABC Zapatero llega al primer aniversario de su victoria lastrado por la incertidumbre de su modelo de Estado No ha conseguido aún un mínimo acuerdo con el PP, imprescindible para reformar la Constitución b La vía catalana impulsada por el presidente del Gobierno como modelo para la primera reformas estatutaria, está en el aire por la crisis del tres por ciento MANUEL MARÍN MADRID. Ha transcurrido un año desde que el 14 de marzo de 2004 José Luis Rodríguez Zapatero viera cómo las urnas le impulsaban a la Moncloa tras el final de campaña electoral más convulso que se recuerda. Aquella noche, y bajo los efectos de una euforia contenida por el colapso emocional de un país que enterraba a 191 muertos, el que sería nuevo presidente del Gobierno prometió: El poder no me va a cambiar Un aforismo que, sensu contrario, no revelaba otro fin que el de cambiar la forma de ejercer el poder que había moldeado su antecesor en el cargo, José María Aznar. Rodríguez Zapatero no cambiaría- -lo que aún está por ver- pero la gestión del poder, sí. De hecho, no fue otro el eje de su discurso de investidura como presidente del Gobierno en el congreso de los Diputados cuando el 15 de abril, parapetado en un nuevo y ahora famoso talante se vio impelido a admitir como compañeros de singladura a ERC y a la coalición Izquierda Unida, entre otros. José Luis Rodríguez Zapatero la noche del 14- M celebra su inesperada victoria electoral Rajoy, se despachó con un entré preocupado y salgo más preocupado. El Gobierno no sabe lo que quiere hacer con España Y es que el Partido Popular resulta imprescindible para afrontar una reforma de la Constitución que Rodríguez Zapatero ha dejado en manos de un Consejo de Estado renovado en sus atribuciones para incluir cuatro aspectos: la no discriminación de la mujer en el orden de suceción en la Corona; la reforma del Senado; la inclusión de la denominación oficial de las Comunidades autónomas; y la referencia a la Constitución Europea en la Carta Magna. El polémico abanico estaba abierto y la incertidumbre que generaba tal proyecto en el primer partido de la oposición, en aumento. ber palmeros del cuadro flamenco que recogiesen las sobras de la mesa del rico, dijo Ibarra. Pero incansable, el tripartito catalán quiso probar suerte y apretó las tuercas del Gobierno durante la negociación de los Presupuestos. Propuso negociar un nuevo sistema de financiación autonómica en las cuentas del Estado y una reforma específica de la financiación de la Sanidad para su Comunidad. Ahí, Zapatero se plantó. ERNESTO AGUDO En defensa de la España plural Una de las señas de identidad del proyecto de Rodríguez Zapatero se encarnó desde el principio en una defensa abierta y sin matices de la España plural Jalonado por un ánimo de superación de la crispación autonómica provocada por la intransigencia del PP, el nuevo presidente del Gobierno juzgó necesario abrir un debate público para pacificar los ánimos. De un lado, abriendo la puerta a la reforma de los Estatutos de aquellas Comunidades autónomas que así lo desearan y siempre y cuando contaran con amplio consenso de otro, anunciando una reforma parcial, concreta y limitada de la Constitución. Y como fondo del escenario territorial, un plan Ibarretxe que consumía sin mayores dificultades las fases de su provocación camino del Congreso, y las exigencias del tripartito catalán, con la hipoteca del imprescindible apoyo de ERC al Gobierno para que sus leyes puedan ver la luz. unirlos por primera vez en el Senado, aunque fuera a regañadientes, como ocurrió con el PP y con el propio lendakari, Juan José Ibarretxe. Zapatero sacó como conclusión el encauzamiento de una iniciativa común para revisar la financiación autonómica y sanitaria en los meses siguientes, pero el PP denunció que todo se redujo a una foto sin mayor calado. Nace la comunidad nacional Para entonces, Maragall había puesto ya en circulación su pretensión de que la Constitución, además de las nacionalidades y regiones que ahora acoge, incluya en su reforma el término comunidad nacional para definir a Cataluña. El líder del socialismo vasco, Patxi López, se sumó raudo. ¿Es necesario para ello modificar el artículo 2 de la Constitución? Hay versiones para todos los gustos, pero lo cierto es que el PSOE se ha comprometido a no hacerlo y el PP se opone en redondo. Y eso que Rodríguez Zapatero, en su primera sesión de control en la Cámara Alta, en diciembre del año pasado, sostuvo que el término nación es discutible para asombro e irritación de los populares: Queremos saber qué quieren hacer con España Estén tranquilos vino a replicar Zapatero. Conferencia de Presidentes y foto El lugar idóneo para debatirlo era la primera Conferencia de presidentes autonómicos, que Zapatero rentabilizó a finales de octubre como un logro: re- La presión catalana y los palmeros Los perfiles de lo poco que se conocía en otoño sobre el diseño del Estatuto de autonomía catalán, la joya de Pasqual Maragall, empezaron por descuadrar algunas cuentas en el seno del propio PSOE. En pleno debate, el presidente de la Junta extremeña, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, se erigió en portavoz de la línea ortodoxa de su partido con unas declaraciones que levantaron ampollas y en las que dejaba entrever que Andalucía y otras Comunidades socialistas no debían fiarse de la vía catalana Ya el debate no era de semántica, sino de financiación, de solidaridad territorial y de desmesura nacionalista. De dinero, en una palabra. No debía ha- Entré en Moncloa preocupado y salgo más preocupado. Zapatero no sabe qué quiere hacer con España dijo Rajoy en septiembre PSOE y PP no han sabido- -o no han querido- -dar forma a la comisión conjunta ideada en enero para pactar las reformas constitucionales Reforma constitucional de 4 puntos Así las cosas, Zapatero dedicó buena parte del mes de julio a recibir en la Moncloa a los presidentes autonómicos para explicarles las bondades de su proyecto y mostrarles su mano tendida. En septiembre, hizo lo propio con los líderes de los partidos con representación parlamentaria. Fue entonces cuando el presidente del PP, Mariano ¿Reformar la Constitución por Europa? Pero otra luz de alerta para los planes del Gobierno se había encendido unos días después de que el 30 de octubre se firmara en Roma el Tratado de la Constitución Europea. En un duro informe,