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14 Nacional UN AÑO DESPUÉS DEL 11- M LAS VÍCTIMAS INMIGRANTES VIERNES 11 3 2005 ABC Farid no se muerde la lengua al hablar de los asesinos de su hermano SAN BERNARDO Tres de los fallecidos en los atentados tenían nacionalidad marroquí. Sus familiares luchan no sólo por superar la tragedia, sino por sobrevivir en España al estigma de sus orígenes Los otros marroquíes del 11 de marzo LUIS DE VEGA, CORRESPONSAL TÁNGER (MARRUECOS) Jamila Ben Salah vuelve con frecuencia desde Madrid a Tánger, su ciudad. Aquí, el domingo 14 de marzo de 2004, enterró a su única hija, Sanae, de doce años. El cadáver fue velado por las mujeres durante media hora escasa en el domicilio familiar. A continuación, los hombres trasladaron el féretro a la mezquita y, tras la oración, procedieron a dar sepultura a la pequeña. Durante sus estancias en Marruecos la madre suele acudir al cementerio, que se asoma al mar del estrecho de Gibraltar, y se dirige a la niña. No pensaba traerte así de España. Quería hacerte una mujercita y ahora estás ahí bajo tierra... Jamila parece haber perdido el pulso de su existencia. No he vuelto a trabajar. Sigo en tratamiento médico comenta con la voz medio apagada desde su casa en Madrid. Separada del padre de Sanae, se volvió a casar hace tres años con un marroquí que se trasladó a España gracias a la reagrupación familiar. Abdul saca adelante a la familia gracias a contratos temporales. Ahora está en los servicios de limpieza de Carrefour. El matrimonio descarta volver a su país. Quiero normalizar mi vida en España explica ella. Pero hace repaso a los últimos meses y no puede reprimir un lamento. Este año los marroquíes lo hemos pasado muy mal en Madrid Jamila se refiere a lo difícil que se ha convertido convivir con una etiqueta. Según iban avanzando las investigaciones y engordaba la lista de compatriotas implicados en los hechos, el día a día se hacía más cuesta arriba. Piensan que todos somos iguales Y se hace la pregunta tantas veces repetida desde aquella noche del 12 de marzo en que le confirmaron la desgarradora noticia. ¿Por qué le han hecho esto a mi hija? Todos sabemos cómo es la vida. El rico es rico y el pobre es pobre. La solución no es coger una mochila cargada de bombas En Tánger hay otras madres y padres en el ojo del huracán. Son los parientes de los detenidos por su posible relación con los atentados. Gente que no tiene nada que ver señala Jamila. En el barrio tangerino de Alcántara, Mohamed Zougam, padre de Jamal Zougam, sigue trabajando como encargado del mantenimiento de una mezquita. No puedo hablar. El caid- -máxima autoridad del barrio- -ha de autorizármelo. Traiga un permiso de la policía y hablaré dice casi sin inmutarse mientras barre la calle antes de la oración de la tarde. Su hijo era propietario del locutorio de Lavapiés de donde salieron los móviles para preparar las bombas. Un familiar de Sanae muestra una foto de la niña de 12 años quí y... se acordaban del locutorio de Jamal Zougam. Entonces les decía que pondría una tienda. Y me espetaban a la cara: es que eres marroquí explica por teléfono a este corresponsal. Farid vive con su mujer y sus dos hijos, una niña de tres años y un niño de año y medio. Antes no teníamos estos problemas. Desde el 11- M, marroquíes, siempre marroquíes se lamenta. Sé que en cierto modo tienen razón para pensar así, pero es que no somos todos iguales Su próximo objetivo es intentar que las autoridades españolas den la residencia a otro de sus hermanos, de 28 años, que vive en Marruecos y está enfermo de los riñones. Me dicen que es mayor para que nos den la re- LUIS DE VEGA Antes no teníamos problemas Menos diplomático que Jamila se muestra otro marroquí, Farid Itaiben, que trabaja en una fábrica de pan en Azuqueca de Henares (Guadalajara) desde hace ocho años. Su hermano Mohamed no tenía papeles porque había dado el salto desde Holanda con visado de estudiante. Mientras esperaba la regularización, vivía de prestado con su hermano y trabajaba en Madrid de albañil. Los domingos por la mañana daba clases de árabe a un grupo de niños en la mezquita del pueblo. Pero aquel 11 de marzo la dama de la guadaña le esperó entre los raíles. Farid no se muerde la lengua al hablar de los hijos de p... que mataron a Mohamed y que impiden que, por ahora, pueda montar un negocio para su mujer. Empecé buscando un local para ponerle un locutorio, pero me veían marro- No quería traerte así de España dice Jamila ante la tumba de su hija Sanae, de doce años, muerta en los atentados agrupación familiar Sus padres disfrutan de visado y en el último año han estado en España en dos ocasiones. El padre de Farid, Mohamed, de 73 años, explica la situación tan difícil por la que pasan en L aarba Taourirt (Alhucemas) el pueblo donde reside junto a sus dos mujeres y ocho de sus catorce hijos. El que está enfermo va a diálisis dos veces a la semana durante cinco horas. No tenemos seguro, hay que pagar la medicación... Además, vivimos del campo y este año por la sequía y el frío las cosas van fatal El 11- M estaban pendientes de recoger la ayuda como víctimas del terremoto que asoló la provincia de Alhucemas el 24 de febrero de 2004. Su esposa vio en la televisión las noticias de los ataques y empezó a correr por la casa augurando la muerte de su hijo. A Itaiben le hubiera gustado dar una vida mejor a sus descendientes y, agarrándose como muchos otros marroquíes a su fe, sentencia: Eso sólo pudo ser obra del diablo y espero que los autores respondan ante Dios