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32 Internacional VIERNES 11 3 2005 ABC Al menos 47 muertos en un atentado suicida durante un funeral chií en Mosul Maasum anuncia la convocatoria oficial del Parlamento electo el 16 de marzo b Chiítas y kurdos alcanzaron ayer un acuerdo prelimiar para formar el Ejecutivo. Jaafari será primer ministro y Jajal Talabani, jefe de la UPK, presidente honorífico AFP BAGDAD. Al menos 47 personas murieron y 81 fueron heridas ayer en un atentado suicida anti- chií en la ciudad suní de Mosul, al norte de Irak, mientras chiíes y kurdos alcanzaron un acuerdo preliminar para formar el Ejecutivo. La violencia causó además la muerte de otros 11 iraquíes, entre ellos el jefe de una comisaría de Policía cercana a la Zona Verde, el recinto altamente vigilado del centro de Bagdad que alberga las instituciones provisionales y la embajada de Estados Unidos. El atentado anti- chií fue cometido durante el funeral de Sayed Hicham Sayed Mahmud al Araji, jefe de la corriente de Moqtada Sadr en Mosul, fallecido de muerte natural. Un kamikaze entró caminando en una sala cercana a la mezquita chií donde tenía lugar el sepelio. Cuando estábamos dentro de la mezquita, vimos una bola de fuego y escuchamos una enorme explosión. Después, sangre y trozos de carne quedaron extendidos por todo el lugar dijo Tahir Abdala Sultan, testigo del sangriento atentado. Tropas estadounidenses acordonaron la zona. un barrio pobre y con gran densidad de población. Los civiles ayudaron con sus vehículos privados en el traslado de las víctimas a los hospitales. Este ha sido el primer atentado de envergadura contra la comunidad chií en Mosul, vértice septentrional del triángulo suní corazón de la insurgencia en Irak. Condenamos firmemente este atentado y llamamos a los habitantes a la templanza y la paciencia frente a estos actos destinados a provocar una sedición entre los musulmanes declaró el jeque Hicham al- Badrani. En el plano político, Fuad Maasum, de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) y presidente del Parlamento saliente, anunció ayer que se alcanzó un primer acuerdo con la Alianza Unificada Iraquí (AUI, chiíta y mayoritaria) sobre cierto número de importantes temas Aseguró que se había ha- Una vieja furgoneta sirvió de improvisado transporte de cadáveres blado, entre otras cosas, del problema de Kirkuk, una ciudad multiétnica al norte de Bagdad que los kurdos reivindican como parte de su región autónoma. Alí subrayó que se logró un consenso sobre el hecho de que Jaafari sea pri- AP mer ministro y el dirigente kurdo Jalal Talabani, jefe de la UPK, presidente, un puesto en principio honorífico. Maasum anunció la convocatoria oficial del Parlamento electo el 16 de marzo. Molestan a todo el mundo. Los libaneses quieren que se vayan. Israel insiste en que no pueden volver. Y Occidente sugiere que su exilio eterno podría ser el precio de la paz SAIDA (EL LÍBANO) Hay una, al menos una, cuestión en la que están de acuerdo todas las facciones libanesas: en la urgencia de que el medio millón de refugiados palestinos que viven en su país se marchen lo antes posible. No quieren darles derechos civiles, ni facilidades de vida, ni puestos de trabajo, para que no se acomoden y terminen instalándose en este frágil país. Y así resulta que medio millón de palestinos desarraigados subsisten en precarios campos de refugiados, y en el olvido total del resto del mundo. Vivo, porque todavía no me he muerto, pero no porque tenga ningún otro motivo nos cuenta Abu Alid, uno de tantos refugiados que no tiene otra cosa que hacer a lo largo del día que ver pasar las horas muertas, amarrado a su fusil. Palestinos en el Líbano, olvidados y traicionados TEXTO Y FOTO: ALBERTO SOTILLO ENVIADO ESPECIAL Sólo una vía de comunicación Hasan Ismail, de 39 años, nació en este campo. No ha visto otro lugar del mundo. Tiene a un hermano y otros parientes en Nazaret, pero sólo los ha visto una sola vez en su vida, cuando en el año 2000 le permitieron mantener una breve reunión con su familia en la frontera con Israel. Como todos los demás refugiados palestinos, sólo tiene el teléfono como medio de comunicación con sus parientes en los territorios palestinos. Sólo pueden aspirar a encontrar un empleo eventual en los trabajos más duros del país. Nada de un contrato fijo, ni de un empleo cualificado o un puesto de trabajo público. Ni siquiera podemos trabajar de taxistas... ni de barrenderos interviene un amigo de Abu Alid. Los libaneses quieren que se vayan, porque su presencia les causa pavor en un país de menos de cinco millones de personas, dividido en comunidades religiosas sin apenas contacto entre sí, con el recuerdo todavía vivo de una guerra civil en la que el factor palestino fue uno de los desencadenantes. Y naturalmente, no hay ni un solo refugiado que no sueñe con volver a Palestina convertida en una mítica tierra sagrada que muchos de ellos ni siquiera han conocido. Todos dicen que ese sueño es el que les ayuda a vivir, que se irían a ciegas, pero felices, aunque no tuvieran ni casa ni trabajo. Pero, muy a menudo, cuando se habla del proceso de paz, se da casi por entendido que los refugiados palestinos nunca volverán a su tierra. Así lo dan ya por sentado las autoridades israelíes, que creen que su regreso les provocaría un inasumible problema demográfico. Y así muy a menudo lo insinúan representantes occidentales, que dan a entender que se trataría de parte del precio que habría que pagar por la paz Y así siguen esperando más de cincuenta años. Anne Yibril, responsable del campo para asuntos de la mujer, nos hace un elocuente resumen de su situación: Nuestra historia se va olvidando poco a poco, y lo único que pedimos es vivir como seres humanos. Es una historia absurda. ¿Quieren que nos vayamos? Que nos abran la frontera, y nos iríamos ahora mismo. Pero, entre tanto, mientras siguen pasando los años, creo que debemos aspirar a vivir como personas, con derechos civiles, con dignidad y con respeto a nuestros derechos humanos Disciplina y organización Ya el mero hecho de acceder al campo es casi tan difícil como cruzar algunas de las más inaccesibles fronteras. Luego, una vez dentro, sorprende hasta cierto punto la disciplina relativa que impera en el campo. Comparado con algunos poblados de Gaza, casi parece Suiza. Aunque aquí sólo haya una acumulación de cobertizos, casuchas y semichabolas. El problema es ese sentimiento de provisionalidad en el que viven desde hace más de medio siglo. No tienen nada más que hacer que sentarse a la puerta del cobertizo y esperar... mientras el resto del mundo sopesa que tal vez ellos sean el precio a pagar por la paz.