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ABC DOMINGO 13 3 2005 Opinión 5 CARTA DEL DIRECTOR LA TRAGEDIA FUE EL 11 IGNACIO CAMACHO nes de repulsa se palpaba de manera evidente una sensación casi táctil de rabia y de miedo. Por más que la dirección del PSOE trate de justificar su inesperada victoria con unas fantasmales encuestas que jamás han sido publicadas, y que supuestamente apuntaban a que el vuelco se había producido ya el miércoles 10 de marzo en el seno de una campaña electoral claramente decreciente para el PP y rampante para Zapatero, lo cierto es que todos los trackings que yo conozco manifestaban que el día 11 Mariano Rajoy mantenía una cierta ventaja sobre su oponente. Los errores políticos de Aznar en los dos últimos años y su propia retirada habían mermado los apoyos que le llevaron a la mayoría absoluta, pero no parecían suficientes para provocar la derrota de su sucesor designado. Y la guerra de Irak había disminuido considerablemente su importancia en la opinión pública como factor decisivo. Fue la matanza de los trenes lo que la trajo de golpe al primer plano de la conciencia nacional. Desde el momento en que apareció la famosa furgoneta con la grabación de versículos coránicos, la suerte del PP estaba echada. La torpeza en sostener la tesis de ETA y la negativa de Aznar a convocar el pacto antiterrorista y cogestionar con la oposición las horas amargas del post- atentado pudieron aumentar la crispada reacción de muchos ciudadanos, pero el PP había perdido las elecciones a las seis de la tarde del día 11, cuando Acebes anunció- ¿hace esto un hombre que quiere engañar a la gente? -el hallazgo del vehículo de los islamistas de Lavapiés. El cartero que traía la factura de la foto de las Azores había pasado de largo ante la puerta de Aznar en las municipales y autonómicas de junio de 2003, pero dio la vuelta para presentarse bajo la humareda de las bombas de marzo de 2004. Cada uno puede juzgarlo como quiera, y es difícil que un país sea autocrítico consigo mismo, pero no fue el nuestro un comportamiento edificante. Menos que ninguno el de ciertos políticos que antepusieron la inminencia de las urnas a la magnitud de la barbarie. Pero tampoco el de los IGNACIO GIL ciudadanos. Los españoles nunca vamos a reconocer que Andén de la estación Madrid- Atocha el pasado 11- M aquel día votamos bajo un clima de miedo que nubló nuesConvendría, sin embargo, que al cabo de un año de aquella tra razón, pero eso fue exactamente lo que hicimos. Es bastante crisis nacional reflexionáramos como ciudadanos sobre improbable que en Estados Unidos o Gran Bretaña, por citar los nuestro comportamiento colectivo. El shock sufrido a causa dos países que más se implicaron en la invasión de Irak- -una de la matanza derribó las defensas cívicas de la sociedad esinvasión de la que, por cierto, España estuvo por completo aupañola y la llevó a un comportamiento insólito en las naciosente- un atentado de esta clase no hubiese proporcionado a nes occidentales. Por decirlo con palabras del escritor Antosus respectivos Gobiernos una inmediata y abrumadora mayonio Muñoz Molina (cuya insobornable independencia moral ría de respaldo. le deja a salvo de cualquier etiqueta interesada) los españoEmpero las cosas fueron como fueron, y en democracia no hay les le echaron la culpa al Gobierno en vez de a los terroristas. otra regla que la del cómputo de los votos. Por eso es menester Así de claro. enterrar de una vez el malestar heredado de aquella quiebra ciOtra cosa es que el Gobierno manejara la crisis con el tacvil, y afrontar el futuro con la normalidad que le estamos neganto debido. Soy de los que piensan que no hubo en el gabinete do a un presente viciado por la herida. Lo negativo del Gobierno de Aznar intención alguna de mentir a la ciudadanía, pero el de Rodríguez Zapatero no es que provenga de unas elecciones empeño en mantener la autoría de ETA más allá de las flaganadas bajo la convulsión del 11- M, sino que su revisionismo grantes evidencias que iban tomando cuerpo contribuyó a sectario y su falta de proyecto de nación están comprometiendo que muchos ciudadanos sintiesen que se les estaba tratando seriamente los logros políticos de los últimos veinticinco años. de engañar. La torticera maniobra urdida con enorme rapiNo digo los de los ocho de Aznar, sino los de toda la democracia. dez por algunos elementos del Partido Socialista y sus aliaImpugnar el triunfo socialista, como ha tratado de hacer una dos políticos y mediáticos, más la inesperada aparición del parte de la dirección del PP a lo largo del último año- -no precisa swarming o agitación electrónica como arma estratégica mente la más próxima a Rajoy- -conduce sólo a una melancolía de urgencia- -el célebre pásalo que convocó por telefonía estéril. Primero, porque sitúa el debate en un punto, el del 11- M y móvil las algaradas- acabó dando cuerpo a un vuelco elecsus secuelas, en el que la opinión pública sigue siendo mayoritatoral que se incubó de manera visible en las horas densas y riamente contraria a sus tesis. Segundo, porque una nación nuneléctricas del día 13, cuando en las gigantescas manifestacioca se rectifica tan pronto a sí misma. Y tercero, y sobre todo, porque tiende a enfatizar la tragedia política de la pérdida del poder, en vez de la tragedia humana de la pérdida de vidas que El 11- M nos abrió una crisis moral, supuso la masacre. política y social, pero sus Y eso es lo que jamás podemos olvidar. Que la catástrofe fue el 11 y no el 14. Que el atentado nos abrió una crisis moral, política consecuencias sólo son irreparables y social, pero que sus consecuencias sólo son irreparables para quienes sufrieron en sus carnes el horror del ataque. Todo lo para quienes sufrieron en sus demás es reversible, incluidos, por supuesto, el resultado de unas elecciones y el advenimiento de un Gobierno revanchista y carnes el horror del ataque. Todo lo sectario que durará lo que la mayoría de los españoles quieran. demás es reversible, incluido el Lo único que no tiene remedio es la ausencia de las víctimas que esta semana hemos conmemorado con un dolor que debería serresultado de las elecciones virnos de lección para el futuro. S Gesto de deshielo con mensaje Bush parece dispuesto a cubrir la plaza de embajador de EE. UU. en España. Para ello ha pensado en Eduardo Aguirre, cuyo origen hispano y dominio del español han sido destacados por el partido en el Gobierno. Quizás no sea casual, sin embargo, que el elegido para escenificar el principio del deshielo de las relaciones Madrid- Washington sea un exilado de la Cuba castrista, a la que el Zapatero ha tendido la mano. OBRE el 11- M y sus circunstancias resulta legítimo y hasta conveniente dudar todavía de no pocos aspectos y sospechar que casi nada de lo que creemos saber puede acabar siendo como parece, pero hay tres aspectos que no admiten a estas alturas discusión razonable. A saber: uno, que el atentado fue planeado y cometido para alterar el curso de las elecciones del 14 de marzo; dos, que el Gobierno Aznar gestionó de forma calamitosa la información en las horas críticas que siguieron a la masacre; y tres, que como consecuencia de ambos factores el PSOE ganó los comicios en virtud (o por culpa) de la sacudida emocional que provocó la matanza y la manipulación intencionada del sentimiento popular. Para que se cierre de una vez la herida abierta en la conciencia nacional desde aquel día trágico es necesario asumir que la amargura y la zozobra provocadas por el ataque terrorista lograron en gran medida, y desgraciadamente, sus objetivos, pero que ello no empaña en absoluto el resultado de las elecciones por la sencilla razón de que, endemocracia, el pueblo vota lo que le da la gana y no tiene que dar explicaciones. Sal y vinagre Sin citar, pero con un remite explícito que apunte quizás a su predecesor, el presidente del Gobierno hizo ayer un balance del año del 11- M y recomendó a su partido que olvide a quienes echaron la sal de la infamia sobre la herida abierta y a quienes confundieron entereza con debilidad Lo más probable es que ese olvido signifique exactamente lo contrario: su referencia en tan señalada fecha es bastante indiciaria de que no piensa olvidar. Y de la sal, al vinagre, pues también denunció una utilización partidaria del terrorismo para descabalgar a Peces- Barba de su Alto Comisionado. Es de esperar que no se refiriera a las víctimas que le han pedido su destitución. Porque eso, además de sal, echaría vinagre sobre las heridas. Urgencia en Urgencias Urge que las autoridades políticas y judiciales de Madrid agilicen las diligencias abiertas tras la denuncia de posibles casos de eutanasia en el servicio de Urgencias de un hospital de Leganés. La Consejería de Salud de Madrid, que dirige Manuel Lamela, ha apartado al coordinador de este servicio y puesto a trabajar a los inspectores. La gravedad del asunto y su impacto social requieren la misma dosis de celeridad que de rigor. director abc. es