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10 VIERNES 11 3 2005 ABC Nacional La célula del 11- M tenía dos millones de euros en droga para financiar nuevas matanzas La red de el Chino utilizaba los canales del Grupo Islámico Combatiente Marroquí b El grupo narcoterrorista compraba hachís en Marruecos y éxtasis en Holanda. Luego vendía la droga en Galicia, Asturias, País Vasco, Andalucía, Baleares y Madrid D. MARTÍNEZ, P. MUÑOZ MADRID. La célula islamista del 11- M disponía de dos millones de euros en droga para pagar los nuevos atentados que pensaba llevar a cabo en España. El tráfico de estupefacientes era su principal fuente de financiación y de hecho los criminales tenían establecida una red de narcotráfico entre Marruecos, Bélgica, Holanda y España. Los terroristas utilizaban para realizar estas actividades la infraestructura que en Europa tiene el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) al que pertenecen algunos de los autores materiales de la matanza de los trenes de la muerte Desentrañar los medios de financiación de la célula del 11- M ha sido una de las principales líneas de investigación de la Comisaría General del Información. Las pesquisas realizadas por los agentes han concluido que la estructura de delincuencia común se superponía a la terrorista, y que ambas se retroalimentaban y utilizaban dependiendo del momento. En los registros realizados por la Po- Red de tráfico de droga de El Chino HOLANDA Compra de éxtasis BÉLGICA La Coruña Oviedo Bilbao FRANCIA Ruta del éxtasis Ruta del hachís Lugares de distribución Madrid Vivienda de Hamed Ahmidan, en el Cerro de los Ángeles: -40 kg de éxtasis- 50 kg de resina de hachís Infografía ABC Madrid ESPAÑA Algeciras Ibiza MARRUECOS Compra de hachís licía, en concreto en una casa junto al Cerro de los Ángeles en la que vivía Hamid Ahmidan, primo de el Chino se hallaron cuarenta kilos de éxtasis- -uno de los mayores alijos de esta sustancia intervenidos en España- -y cincuenta de resina de hachís. El valor de esta droga, según fuentes de la investigación, es de dos millones de euros. El principal responsable de estas actividades era Jamal Ahmidan, uno de los siete terroristas que se quitaron la vida en el piso de Leganés. Según las investigaciones, la red de narcotráfico iba a proporcionar el di- nero necesario a los terroristas para continuar con su campaña de atentados. De hecho, ya lo hicieron para pagar el explosivo utilizado en los atentados del 11 de marzo y en el frustrado del AVE. Como se recordará, el ex minero Suárez Trashorras recibió de la red de el Chino 25 kilos de hachís y 6.000 euros por los 200 kilos de Goma 2 Eco que robó de Mina Conchita. El circuito de la droga Las investigaciones sobre la red de narcotráfico que dirigía Jamal Ahmidan han revelado el circuito de abastecimiento y comercialización de la droga. Así, en Marruecos conseguía el hachís, mientras que sus contactos en Bélgica, y sobre todo en Holanda, eran los que le suministraban el éxtasis. Parte de este entramado de narcotráfico se solapaba con el del Grupo Islámico Combatiente Marroquí en los Países Bajos. Hay que recordar que poco después del 11- M la Policía belga detuvo a varios integrantes de este grupo de Al Qaida, entre ellos a Youssef Belhadj. Este personaje quedó en libertad entonces, pero fue arrestado de nuevo el pasado 1 de febrero a petición de las autoridades españolas por su presunta relación con los trenes de la muerte En concreto, la Policía cree que es el autor del comunicado en el que se reivindicaba la matanza y, además, estuvo en España a finales de 2003 para activar la célula asesina de Madrid. También en Holanda el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que cada vez cobra más protagonismo en las pesquisas, tiene una amplia red, como quedó demostrado tras el asesinato del cineasta Teo Van Gogh, que murió a manos de miembros del mismo. En Leganés se detectaron las huellas de nueve personas vinculadas a Lamari En el piso de Leganés, donde siete autores materiales de la matanza se quitaron la vida el 3 de abril de 2004, la Policía Científica encontró nueve huellas que pertenecen a personas vinculadas con el argelino Allekema Lamari, emir de la célula del 11- M. Unas corresponden a Abdelkrim Beghadali, detenido en Valencia el pasado 22 de marzo. En concreto, las impresiones de sus dedos aparecen en las tapas del libro Alsirat al Moustaquin Vía recta También en el piso de la calle Carmen Martín Gaite, 40, los especialistas hallaron las huellas de Ahmed Nasser, quien tuvo contactos con Lamari en el centro penitenciario de Teruel, donde coincidieron durante 1998 y 1999. Nasser continúa en prisión cumpliendo una condena de seis años. Igualmente se han detectado las impresiones dactilares de Djamel Seddiki, argelino detenido por la Policía dentro de la operación Nova golpe que abortó los planes de atentar con un camión bomba contra la Audiencia Nacional. También estaban en Leganés las huellas de Driss Chebli, detenido en noviembre de 2001 y hombre destacado de la célula que dirigía Abu Dahdah. Igualmente, el huido Mohamed Afalah, considerado como lugarteniente, dejó sus huellas en el mencionado libro, lo mismo que Mohamed Bouharrat, Safwan Sabagh- -detenido en Valencia y luego puesto en libertad- Samir Aitamer- -actualmente en prisión- -y Noureddine Salim Abdoumalou, condenado junto a Lamari en 2001 por formar parte del GIA. Jamal Ahmidan, el Chino En cuanto a la comercialización en España, los narcoterroristas tenían varios puntos de distribución. El hachís, que llegaba de Marruecos vía Algeciras, se vendía después en Madrid, Galicia, Asturias, País Vasco y Baleares. Días después de los atentados El Chino intentó cerrar una operación de venta de hachís en Algeciras. El últi- Hamed Ahmidan, primo de Jamal, guardaba en su casa del Cerro de los Ángeles, en Madrid, 50 kilos de hachís y 40 de éxtasis, uno de los mayores alijos de drogas de diseño en España