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20 Nacional UN AÑO DESPUÉS DEL 11- M LA EVOCACIÓN DEL ALCALDE SÁBADO 12 3 2005 ABC Alberto Ruiz- Gallardón, fue testigo de excepción de la tragedia de los trenes de la muerte Un año después, rememora para ABC lo que entonces vio, pensó y sintió Una bomba, dos, tres... no sabía cuándo iba a acabar aquello, dónde estaba el límite POR SARA MEDIALDEA FOTOGRAFÍA: IGNACIO GIL MADRID. Me costó mucho recuperar el sueño. Mucho, mucho Alberto Ruiz- Gallardón, alcalde de Madrid el 11- M, intenta escudarse tras la formalidad institucional pero le vence el recuerdo de aquel día. Aquél en que las horas fueron a una velocidad increíble, rapidísima, pero ahora, un año después, se han convertido en las más lentas de toda mi vida, donde más cuesta saltar de un minuto a otro Los doce meses transcurridos no han conseguido amortiguar las sensaciones, desbocadas en el primer ani- versario de la tragedia de los trenes de la muerte El sentimiento que impera- -evoca Ruiz- Gallardón- -es contradictorio. Todo lo que sea traer a la presencia el dolor y el terror de aquel día hiere y duele. Pero también da oportunidad de ver la reacción que hemos tenido a lo largo de este año: la ciudad fue capaz no sólo de responder en el primer momento, sino de sobreponerse. Madrid no se ha vuelto más intolerante, más intransigente, no se ha encerrado en sí misma, ni ha habido brotes de racismo o xenofobia. Aquello que pretendía el atentado, romper el modelo de convivencia, fracasó Al alcalde le avisó su concejal de Seguridad, Pedro Calvo, de una explosión en Atocha. A partir de ahí, hubo una sucesión de bombas que crearon la sensación de que la ciudad había sido atacada: un ataque pensado, coordinado y brutal Junto con el estupor por lo que pasaba, había algo aún peor, una cierta sensación de impotencia: después de la primera bomba, la segunda; después la tercera... no sabíamos cuándo iba a acabar, dónde estaba el límite. Yo pensé que quien ha podido poner una, dos, tres, y cuatro, puede haber puesto cinco, seis, siete, ocho... No había reivindicación ni avisos previos; el temor fundamental durante aquella mañana fue que hubiera nuevos ataques en lugares distintos Para evitarlo, se pusieron todas la medidas preventivas, se cortaron todos los sistemas donde pensamos que pudiera ocurrir algo similar, y tuvieron que pasar muchas horas para que empezáramos a pensar que se había agotado. Ahora sabemos, por la investigación judicial, que la intención era atacar más, en días sucesivos, en ese mismo escenario de Madrid LOS ESCENARIOS No había ninguna forma de encontrar un punto de esperanza. Y lo peor era no saber cuál iba a ser el siguiente, si iba a haber otro después LA NOCHE En ese inmenso tanatorio que fue Ifema, lo más espantoso era ver las caras de desesperación, de angustia de las familias... ver entre ellas caras conocidas: a mi propio conductor LA ABNEGACIÓN Era brutal cuando se tenía que abandonar a una persona, porque se les había muerto allí, para en ese mismo instante empezar a atender a otro herido LA CIUDAD Quedó conmocionada: le costaba no sólo reír y disfrutar; le costaba respirar. Hoy es una ciudad herida, pero no mártir Ver morir a tanta gente El recuerdo de la llegada a Atocha deja al alcalde mudo durante unos segundos. Desgraciadamente, en mis años al frente de la Comunidad de Madrid he tenido que asistir a muchos escenarios donde se habían producido atentados terroristas de ETA. He visto a mucha gente muerta; lo que no había visto nunca es morir a tanta gente. Ésa es la impresión más fuerte. Cuando llegué a Atocha, el Samur estaba haciendo lo imposible atendiendo a todos, no daban abasto, era tal el número de personas que se iban muriendo, que todo el esfuerzo que realizaban no conseguía romper la cadencia. Y era brutal ver cuando se tenía que abandonar a una persona, porque se les había muerto allí, para en ese mismo instante empezar a atender a otro herido El dolor era tan palpable antes como sigue siendo ahora; por eso el alcalde entiende perfectamente a los familiares de las víctimas cuando dicen que no quieren volver a ponerlo sobre la mesa, ni ver imágenes que les traigan a la memoria aquel momento Así, cree que el de ayer en Atocha es el mejor homenaje que pudo hacerse: el de la normalidad. Hay que vivir la vida que los terroristas no les dejaron vivir a los asesinados Aquel jueves soleado de hace un año, Alberto Ruiz- Gallardón recorrió todos los escenarios de la tragedia, y en todos vio lo mismo: El horror era igual, no había ninguna forma de encontrar un punto de esperanza, y lo peor era no saber, cuando estabas en uno, cuál iba a ser el siguiente, si iba a haber otro después De manera especial, se le grabó el inmenso tanatorio de Ifema. Las familias esperando arriba a El rostro de Ruiz Gallardón reflejaba ayer en Atocha los momentos que que les dieran la favivió hace un año en el mismo escenario tal noticia: que la persona desaparecida había sido