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68 SÁBADO 12 3 2005 ABC Toros CÉSAR RINCÓN PÍO Y LA MINISTRA SORDA ZABALA DE LA SERNA Matador de toros Todas las tardes salgo con la intención de pegar un repaso a los demás No conforme con ser el torero más laureado en América, ha aterrizado en España proclamándose triunfador en Castellón y quiere seguir la misma senda en la Feria de Fallas, que comienza hoy TEXTO: ROSARIO PÉREZ FOTO: EFE l enterarse la ministra Espinosa de que se había desvelado la noticia en la CEOE de que su homólogo francés recibió al sector taurino, ¡y ella no! se apresuró a hablar en Londres: Hay talante y voluntad Pero sus emisarios van con el discurso hecho, y los cinco puntos, altamente razonables, que proponen los empresarios para evitar el colapso de la temporada por la lengua azul les rebotan en unos tímpanos endurecidos, como los de su jefa, por ignorancia en la materia. Ellos oyen pero no escuchan. O sea que el portavoz popular Pío García- Escudero tendrá que alzar la voz en el Senado cuando interpele la próxima semana a la titular de Agricultura, que anda un poquito sorderas con un problema que se arrastra por su despacho desde el mes de octubre. A Fuente Ymbro inaugura mañana una nueva era en Las Ventas ABC MADRID. La Monumental de Las Ventas levanta mañana el telón con una novillada de Fuente Ymbro, en la que actuarán tres de los toreros más destacados de la pasada temporada: Ismael López, triunfador de Algemesí; Juan Ávila, vencedor del Certamen de Novilleros en Madrid, y Alejandro Morilla, ganador del Zapato de Oro de Arnedo. Será el primer cartel de la nueva era en Las Ventas, con el que José Antonio Martínez Uranga se estrena como empresario de Madrid. La presencia de la ganadería de Fuente Ymbro ha suscitado gran interés entre la afición, después de un año de ausencia y con el recuerdo de aquella vibrante novillada de San Isidro 2003. En declaraciones a la página web de la empresa Taurovent, Ricardo Gallardo ha asegurado que la responsabilidad es grande: Estoy nervioso porque abrimos temporada con una novillada muy fuerte y con tres chavales que se tienen que poner delante y resolver la papeleta ante un público serio y exigente. Una novillada de la que todo el mundo estará muy pendiente, muy chivata para lo bueno y para lo malo El propietario de la divisa gaditana ha depositado especial confianza en el número 40, hermano del quinto toro de la corrida de Jandilla del otro día en Castellón, y el número 12, hijo de Bienvenido -Tras una temporada apoteósica en América, ha arrancado en España a ritmo triunfal: primer paseíllo en Castellón, puerta grande y vencedor de La Magdalena. -Hacía casi diez años que no iba a Castellón y no ha podido salir mejor. La verdad es que venía con la moral alta de América, donde he hecho la temporada más importante de mi trayectoria, incluso más que la del 91. En Colombia he sido el triunfador de todas las ferias, y eso no es fácil. -El siguiente compromiso fuerte es en Valencia, donde el pasado año se alzó triunfador en San Jaime. ¿Cómo lo afronta? -Responsabilizado e ilusionado. Ojalá continúe con este buen ritmo. -Los profesionales resaltan ante todo su maestría. ¿Qué se requiere para ser maestro en el toreo? -Llega a través de los años, de la madurez, de tanto torear, de hacer las cosas con calma. Antes tenía prisa y hoy disfruto de cada muletazo; cada uno de ellos tiene su razón de ser. -El más veterano del escalafón está pegando un repaso a los más jóvenes. -Es verdad que soy el más veterano, pero hay muchachos que se encuentran en la senda y uno no se puede descuidar. Hay que estar despierto porque, como yo no me quiero dejar pegar el repaso, todas las tardes tengo que salir con la intención de pegarles el repaso a ellos. -Dicen que en el toreo no basta con la edad. Hay que estar borracho de juventud y da la sensación de que usted se siente más joven que muchos de los veinteañeros... -Todavía tengo mucho que aprender. Esto es lo bonito de esta carrera: uno no termina nunca de aprender, incluso de los más jóvenes. -Sus allegados aseguran que se prepara con la ilusión de los inicios. -Me cuido mucho, no hay momentos para la distracción. Esta profesión es muy celosa y uno tiene que estar todo el tiempo metido en lo mismo. Le he escuchado decir a don Pablo Lozano que hay que pensar veinticinco horas al día en el toro. Y me ha dado muy buen resultado. ¿No llega a quemar un poco? -A mí no, pero seguramente sí a las personas que están a mi alrededor. Esta profesión son cinco minutos. Aunque llevo muchos años de entrega, parece que fue ayer cuando empecé. -Después de la hepatitis C que ha tenido que lidiar, muchos se preguntarán por qué sigue jugándose la vida. -Fundamentalmente es por vivir. Escuché una vez al maestro José Mari Manzanares asegurar que, de cierta Esta profesión es muy celosa. Hay que pensar veinticinco horas al día en el toro Uno se juega la vida y, aunque no se perciba, siente miedo. La procesión va por dentro forma, el toreo recuperaba al hombre, y esa frase me caló hondo. -Lo suyo es pasión y no necesidad. -A Dios gracias, no hay necesidad. Es pura pasión y amor al toreo. -Pero la lana también tendrá su importancia... -Hombre, a nadie le amarga un dulce. Uno en la vida tiene que tener grandes ambiciones: ambición por mejorar, al triunfo y al dinero. Porque la platica viene muy bien. Yo con la plata he podido ayudar a mi familia, y eso es digno de agradecer a mi profesión. -Usted no olvida sus raíces. -Por supuesto, eso es fundamental. -En Colombia es el ídolo de jóvenes que sueñan con ser el nuevo César. -Es un país muy pobre. Todavía existe aquel muchacho que, al igual que yo, quiere salir de la nada. Es un revulsivo para esos niños ver que hay alguna forma de salir adelante. -Vino de la nada, ¿ya tiene todo? -Pues sí, ahora siento que tengo todo. Y lo más hermoso que Dios me ha dado son los amigos. -Entonces, ¿qué le queda por demostrar? -No es que tenga que demostrar nada, sencillamente, quiero torear. -Torear debe de ser un veneno. -Ya lo creo que lo es: un veneno, sobre todo vestido de torero. En el campo es rico torear, pero hace falta ese morbo de responsabilidad que sólo se adquiere cuando uno sale a la plaza. -Con usted se cumple ese axioma de que se torea como se es. Sus amigos le definen como un hombre sencillo y sus faenas tienen el denominador común de la naturalidad. -Uno torea como es. La sencillez y la naturalidad se llevan dentro. Y no deben forzarse, sino que afloran. Al toro hay que intentarlo conducir naturalmente, según lo que te vaya expresando. Y cuando se consigue meter en la muleta es precioso. Ojalá de aquí para adelante tenga el mismo son. Lo que más deseo, y toco madera, es no tener un percance, que ha sido un handicap importante en mi carrera. Espero que los toros me respeten. ¿Ése es su mayor miedo? -Sí, porque, aunque no se perciba, uno se juega la vida y desea que no le pase nada. -Con lo de verdad que se pone delante de los toros, no se le atisba ni una pizca de temor. -La procesión va por dentro.