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62 Cultura VIERNES 11 3 2005 ABC Savater rinde un homenaje a la novela de aventuras con El gran laberinto El filósofo y escritor aborda temas como la explotación, el totalitarismo o la violencia de género S. GAVIÑA MADRID. Un campo de fútbol, ocupado por espectadores que asisten al partido del siglo y que no quieren abandonarlo, es el punto de partida del último Fernando Savater, en una imagen de archivo JAIME GARCÍA libro de Fernando Savater, El gran laberinto (Ariel) una novela de aventuras con la que el filósofo y escritor ha querido rendir un homenaje a los relatos que me han hecho disfrutar toda la vida También se sintió aterrado al abordar este libro destinado a un público juvenil- Vargas Llosa me dijo este tipo de literatura era la más difícil y a todos aquéllos que como él, siguen disfrutando de lecturas inventadas por Stevenson, Salgari o Asimov. Ayer durante la presentación del libro, Savater recordó que la idea se la dio su mujer al mostrarle la similitud que existía entre los juegos de rol y los relatos iniciáticos, donde los personajes para alcanzar un objetivo deben ir encontrando por el camino otros personajes e instrumentos. Eso es la descripción de la educación y de un relato iniciático matiza el escritor. En El gran laberinto son los hijos de aquellos que permanecen en el campo de fútbol- una forma de protesta por lo presente que está este deporte en nuestras vidas -los que deben encontrar ocho letras que les permitan liberarlos. En el camino literario de este relato, Savater va abordando temas de actualidad como la explotación, el totalitarismo o la violencia de género, en una trama en la que conviven personajes reales, como Patocka, con otros fícticios, como don Quijote, Simbad, Leonardo o Sherlock Holmes, que se van encontrando con los protagonistas a lo largo de los ocho viajes que éstos realizarán a ciudades como Venecia, Praga o París. Coraje, generosidad y prudencia Por su parte, Félix de Azúa, que actuó de maestro de ceremonias en la presentación, también dedicó una mención especial al carácter simbólico del estadio de fútbol, una metáfora de la pereza mental. De la incapacidad de la gente- -políticos, corruptos... -para actuar libremente como si fuéramos responsables de algo El aspecto pedagógico de este relato queda patente a lo largo de sus más de 300 paginas. Siempre me he sentido educador y entiendo la mentalidad del aprendiz- -apunta Savater- Me gusta transmitir cosas como la reflexión o el gusto por la literatura En El gran laberinto el autor también vierte cuáles son los principios sobre los que, en su opinión, descansa la ética: el coraje de vivir, la generosidad para convivir y la prudencia para sobrevivir Con numerosos ensayos en su haber, el filósofo y escritor confesó que no le resultó difícil rehuir la tendencia a la pedantería a la hora de escribir esta novela destinada a un público juvenil. En El gran laberinto hay pensamiento pero convertido en narración y ficción, expuesto a modo de parábola afirmó.