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16 Nacional UN AÑO DESPUÉS DEL 11- M LA CAPITAL RECUERDA LA TRAGEDIA VIERNES 11 3 2005 ABC Cinco madrileños narran su experiencia personal en las horas posteriores a los atentados. A pesar del tiempo transcurrido todavía sienten miedo, y desaprueban el papel de la comisión de investigación parlamentaria Madrid, in memoriam TEXTO: AIMAN ZOUBIR FOTOS: IGNACIO GIL Y DANIEL G. LÓPEZ MADRID. En sus mentes, las imágenes de la fatídica mañana del 11 de marzo de 2004 siguen estando igual de presentes que hace un año. Los ciudadanos de Madrid que vivieron y sufrieron el peor atentado terrorista jamás ocurrido en suelo europeo atisban con cierto recelo el futuro; no logran despojarse del miedo que les asalta cada vez que recuerdan los rostros y los cuerpos ensangrentados de las víctimas, y temen la posibilidad de que vuelva a suceder algo parecido. Sus testimonios dan fe de un cúmulo de sensaciones encontradas que, con motivo del primer aniversario del sangriento atentado, han vuelto a aflorar. La rabia contenida, el dolor profundo, el estupor colosal, el miedo permanente, la indignación y las preguntas difíciles de contestar planean sobre sus reflexiones. Diego Ortiz Ríos Empresario Preguntas sin respuesta ¿De qué ha servido tanto dolor? ¿por qué ha muerto tanta gente? se pregunta el sosegado Manuel, un taxista madrileño a quien las imágenes de las explosiones sorprendieron cuando tomaba su primer café en el barrio madrileño de Villaverde. Elena, la socióloga menuda e incisiva, prefirió construir sus propias conclusiones y tratar de omitir lo que estaba sucediendo. Fue una estrategia que elegí para autoprotegerme de futuras secuelas dice con aire afligido. A Francis, el profesor de secundaria, le tocó dar una de las clases más complicadas de su carrera. La ardua tarea consistía en explicar a sus jóvenes alumnos la palabra terrorismo y sus sinsentidos en una mañana en la que también tenía que preguntar por compañeros suyos que suelen coger el tren para ir a sus respectivos trabajos. Manuel, un vigilante jurado de Móstoles, se olvidó por un día de que estaba de baja, cogió su muleta y se acercó al escenario de la matanza para echar una mano. Su acto solidario se vio truncado por la magnitud del drama y, al final, tuvo que desistir. Sus valoraciones de la respuesta de los partidos políticos difieren, pero casi todos los testimonios coinciden en desaprobar la infructuosa labor de la comisión de investigación parlamentaria y en la necesidad urgente de esclarecer lo ocurrido para honrar la memoria de las víctimas. La manipulación informativa es otra laguna que todos han señalado con el dedo acusador. Diego, un joven empresario, cree que en un país donde la prensa está tan politizada era normal que primaran los intereses partidistas. Historias, todas ellas, de hombres y mujeres a quienes la barbarie terrorista ha convertido en actores del mayor drama de nuestro tiempo. Pensé en los islamistas Cuando encendí la radio ya eran las doce del mediodía. Los primeros datos me parecieron sorprendentes y, por los métodos utilizados en la matanza, me costaba creer que fuera obra de los terroristas de ETA. Pensé que podían ser los islamistas, porque ya habían lanzado varias amenazas contra nuestro país. En lo que concierne a la comisión de investigación, creo que, salvo el Partido Popular, que quiere mezclar las cosas, todas las demás formaciones políticas han intentado averiguar la verdad. Sobre la manipulación informativa, creo que en España, tradicionalmente, los medios de comunicación se han caracterizado por su politización, y por eso ha habido manipulación por parte de la mayoría. Los que dijeron desde el principio que fueron los islamistas son los que acertaron Elena Peñafiel Socióloga No quería hacerme a la idea, para autoprotegerme de lo ocurrido Al salir de la estación de Atocha vi unas escenas muy raras. Paré a una chica y me dijo que era un atentado y que había visto un muerto. Llamé a mis padres para tranquilizarles y entré en la academia de inglés donde me dirigía esa mañana. Una de las compañeras nos relató que había escuchado todas las explosiones y que era imposible que hubiera sólo un muerto. No quería hacerme a la idea, probablemente fuera una estrategia para autoprotegerme de lo ocurrido. Todo era muy confuso y cuando entré en las oficinas del Ministerio de Agricultura, donde trabajo, sentí una sensación terrible al ver las mesas vacías. Cada vez que subo por las escaleras del metro me asaltan los recuerdos del 11- M, y por eso creo que es importante que dejen de emitir todas las imágenes de ese día Francis Sánchez Salas Profesor de enseñanza secundaria Todavía siento miedo La noticia me pilló en la ducha. A medida que pasaban los minutos se confirmaba lo peor. Lo primero que hice fue llamar por teléfono para preguntar por un compañero que trabaja en Coslada y que suele coger esa línea del cercanías. Me dijeron que había llegado en perfecto estado, pero también me comunicaron que el hijo de la conserje de su colegio había fallecido en uno de los trenes. En clase abrí un debate con mis alumnos sobre ETA, sobre el terrorismo y su sinsentido. Mis alumnos estaban dolidos y expectantes. La semana pasada, cuando se anunció la asistencia de Mohamed VI a las celebraciones del primer aniversario de los atentados, me sorprendió constatar que mis alumnos interpretasen la visita del rey marroquí como un gesto de expurgación, casi todos creían que Marruecos había ideado los atentados. Hoy todavía siento miedo, sobre todo cuando entro en el metro