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ABC VIERNES 11 3 2005 Internacional 35 La olla a presión, la nueva arma de Castro para volver a controlar la economía Ofensiva del régimen cubano para acabar con errores y desviaciones AP LA HABANA. Las ollas a presión se han convertido en las armas de la batalla más reciente de Fidel Castro para recuperar el control sobre la economía del país, al tiempo que hace felices a las amas de casa cubanas. Formulado durante un discurso de cinco horas y media insólitamente optimista, transmitido la noche del martes por la televisión estatal, el anuncio de Castro de que se distribuirían cada mes 100.000 ollas a presión recalcó la continuada marcha de la isla hacia un mayor centralismo político y económico. La distribución de las ollas acaba con la cocina rústica dijo Castro a la dirección de la Federación de Mujeres Cubanas, al anunciar el reemplazo de las ollas de fabricación doméstica distribuida por artesanos privados. Las ollas industriales utilizan la mitad de energía agregó en el acto celebrado con motivo del Día Internacional de la Mujer. Hay que instruir a la población acerca de forma en que debe usarse una olla a presión para ahorrar y ayudar a la economía del país dijo Fidel Castro antes de explicar que lo mejor para los fríjoles es ponerlos la noche anterior en remojo para reducir el tiempo de cocción. De tener éxito, el programa distribuirá millones de ollas a presión y con ello eliminará la industria privada- -popular y en muchos casos legal- -que usa moldes para construir ollas a presión de aluminio. Pero las ollas a presión importadas se venden por unos 25 dólares- -más de lo que el cubano promedio gana en un mes- -mientras que las de fabricación doméstica cuestan alrededor de 5,50 dólares. A precios subvencionados, las ollas distribuidas por el Gobierno se venderán a aproximadamente el mismo precio de las fabricadas por los artesanos privados, y podrán pagarse a plazo. desviaciones y confusiones del pasado más reciente, señaló Castro. Anunció asimismo que el estado también distribuirá ollas de arroz de fabricación china y quizá también pequeñas estufas eléctricas. El líder cubano defendió la centralización de las decisiones económicas adoptadas en los últimos meses por su Gobierno y señaló que esas medidas permitieron eliminar la intermediación financiera y ahorrar unos 200 ó 300 millones de dólares por año Estamos alcanzando la invulnerabilidad económica concluyó Castro, que consideró que ello se debe a la política de la revolución y a dos pilares que nos apoyan: China y Venezuela Castro, al hacer su anuncio el martes EFE Venezuela y China El Gobierno comenzó el año pasado a reducir el ya limitado número de personas a las que se permite trabajar por su cuenta. En su intervención no faltaron críticas a los cuentapropistas (trabajadores por cuenta propia) y las paladares (comedores privados) Esas reformas fueron consideradas males temporales, aunque necesarios. Cuba se vio obligada a permitir algunos negocios privados a mediados de la década pasada, como resultado de la crisis económica que siguió a la desaparición de la ayuda y el comercio soviéticos. Tras una recuperación paulatina, recientes descubrimientos de yacimientos petroleros y alianzas económicas con Venezuela y China, Castro cree claramente que la isla dispone de la fuerza suficiente para regresar a la economía más centralizada del pasado. La distribución de las ollas es sólo parte de una ofensiva contra los errores,