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ABC VIERNES 11 3 2005 Espectáculos 67 American Splendor Blade: Trinity Cosas que hacer en Cleveland (cuando no eres nadie) ANTONIO WEINRICHTER Vetustas gafas de sol en la noche JOSÉ MANUEL CUÉLLAR El secreto de esta deliciosa película, uno de los éxitos del cine independiente americano de hace un par de años, es haber encontrado la forma narrativa adecuada a su peculiar sujeto: Harvey Pekar, un ciudadano de Cleveland que arrastra una oscura vida de funcionario y un desaliño existencial que le impide encontrar pareja, encuentra una salida creativa a su frustración cuando se le ocurre escribir su autobiografía en forma de guiones de cómic que ilustra un viejo amigo suyo, que no es otro que el famoso dibujante de comix (con x Robert Crumb. Así, la película alterna imágenes del Pekar actual, que asiste a la escenificación de su vida en viñetas animadas por el cine; del Pekar de ficción, milagrosamente encarnado por ese monstruo que es Paul Giamatti; alguna imagen de archivo del joven Pekar; y recursos tomados del cómic, al fin y al cabo el formato elegido por Pekar para contar su vida. Todo ello se combina o coexiste sin solución de continuidad en un relato que sin ser deconstructivo es admirablemente autorreflexivo y, al mismo tiempo, nos mete de lleno en la vida de este antihéroe tan diferente de los supermanes de tebeo habituales. Pekar, en efecto, llegó a ser famoso pero nunca dejó de tener los pies en el barro: Wesley Snipes Paul Giamatti y Hope Davis Directores: Shari Springer Berman y Robert Pulcini Intérpretes: Paul Giamatti, Hope Davis, James Urbaniak, Judah Friedlander Nacionalidad: EE. UU. 2003 Duración: 101 minutos Calificación: echó por la borda sus quince minutos de gloria en un popular show televisivo y siguió siendo funcionario y desaliñado hasta su jubilación. También tuvo la suerte de encontrar una mujer que supo ver a través de la capa de mugre que le recubría (Hope Davis hace una creación inefable de Joyce, su pa- reja) y hasta una hija que los adoptó como padres. Pekar es un personaje terminal digno de una película de Todd Solondz pero sin su misantropía: es él quien cuenta su historia y (muy) en el fondo se quiere a sí mismo lo bastante para encontrar, si no el esplendor americano de los triunfadores (el título es, ya lo habrán notado, irónico) sí una suerte de reconciliación con la vida. Eso le hace, dicho sea sin ninguna ironía, más heroico que ningún personaje de cómic. Y la película es la mejor adaptación de un cómic desde Ghost World Director: David S. Goyer Intérpretes: Wesley Snipes, Dominic Purcell, Jessica Biel Nacionalidad: EE. UU. 2004 Duración: 113 minutos Calificación: Hay imbéciles que se empeñan en patinar cuesta arriba sobre el hielo frase de Blade en la primera entrega. Segundo capítulo: Toma chico le envía Kristofferson las gafas y el que puede ver la luz del sol las coge al aire sin mirar. Por supuesto, jolgorio multitudinario en las butacas. Tercera entrega: Todo comenzó y acabó en Blade ¿Y qué haces con un tipo así? Un individuo al que no se le rompen las gafas de sol (ni se le caen) por muchas palizas que le den, que se muestra avinagrado y malhumorado cual Figo en su mejor noche, un macarrón tremendo sacado del cómic cuyas películas son el mejor anuncio de gafas de sol. En realidad, es un personaje entrañable, medio cómico, medio dramático y con virtudes innegables. Sin duda, la saga de Blade, aún carente de la menor calidad, rejuveneció en su momento las películas de vampiros: en la primera fue original; en la segunda tenía un malo estupendo, con tintes shakesperianos y todo; y en la tercera... en la tercera envejeció. Sí, sin duda, esta Blade: Trinity es la más floja de todas. Empezando por un guión deficiente, pasando por una acción trepidante pero reiterativa y acabando por un malo flojito. Al lado del híbrido anterior, este Drácula al que se ha recurrido para ser el bad boy de turno, deja que desear. Un malo pringaíllo, con muchas escamas pero con escaso fondo tenebroso. Mientras Blade va a lo suyo, es decir machacar vampiros y cascos de moteros, lo mejor de la película es sin duda Jessica Biel, una belleza angelical que empuja fuerte con su cara de niña mitad europea mitad asiática (demoledora mezcla) y una mirada de dureza demoniaca. De Blade nos gustaría decir lo mismo, pero el anuncio de Ray Ban nos impide cualquier observación al respecto... Alfie De catre a catre y tiro porque me toca FEDERICO MARÍN Si leen otras críticas, con toda probabilidad les hablarán maravillas de la versión protagonizada por Michael Caine hace casi cuarenta años. No hará falta que medie la mala fe o una memoria aún peor; basta con aferrarse a la nostalgia traicionera. Lo cierto es que Jude Law compone un Alfie casi idéntico al original, aunque las décadas lo han reblandecido, lo han vuelto menos canalla, como si el clima de Manhattan hubiera despejado las brumas de la amoralidad londinense. Michael Caine, que reinventó con su papel el calificativo de cínico, era capaz de comportamientos mucho más sórdidos. Su personaje era despreciable, no se conformaba con recortar sobre la capital británica la silueta de un irresponsable con encanto. Ese arrojo transgresor fue su mayor aportación, no el hecho de que hablara a la cámara o engatusara a cuanta mujer se ponía a tiro. Pero de ahí a que Lewis Gilbert dirigiera una obra maestra, como sin duda algunos les harán creer, media un abismo. Este Alfie de nuevo cuño, hay que reconocerlo, es mucho más guapo. Es su principal y casi única ventaja. Algunos lo calificarán incluso de metro- Jude Law Dirección: Charles Shyer Intérpretes: Jude Law, Marisa Tomei, Susan Sarandon, Sienna Miller Nacionalidad: Reino Unido, 2004 Duración: 106 minutos Calificación: sexual, porque es difícil resistirse a emplear epítetos de moda, aunque sea mal. En general, no le cuesta repetir los pasos de su antecesor, salvo cuando tiene que mancharse las manos. Su recién adquirido pudor tiene dos causas. En primer lugar, las mujeres (y las actrices) han evolucionado y ya no soportarían al modelo anterior. Sólo Shelley Winters resiste la comparación con Susan Sarandon, ambas estupendas, mientras que Marisa Tomei, Nia Long e incluso Jane Krakowski y Sienna Miller actualizan unas pautas de comportamiento superadas. En segundo lugar, Alfie Law teme el rechazo del público, algo de lo que Alfie Caine no se preocupó jamás. Coinciden, sin embargo, en su falta de escrúpulos para conquistar a cualquier chica, incluso a las feas, dicho sea de la forma más llana posible, lo que en el caso de Jude Law resulta menos creíble. En fin, entre la cobardía del nuevo personaje y el exceso de moralina que se le ha acumulado en la cintura se puede coincidir con el tópico en que este remake es tan innecesario como la mayoría.