Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 11 3 2005 Espectáculos 63 VIERNES DE ESTRENO Fernando Tejero asume su primer papel protagonista en El penalti más largo del mundo de Roberto Santiago. El actor cordobés, popular por su papel de portero en la serie de televisión Aquí no hay quien viva hace también de portero... pero de fútbol Fernando Tejero cambia de portería TEXTO: JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. La popularidad del actor Fernando Tejero (Premio Goya como mejor actor revelación por Días de fútbol está subiendo como la espuma. Conocido fundamentalmente por su papel en la serie televisiva Aquí no hay quien viva está ahora en el punto de mira de los productores de cine. Con un físico difícil de catalogar, lo que le beneficia a la hora de las comparaciones, parece ser que, según el director David Serrano, el actor está en la línea de los grandes actores cómicos españoles de todos los tiempos. Sus dotes para el género pueden llegar a ser en un futuro de la categoría de los Ozores Menkes y Albacete, Pablo Berger, Álex de la Iglesia o Fernando León de Aranoa opinan igual. Tejero protagoniza la película El penalti más largo del mundo dirigida por Roberto Santiago, que llega hoy a las pantallas. Y por segunda vez, Tejero forma parte de una película en la que el fútbol es su eje conductor. El actor cordobés siente que el cine español no tenga los mismos seguidores que el fútbol. El caso es que yo no era un seguidor acérrimo de este deporte, pero después de Días de fútbol y de El penalti más largo del mundo no he tenido más remedio que ponerme al día para entrar en el juego La historia transcurre en el barrio madrileño de Carabanchel, y en ella intervienen también María Botto, Marta Larralde, Carlos Kaniowsky y Javier Gutiérrez, entre otros actores. Una comedia con dos historias de amor y deporte en la línea de otros títulos de nuestra filmografía que se fijaron en el deporte rey Once pares de botas Matías, juez de línea o El portero son tres miradas diferentes del cine español sobre esta relación. Fernando Tejero, en un fotograma de la película de Roberto Santiago El penalti más largo del mundo Por la mínima JAVIER CORTIJO La base es el trabajo Pese a esa popularidad de la que hablábamos, Fernando Tejero es de esas personas conscientes de que no hay que dejar pasar las oportunidades, porque no sabes si va a ser tu futuro. Por eso tengo claro que la base es el trabajo. Soy un luchador y nadie me ha regalado nada. En estos momentos no sabría discernir si tengo fama o popularidad. Pretendo que estos temas no me afecten. Son efímeros y lo que deseo es luchar para conseguir una estabilidad dentro de mi profesión El penalti más largo del mundo se basa en un relato del autor argentino Osvaldo Soriano, que hace una reflexión acerca del éxito fácil, de la hipocresía y el fracaso. Tejero apunta que la cinta no se parece a Días de fútbol El primer guión era algo dramático. Al final se llevó a la comedia y de Buenos Aires a Carabanchel, un barrio en el que él ha vivido y al que debía este homenaje A falta de que Mahoma (que no Mahou) venga y arregle la cuota de pantalla, el cine español sigue peregrinando a la montaña. O a la mina de la comedia costumbrista- balompédica, filoncete semiprecioso al que aún le quedan algunos dividendos que arañar. La pizarra es sencilla: colocar en un futbolín a una serie de pavones de barrio con las botas más tiznadas que un gitanillo rumano y dejar que se muevan y pataleen según su mundología particular. Con suerte, algún gol- canica se colará. Así ha obrado el semidebutante Roberto Santiago (seamos benévolos y consideremos Hombres felices un estreno en falso) que, teórico seguidor de la escuela anglo- merengue, confía su estrategia en el patadón al área chica y que el delantero- palomero se lance a la carrera en pos de la red. Lástima que el presupuesto no dé para fichar a Ronaldo (cuando era Director: Roberto Santiago Intérpretes: Fernando Tejero, María Botto, Marta Larralde, Javier Gutiérrez Nacionalidad: España, 2005 Duración: 101 minutos Calificación: figurín y no figurón) sino a un Fernando Tejero que, aunque buen actor y mejor persona, y pese a sus estiradas a lo Paco Buyo, todavía le faltan callos en los guantes para definir y ser jugador- franquicia de una señora película. Así, el mister Santiago comete un habitual fallo técnico: descuidar las bandas, en este caso las intrahistorias de los pringadillos habitantes de esa masa social de extrarradio que gravita alrededor del Estrella Polar C. D. Y eso que intenta cubrir todas las posiciones, desde el trasunto inmigrante con el novio de la muy entregada María Botto, al desempleo picares- co (en esto sí que es pura escuela británica) o las crónicas desde el andamio radiadas por un líbero Javier Gutiérrez que se ha mudado del barrio de Salamanca en Borjamari y Pocholo al arroyo sin traumas aparentes. Por tanto, el 4- 4- 2 se concentra en la pachanguita sentimental de Fernando y Cecilia (Marta Larralde sigue progresando muy adecuadamente) sabrosa cual ragú de calamares pero con el mismo componente nutricional que el plato del día de un chino de barrio (no un asiático, que son lo mismo pero con metacrilato en vez de guirnaldas draconianas) Pero para pasar sin complicaciones ni catenaccios el carrusel ocioso dominical, funciona, porque, ya se sabe, no hay enemigo pequeño, los partidos duran noventa minutos, somos once contra once y con la afición, a muerte. El cine- fútbol (no confundir con cine- fórum) es así.