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ABC SÁBADO 12 3 2005 Nacional UN AÑO DESPUÉS DEL 11- M LOS ESCENARIOS DE LA TRAGEDIA 23 Los vecinos pusieron velas en el mismo muro en el que el 11- M abrieron un boquete para ir en auxilio de los viajeros JAIME GARCÍA Desde las 7 de la mañana, vecinos, víctimas y sus familiares depositaron ramos de flores y velas en el lugar del estallido de las bombas que reventaron el convoy procedente de Alcalá de Henares, como tributo a las 59 personas que allí fueron asesinadas Los trenes rinden homenaje con sus sirenas a los muertos de la calle Téllez TEXTO: SERGIO J. VALERA FOTO: JAIME GARCÍA segundo cumpleaños... Nosotros hoy cumplimos un año explica el segundo. ¿Que como se supera? Pues poco a poco, un día tras otro. Esto no es cosa de un día de homenaje... Es casi la una y la mañana sigue en Atocha. Retransmitida en directo, a ritmo de entrevista. Con el recuerdo de la tragedia flotando, igual que los últimos 365 días. Deprisa, sin venirse abajo, que hay que coger el tren. MADRID. A las 7 y 41 minutos de la mañana del primer 11 de marzo después de la matanza, el tañer de las campanas anunciaba los cinco minutos de un silencio que se guardó de forma sepulcral en la calle de Téllez, desde donde se adivina la imponente cúpula de la Estación de Atocha, situada a apenas quinientos metros de distancia. Desde las 7 de la mañana, numerosos vecinos, víctimas y familiares de éstas depositaban visiblemente emocionados ramos de flores y velas en el muro que separa las vías del tren de los bloques de casas. Aquel muro en el que los vecinos lograron hacer un boquete y sacar del infierno a través de ese agujero a varios heridos. Un muro que se ha convertido definitivamente en el muro del respeto y de la solidaridad. Una vecina del número 30 de la calle de Téllez que no perdió ningún familiar- pero siento mías a todas las personas que iban en ese tren -asegura, justo después de dejar un ramo de flores, que no ha podido cruzar esa carretera hacia el muro hasta hace pocos días. Estar ahí me ha supuesto un gran esfuerzo y una superación. Sé que algunos de los vecinos no han bajado porque no pueden soportarlo. Para los que pisamos los cristales, hierros y más cosas entonces es muy díficil atreverse Muchos de estos vecinos del número 30, es decir, a la altura donde reventaron los cuatro convoyes, se asomaban respetuosos a las ventanas en su particular homenaje a los 59 asesinados allí en la mañana del 11- M. Durante los cinco minutos el silencio era sólo interrumpido por el habitual trasiego de los trenes que entraban y salían de la estación de Atocha. Al paso por el muro, los conductores saludaban y hacían sonar la sirena de la locomotora en señal de duelo, mientras muchos de los pasajeros agachaban la cabeza rindiendo homenaje. El dolor enterrado En el acto estuvieron presentes, entre otros responsables políticos, Ana Botella, concejal de Empleo y Servicios al Ciudadano, y la ministra de Sanidad, Elena Salgado, quien prefirió mantenerse apartada, ya que, según manifestó, se encontraba allí sólo como vecina. Una de las concejalas que acudió en representación del PSOE, Isabel Vilallonga, hablaba de estar viviendo una sensación contradictoria y agridulce. Por una parte, se te saltan las lágrimas cuando recuerdas José Luis, oficial de bomberos: A pesar de la rabia contenida, indudablemente hay que seguir adelante Asistir al acto ha sido una superación. Hasta hace pocos días no podía cruzar la calle asegura una vecina aquello, éste es un dolor que tienes enterrado que sale espontáneamente; por otra, sientes que la vida sigue y que hemos sido capaces de superarlo Además, la portavoz de Hacienda del grupo socialista entiende que es primordial mantener en la memoria a los afectados. No morirán nunca, si nosotros no les olvidamos A diferencia del gran número de miembros de Cuerpos de Seguridad que demostraron su heroicidad el día de los atentados, en el homenaje esta vez sólo había una ambulancia del Samur- Protección Civil, una patrulla de la Policía Municipal y cinco miembros del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid. Para José Luis, oficial de bomberos que participó en las labores de emergencia de esta zona, aquella mañana fue dramática; no obstante, hoy lo que existe es la normalidad. A pesar de la rabia contenida, que siempre estará ahí, indudablemente lo que hay que hacer es seguir adelante Esa sensación de normalidad fue invadiendo la calle de Téllez y sus alrededores conforme avanzaba la mañana. Incluso, se podía apreciar cómo el polideportivo Daoiz y Velarde- -aquel día improvisado hospital donde se atendió en condiciones extremas a muchos heridos en la matanza- -funcionaba a su ritmo habitual. En el muro ya no aparecen pintadas, se aprecia pulcritud como muestra de respeto, y carteles que acompañan a las renovadas velas y flores. Una de estas misivas reza: Quienes defendemos la paz y la libertad os mantenemos en nuestra memoria